El escarnio mediático contra Amber Heard es conocido. Hace un par de semanas le tocó a la actriz Gwyneth Paltrow, que se enfrentó a un juicio por un accidente de esquí. En algunos medios destacaron sus mechas recién hechas y señalaron su “brillante actuación”. Angelina Jolie también ha sufrido el periodismo misógino por denunciar a Brad Pitt, a pesar de que había pruebas.

Lo hemos visto con Amber Heard y Johnny Depp, lo apreciamos con Gwyneth Paltrow y lo estamos comprobando con Angelina Jolie y Brad Pitt: seas inocente, te defiendas justamente o intentes defender a tu prole, la primera juzgada serás tú por los tribunales y por la prensa.

Hace un par de semanas, Gwyneth Paltrow se enfrentaba a un juicio por un accidente de esquí.

El demandante le pedía tres millones de dólares por supuestas lesiones ocasionadas por el choque que tuvo contra ella en las pistas de Utah. El juez la absolvió, sentenció que el accidente fue ciento por ciento culpa del demandante y condenó al demandante a pagar un dólar que ella reclamaba como compensación económica, pero, ¿cómo narraron algunos medios de comunicación el juicio?

María Estévez para el ABC el 25 de marzo resalta que “fue al juicio con las mechas de luz recién pintadas, y como si estuviera interpretando un personaje […] Paltrow rió, Paltrow lloró, Paltrow mostró su enfado al considerarse una víctima y Paltrow demostró por qué ganó un Oscar por ‘Shakespeare Enamorado’¨, poniendo en duda la autenticidad de la actriz.

Kenzie Bryant, en la revista Vanity Fair del 31 de marzo, pone de manifiesto la antipatía que provoca entre el gran público Gwyneth al no ocultar en ningún momento su vida de persona rica y privilegiada y cómo rentabiliza esta antipatía en su empresa, afirmando que todo lo visto en el juicio forma parte de una interpretación bien ensayada y representada al milímetro, desde el aspecto físico de la demandada hasta las declaraciones, tanto de ella como de sus hijos. La periodista llega a afirmar que “el juicio ha confirmado que para la actriz ser Gwyneth Paltrow significa no tener que pedir perdón jamás”

En 2016 todos los medios de comunicación del mundo daban la noticia: “Angelina Jolie y Brad Pitt se separan”. Los Brangelina, una de las parejas más consolidadas de Hollywood, ponían fin a su relación. Tan pronto como saltaba la noticia comenzaban a correr los rumores sobre el motivo de la ruptura, que parecía no ser otro que una fuerte discusión durante un vuelo privado, en el que el actor había gritado a sus hijos y la actriz y directora les había defendido. Parece que las habladurías eran ciertas y se quedaban cortas.

Según publicaba la redacción de BBC News Mundo el pasado 5 de octubre, “al poco de comenzar el vuelo, Pitt ‘la arrastró al baño’ de la parte trasera del avión […] Pitt agarró a Jolie por la cabeza y la sacudió, y después la agarró por los hombros y la volvió a sacudir antes de empujarla contra la pared del baño”, “Pitt dio entonces numerosos puñetazos al techo del avión, lo que hizo que Jolie saliera del baño”. Después de que uno de sus hijos interviniera verbalmente, Pitt “se abalanzó sobre su propio hijo […] A continuación, Jolie lo agarró por detrás para detenerlo […]”.

“Para quitarse a Jolie de encima, Pitt se tiró hacia atrás en los asientos del avión, hiriendo a Jolie en la espalda y el codo […] Los niños se precipitaron y todos intentaron valientemente protegerse. Antes de acabar, Pitt agarró del cuello a uno de los niños y golpeó a otro en la cara”. Los abogados de Jolie dicen que ella y sus hijos “se sentaron quietos y en silencio bajo las mantas durante el resto del vuelo”.

La demanda de divorcio se presentó en 2016 y comenzó la batalla legal por la custodia de sus hijos. Según informaba Cristina Brunetti en El Español el 8 de octubre de 2022, “la protagonista de Maléfica se quedaba con la custodia de los niños, pero Brad Pitt podía visitarlos, inicialmente, mediante la supervisión de un terapeuta y bajo un test de alcohol y drogas sin previo aviso”. El actor salió absuelto entonces por, al parecer, tratarse de una descripción exagerada de los hechos. Según narra la periodista, en 2018 comenzó la batalla judicial de Pitt contra Jolie para conseguir la custodia compartida. Jolie argumentaba que no le había pasado la manutención y Pitt afirmaba haberle entregado ya más de 1,3 millones de dólares. Un año después se divorciaban todavía en plena batalla judicial por la custodia.

El juez privado que contrataron parecía ir favoreciendo a Pitt en la misma y simulaba que se alcanzaba un acuerdo entre las dos partes hasta que Pitt consiguió la custodia compartida.

Jolie recurrió la resolución del juez ante el Tribunal de Apelaciones del Segundo Distrito, alegando la falta de imparcialidad del juez, que había trabajado anteriormente con una de las abogadas del actor. El Tribunal de Apelaciones le daba la razón a la actriz y directora, apartando al juez privado John W. Ouderkir del caso y restableciendo la custodia total para ella.

En Estados Unidos, un juez privado está sometido a la ley del Estado en el que ejerce, pero está contratado por las partes para dirimir sus conflictos legales. Lo suelen utilizar las personas con cierto capital económico para así evitar que sus asuntos lleguen a la opinión pública, pero está sometido al sistema judicial en vigor.

Tras las acusaciones de Jolie, afirmando que el origen de las discusiones con su exmarido y de que se tornara un hombre violento contra ella y sus hijos eran el alcohol y las drogas, no han faltado quienes han aprovechado el momento para recordarle su pasado de adictivo, como Fátima Elidrissi en La otra crónica, del 3 de junio de 2021 o Juanra López en El Confidencial del 4 de junio de 2020. Conducta que solo le hizo daño a la propia consumidora y de la que está ya rehabilitada.

Es más, Raoul Higuera no dudó en sacar a colación en Vanitatis el 23/09/2016 este pasado adictivo de la actriz, nada más conocerse el motivo que alegaba para la separación de Brad Pitt.

“Extraña que sea la propia Angelina Jolie quien centre el foco de su divorcio en esta circunstancia, cuando conoce el daño que puede provocar el acoso mediático en una cuestión tan delicada. Ella lo pudo comprobar en sus propias carnes cuando en 2014 un vídeo y numerosas imágenes ponían de relieve que en su pasado coqueteó peligrosamente con las drogas. […] Las instantáneas fueron captadas en los años 90, cuando el camello de la actriz aseguraba que realizaba visitas semanales para proveer de heroína y cocaína a la artista. ‘Angie era un cliente mío desde hace años. Me llamaba y me decía que me pasase por su casa. Esa era su manera de decirme que ella necesitaba drogas’, aseguraba el traficante, que no temía confesar que traficaba con sustancias ilegales al haber prescrito su delito. También opinaba sobre cómo veía a la actriz por aquella época: ‘Su cara no estaba en muy buen estado y sus brazos estaban llenos de pinchazos de agujas’. La propia Angelina Jolie ha reconocido que ha tenido un pasado turbio y que se siente ‘una chica afortunada por haber sobrevivido’”.

Una vez más, seas la “novia de América” o una persona normal, con sus defectos y sus virtudes, serás tú la juzgada. Si te enfrentas a tu exmarido alcohólico que te acusa de difamación, serás tú quien tendrás que defenderte por episodios violentos. Si es tu exmarido quien te agrede a ti y a tus hijos y llevas años que no consumes nada más fuerte que un té con limón, no habrá quien desaproveche la oportunidad para recordarte que, en tu juventud, fuiste adicta una temporada. Si una persona pretende extorsionarte ocho años después de un accidente de esquí que no tuvo trascendencia alguna para sacarte unos milloncejos, mejor no vayas a la peluquería en unos meses porque el que lleves el pelo hecho, una ropa bonita y no des importancia a algo que no la tiene y que jamás un juez debería haber admitido a trámite se verá como un símbolo de tu prepotencia. Si no sales malparada del juicio, la prensa ya se ocupará de machacarte a ojos de la opinión pública.

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