Rutas de un monitoreo necesario (parte I)

Basta poder revisar y observar de cerca las prácticas profesionales del periodismo para detectar lo que, por rutina, ideologías profesionales e insuficiente conocimiento, trasladamos de sexismo y desigualdad a los medios de comunicación.

De esa minuciosa tarea se encarga el Monitoreo Mundial de Medios, reconocida como “la iniciativa más grande a nivel global de investigación y promoción sobre igualdad de género en las noticias y el periodismo”.

La investigación, promovida por la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana (WACC), se realiza cada cinco años desde 1995 y se ha mantenido y ampliado en el tiempo gracias a un fuerte voluntariado que se implica en una metodología única para hacer casi una foto simultánea de los medios de comunicación, en tiempo real, y luego profundizar en lo que nos muestran, desde una perspectiva de género.

Uno de sus aportes es, sin dudas, ir documentando el progreso de las mujeres en los medios de comunicación, lo mismo como autoras de las noticias que como fuentes, voceras o protagonistas de los hechos, entre otras funciones.

El sexto y último informe del Monitoreo Mundial de Medios, emitido el año pasado, incluye datos de 116 países –entre ellos Cuba– y cubre más de 30.000 historias publicadas en periódicos, transmitidas por radio, televisión y difundidas en sitios web de noticias y tweets.

Cuba en el monitoreo

Cuba se incorporó a este proyecto en 2005, bajo la coordinación nacional de Isabel Moya Richard (1961-2018), feminista, investigadora y comunicadora que dio un gran impulso a la defensa de los derechos de las mujeres y el desarrollo de una comunicación no sexista desde el ejercicio periodístico al frente de la Editorial de la Mujer, de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), y también desde su desempeño académico.

Parte de sus esfuerzos fue crear la Cátedra de Género y Comunicación “Mirta Aguirre”, en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí (Iipjm) de La Habana, donde se han formado colegas de Cuba y otros países y se propicia el intercambio y la actualización en estos temas.

También fue pionera en llevar a las aulas universitarias de la Facultad de Comunicación la materia de Género y Comunicación, multiplicar saberes y buenas prácticas en talleres, seminarios, ensayos y tribunas nacionales e internacionales.

Dos años atrás, justo el 29 de septiembre de 2020, desde la propia Editorial de la Mujer, se conformaron los equipos cubanos de monitoreo, integrados por colegas de diferentes medios de comunicación del país que ejercen un periodismo feminista o comprometido con la justicia de género. Trataremos de resumir, en dos entregas, los principales resultados que arrojó esa investigación.

¿Dónde miramos?

Bajo las pautas de selección que establece el monitoreo, la muestra estudiada quedó compuesta por los periódicos Granma y Juventud Rebelde; informativos de las emisoras Radio Rebelde y Radio Progreso (nacionales), de alta audiencia, y Radio Cadena Habana (provincial), esta última con alcance en otras dos provincias aledañas a la capital.

De nueve canales de televisión, se escogió el Noticiero Nacional de Televisión en su emisión estelar de las 8:00 pm y el programa Habana Noticiario del Canal Habana, de alcance provincial.

La selección de Internet abarcó cuatro espacios informativos, tratando de lograr diversidad de medios y también con actualización sistemática: Cubadebate; los periódicos provinciales Invasor y Escambray, de las provincias Ciego de Ávila y Sancti Spíritus, respectivamente; y el sitio de Trabajadores, semanario nacional que actualiza información diariamente en su versión digital.

Para Twitter se tomaron varios espacios y se descartaron los que no cumplían con la cantidad establecida de twits. Finalmente se codificaron los Twitter de una emisora de radio provincial (Radio Ciudad del Mar); la Agencia Cubana de Noticias (ACN), que emite información diariamente, y el periódico provincial La Demajagua, de la oriental provincia de Granma.

Más presentes

Una de las buenas noticias que dejó el monitoreo de 2020 para Cuba es que, en cinco años, se ha producido un avance en la presencia de las mujeres en los medios.

Ellas son, en total, 67 por ciento de los reporteros y crecieron en 9 puntos porcentuales como protagonistas y fuentes de las historias. Sin embargo, ese avance no debe nublar una realidad: esa representación aún es baja: de 26 por ciento, respecto al 74 por ciento de los hombres.

En general, en esta oportunidad, las mujeres tuvieron mayor presencia en las noticias en medios digitales que en los tradicionales de prensa, radio y televisión. Pero en ningún caso hay paridad respecto a los hombres, que mantienen ventaja en todos los espacios.

Ellas solo están representadas en 21 por ciento en los medios tradicionales, con mayor presencia en las noticias sobre asuntos legales y sociales, seguidas por las de ciencia y salud (30 por ciento), política/gobierno (22 por ciento), economía (15 por ciento) y celebridades (11 por ciento), con bajos indicadores en todos los casos.

Excepto en el tema de violencia -con solo un material publicado en televisión el día del monitoreo- los hombres tuvieron mayor presencia en el resto de las noticias sobre cualquier tema publicadas en prensa, radio y TV.

Lo interesante es que hay un mejor comportamiento de esa presencia en los medios digitales, donde ellas aparecen más en todos los temas -excepto el de celebridades-, aunque siempre están menos representadas que los hombres. En esos espacios, ellas aparecen en paridad con los hombres solo en las noticias referidas a temas sociales y legales.

El análisis de datos arroja que Cuba se mantiene por debajo -o en la media de la región del Caribe- en cuanto a la presencia de mujeres en las noticias de prensa, radio y TV. Solo supera ligeramente esa presencia en temas de ciencia y salud.

En las noticias de Internet y Twitter, las mujeres están más representadas en temas sociales y legales, de política, gobierno y economía en Cuba respecto al Caribe; ligeramente menos presentes en las de ciencia y salud y notablemente por debajo en las referidas a celebridades.

Un contraste notable en este análisis comparativo es que frente a la ausencia de noticias sobre violencia y género en medios digitales cubanos el 29 de septiembre, en la subregión del Caribe se reportó una presencia del 32 por ciento de mujeres en las de violencia y 87 por ciento en las de género.

Más citadas en la radio

La radio resultó ser el espacio que más acude a las mujeres como fuente de información, seguida de Internet. Luego, los datos descienden considerablemente en prensa, Twitter y televisión, esta última con el valor más bajo: de cada 100 noticias, solo en 13 se cita a mujeres como fuente.

Por otra parte, las noticias donde ellas aparecen como fuente de información son fundamentalmente las de alcance local, aunque en todas son minoría respecto a los hombres, que acaparan el papel de sujetos en noticias internacionales (86 por ciento), nacionales (84 por ciento) y regionales (83 por ciento).

Llama la atención que el 29 de septiembre, día de referencia para el estudio, no se dedicó ningún espacio a violencia, género y celebridades en periódicos impresos. En las historias publicadas, apenas fueron tratadas cuestiones referidas a la igualdad / desigualdad de género, materiales que promediaron apenas el uno por ciento y referidos, como tema principal, a las políticas y acciones del gobierno.

De las personas con cargos políticos e integrantes del Congreso, consultadas como fuente de información en las noticias, solo 15 por ciento fueron mujeres.

Ellas también tuvieron marcada minoría entre las personas identificadas como activistas y empleadas del gobierno (20 por ciento), las celebridades (21 por ciento), las personas dedicadas a actividades agropecuarias y de pesca (25 por ciento) y profesionales de la salud (31 por ciento).

En cambio, alcanzaron mucha mejor representatividad entre las fuentes de la academia, con 5 por ciento, y fueron la totalidad de las personas que, al ser consultadas, se identificaron como profesionales de los medios, policías y militares, residentes sin ocupación, representantes del empresariado y trabajadoras domésticas no remuneradas (“amas de casa”).

En tanto, fueron hombres la totalidad de atletas, juristas y profesionales técnicos consultados. Como también una abrumadora mayoría de políticos, personal de gobierno, activistas, celebridades, médicos y trabajadores agropecuarios.

Solo hubo paridad entre mujeres y hombres en el caso de las niñas, niños y jóvenes citados como fuentes.

Uno de los indicadores que develó el estudio es que hay ocupaciones en las cuales no aparecen las mujeres en el día seleccionado para el monitoreo: trabajadoras sociales, estudiantes, deportistas, personalidades religiosas, artesanas, comerciantes, camioneras, trabajadoras de oficinas y servicios, juristas, profesionales de la ciencia y la tecnología. Tampoco estuvieron en los medios como jubiladas o desempleadas.

La otra cara de la moneda muestra otras ocupaciones donde los hombres no aparecen representados: como policía/militares, profesionales de los medios, empresarios, a cargo de tareas del hogar y residentes sin empleo, entre otros. (Continuará…)

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