La red social Twitter no entiende de fechas, para bien o para mal. De esto saben mucho aquellas personas que, de un día para otro, saltan a la escena pública cuando alcanzan un puesto político importante o se presentan para ostentar un cargo relevante. Los equipos de comunicación de los distintos partidos se apresuran a tomar el control de las cuentas oficiales y a borrar todas aquellas salidas de tono de las personas a las que representan.

También la gente del espectáculo, a quienes se les recuerdan tuits desafortunados o, directamente, ofensivos. En la actualidad nadie escapa al escrutinio público y la línea temporal está cada vez más desfigurada. Quizá sea por esta falta de sentido del tiempo que, a principios de año, se hizo viral un vídeo de 2012 en el que la tercera de las hermanas Olsen (Elizabeth) y que también es actriz como Mary-Kate y Ashley, estallaba tras el desafortunado comentario de un paparazzi que le inquirió por qué era más amable que sus hermanas. “Porque las habéis estado molestando toda su vida”, le espetó.

Lo cierto es que llevamos toda la vida viendo crecer a las gemelas. Ya con nueve meses las ponían delante de una cámara para interpretar por turnos el papel de la adorable y descarada Michelle en la sitcom familiar Padres forzosos (Full house). Durante ocho años, compaginaron este trabajo con unas cuantas películas. Al terminar la serie -y siendo unas estrellas muy bien remuneradas- continuaron en el mundo de la actuación hasta protagonizar 23 películas y tres series de televisión, además de cameos y pequeños papeles. Hasta que, en 2011, con 25 años, decidieron dejar el mundo de la actuación y centrarse en su carrera como diseñadoras de moda, disfrutando de su propia marca.

Podríamos esperar no tener más noticias de ellas. Su marca de ropa lowcost (Mary-Kate & Ashley) se vende en hipermercados de Estados Unidos y su línea de lujo (The Row) solo está al alcance de algunos bolsillos: llevan una vida lo más discreta posible. Pero nada más lejos de la realidad: solo hay que poner sus nombres en internet para recibir un aluvión de artículos sobre ellas por razones tan peregrinas como el mes de su cumpleaños o porque su hermana pequeña estrena una película. La presión de los medios ha sido constante desde que nacieron y las pusieron delante de una cámara.

Al mencionado vídeo de 2011 le ha seguido otro también viral y compartido durante el mes de mayo de 2022 en el que podemos comprobar este acoso cruel e ininterrumpido que han sufrido las artistas.

En él, aparecen primero con apenas seis años siendo entrevistadas y, cuando les preguntan si no están cansadas de trabajar y quieren dedicarse a jugar responden que no, que pueden decidir cuándo parar. ¿Realmente podemos pensar que un bebé de nueve meses puede expresar que no quiere hacer una sitcom? Es ridículo. ¿Pueden ser realmente sinceras unas niñas de seis años cuando dicen que prefieren actuar a jugar? ¿Y después, con 15 años y sin ser conscientes de otro modo de vida? En 2010, Mary-Kate Olsen se desahogó en una entrevista para la revista Marie Claire confesando que se sentían entonces como “monos de feria” y que no le deseaban su infancia a nadie.

Es la misma historia que hemos visto con otras niñas y niños que han crecido ante nuestros ojos como Lindsay Lohan, Christina Aguilera, Britney Spears, Demi Lovato o Macaulay Culkin: se convierten en máquinas de hacer dinero sin otra dimensión en su vida y explotados por sus propios padres y madres. Esta sobreexposición a los medios y la presión laboral, unida a la inmadurez propia de tener tan corta edad, desemboca en variados problemas de salud mental y consumo de drogas.

Precisamente en este vídeo se recoge también un breve fragmento de una entrevista que les hace la influyente presentadora de televisión norteamericana Oprah Winfrey en su programa y en la que pregunta a Ashley Olsen qué talla utilizan. La actriz no sabe responder y Oprah replica: “Interesante”.

Esta pregunta no pasaría de ser una mera grosería, si no fuera porque en el año de la entrevista (2004), Ashley confesó públicamente sus problemas de anorexia. En este contexto, se convierte en una maldad que tiene como único objetivo humillar y culpabilizar a una persona que ha admitido un trastorno en la conducta alimentaria.

La anorexia nerviosa es un problema de salud mental que afecta al uno por ciento de la población española entre los 12 y los 18 años, según el Instituto de Gestión Sanitaria (y que sigue en aumento), fundamentalmente a mujeres y cuya “causa es desconocida, aunque es probable que se imbriquen factores psico-biológicos y del entorno social en su desarrollo”, según esta misma institución.

En 2008 y tras la muerte de Heath Ledger, The New York Post se hizo eco de las declaraciones de una fuente no identificada para insinuar que Mary-Kate, amiga íntima del actor, le había suministrado los fármacos que le llevaron a acabar con su vida por sobredosis y acusarla de no estar colaborando con la investigación. Hasta ese punto llegó el acoso mediático contra las Olsen. Su abogado Michael Miller emitió un comunicado desmintiendo dicha información.

El colofón del vídeo lo pone una serie de cortes del roast dedicado a Bob Saget. En Padres Forzosos, Bob Saget interpretaba el papel del padre de Michelle y el amoroso, dedicado y estricto padre que representaba en la ficción nada tiene que ver con su personalidad real, donde al parecer, y comentado por él mismo en su libro de memorias, hacía bromas inapropiadas con el muñeco que utilizaban como doble de luces para sustituir a las gemelas. Un roast es un programa de chistes en el que una persona famosa es “homenajeada” por humoristas de su entorno, no más de siete normalmente, que cuentan chistes humillantes para reírse de la persona protagonista del show. En los fragmentos que aparecen en el vídeo son tres los actores y comediantes que deciden contar chistes vejatorios sobre las gemelas, que ni siquiera aparecen en el programa ni tienen ningún papel en él. Las anécdotas contadas, entendemos que inventadas, hacen siempre referencia a comportamientos sexuales e incluso describiendo actos propios del acoso sexual y la pederastia.

“Después de todos estos años, nunca había conocido a las gemelas Olsen. Él me las presentó. Yo le dije: ‘¿Cómo las diferencio?’, él dijo: ‘Ashley es la que traga’”. O, “¿cómo haces que un culo duela? Las hermanas Olsen dicen: ‘Bueno, Bob Saget te da un chocolate hecho por él y te levantas tres horas después boca abajo’”. Estas son algunas de las “perlas” machistas disfrazadas de bromas que tuvieron que soportar las hermanas. La gente del público aparece riéndose a mandíbula batiente. En 2008, Mary-Kate y Ashley Olsen tenían apenas 22 años.

Está claro que el humor es eso, humor. Las bromas se han ideado para hacer reír y, en ningún caso expresan -o al menos, no deberían expresar- un deseo real. Pero, ¿qué sucede cuando estas bromas están dedicadas a menores en situaciones de sexualización o a personas que en esos momentos eran menores de edad?

Antes de reír, ¿pensamos en cómo les puede estar afectando? Natalie Portman, en la “Marcha de las mujeres” contra Trump, en 2020, recordó en su discurso que una radio local puso un contador de los días que faltaban para su mayoría de edad desde que debutó en León, el profesional a los 13 años.

En esa radio, los críticos de cine se sentían con total libertad para hablar del desarrollo de sus pechos. A nadie pareció importarle.

Pero no hace falta que nos vayamos tan lejos, en el verano de 1979, Pepa Flores (Marisol) denunció en una serie de entrevistas en la revista Interviú las vejaciones, abusos, explotación laboral y situaciones de acoso que había vivido desde niña dando nombre y apellidos de los agresores y nadie se inmutó lo más mínimo. Lo que sí armó un gran revuelo fueron las fotos desnuda que se publicaron en la portada de esta misma revista y, por lo visto, sin su consentimiento.

Entendemos entonces que las gemelas no duden en pedir a los paparazzi que se tiren por una ventana, que Pepa Flores ni siquiera fuera a recoger el Goya de Honor por toda su trayectoria o que cada vez más personas famosas se retiren de las redes sociales y luchen por preservar su intimidad, alejando su vida laboral de la privada. Que Britney Spears se liara a paraguazos contra un paparazzi o que Lindsay Lohan atropellara a otro de ellos, visto en conjunto, tampoco parece tan descabellado.

Sonríe bonita, te están grabando quieras o no.

Le recomendamos

Una postura incómoda: feminismos y medios de comunicación

Acoso y comunicación: ¿legitimar el problema?

#Acoso al alcance de un click

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

10 − 10 =