Las directoras siguen lejos de la paridad y de los grandes presupuestos del cine español

En los Goya de este año se produjo un hecho sin precedentes. De los diez candidatos en las dos categorías de realización (Goya a la Mejor dirección y a la Mejor dirección novel), cinco eran mujeres. Carla Simón, Pilar Palomero, Carlota Pereda, Alauda Ruiz de Azúa y Elena López Riera conseguían una paridad inédita hasta el momento. Todas ellas, además, habían presentado sus títulos en festivales internacionales y alguna de ellas incluso ganado el premio más importante de su festival (ese Oso de Oro histórico de Alcarrás o la Biznaga de Oro de Cinco Lobitos).

Algo se mueve en el cine español. La entrada de medidas para potenciar la presencia de mujeres desde las políticas públicas y eliminar la brecha de género empieza a cristalizar, pero todavía hay mucho camino por andar. Es lo que deja claro el informe “La representatividad de las mujeres en el sector cinematográfico del largometraje español 2022”, presentado por la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA) y elaborado por la socióloga Sara Cuenca que, como cada año, aporta las cifras para valorar la evolución y el estado de la industria en términos de igualdad.

El estudio muestra que las mujeres dirigen cada vez más, aunque lejos de la paridad. En 2022 el porcentaje de directoras fue del 24 por ciento frente al 76 por ciento de hombres. Son tres puntos por encima del año anterior y el porcentaje más alto desde que se realiza el informe, pero lejos del 50 por ciento. Algo mejor se encuentra la foto general de la industria, que engloba a todos los puestos y en donde el porcentaje de mujeres fue del 37 por ciento frente al 63 por ciento de hombres, cinco puntos por encima del año anterior.

Estos porcentajes se hallan tras computar un total de 2.520 puestos profesionales, de los cuales 927 han sido ocupados por mujeres y 1.593 por hombres. Por tanto, en base a estos datos y a los intervalos indicados en la Ley de Igualdad, se extrae que el sector del largometraje español es un sector masculinizado. No obstante, este resultado se encuentra cercano, le faltan tres puntos porcentuales, al intervalo mínimo de la distribución equitativa del sector. Eso sí, teniendo en cuenta los datos de sectores muy feminizados como el de maquillaje y la peluquería, que ayudan a compensar esa media frente a los datos negativos de otras tres como Fotografía, donde solo hay un 19 por ciento de mujeres, composición musical (21 por ciento), Dirección (24 por ciento), Sonido, Guion y Producción (28 por ciento mujeres) y Efectos Especiales y Montaje (36 por ciento).

Una de las quejas principales de las directoras y de CIMA es que la desigualdad se manifiesta siempre en los presupuestos que manejan las mujeres, mucho menores que los de sus compañeros masculinos. Las grandes producciones siguen alejadas de las directoras, algo que también confirma el informe de la asociación de cineastas, que muestra que los costes medios de las películas dirigidas por mujeres son más bajos que los de las películas dirigidas por hombres siendo sus presupuestos un 41 por ciento inferior.

De la muestra analizada han obtenido que el reconocimiento de los largometrajes dirigidos por mujeres, de media, implican unos costes de 1.592.016,08 de euros. En el caso de los largometrajes que cuentan con hombres tras la dirección estos costes ascienden a 2.708.544,11. Esto supone un importe de diferencia respecto a los de directoras de 1.116.528,03 euros. Hay, por tanto, una brecha económica de género del 41 por ciento.

La diferencia de presupuestos no muestra una tendencia constante positiva, y analizando el histórico que ofrece el informe (desde 2011), se puede ver que mientras este dato es mejor que el de 2016, Las cinco directoras nominadas al Goya 2023 cuando la diferencia era del 72 por ciento, es peor que el de 2019, cuando solo fue del 26 por ciento.

Si se comparan los resultados obtenidos el primer año de estudio frente a los obtenidos en el último, los resultados apuntan a que los largometrajes dirigidos por hombres han experimentado un incremento de costes del 21 por ciento y, en el caso de los dirigidos por mujeres, el incremento ha sido del 78 por ciento. En el caso de la diferencia entre costes, o de la brecha económica de género, esta se ha reducido a un 17 por ciento. Finalmente, la tasa de crecimiento promedio anual apunta a incrementos de costes del 5 por ciento en los largometrajes con dirección de mujeres y del 2 por ciento en los de dirección de hombres.

Una constante de los informes de CIMA es la falta de apoyo a las directoras por parte de las cadenas privadas que, en su obligación de producir cine español por la Ley Audiovisual, no apuestan por las realizadoras. En 2022 Atresmedia produjo un total de 11 largometrajes, de los cuales el 9 por ciento está dirigido por mujeres y el 91 por ciento dirigido por hombres. En el caso de Telecinco Cinema, el porcentaje de títulos comprados o dirigidos por mujeres es del 0 por ciento. Ni una mujer directora para la filial cinematográfica de Mediaset. RTVE, por su parte, alcanza el 39 por ciento de largometrajes apoyados con dirección de mujeres frente al 61 por ciento de las dirigidas por hombres.

Para CIMA “RTVE es la única cadena que presenta un apoyo constante y creciente a los largometrajes dirigidos por mujeres en el ejercicio de compra y coproducción, frente a ello, se encuentran Atresmedia Cine y Telecinco Cinema cuyas pautas están protagonizadas por las ausencias de títulos liderados por mujeres y la infra representatividad de los mismos cuando aparecen”.

El estudio hace hincapié en que “las medidas de apoyo a la promoción de las mujeres en la concesión de ayudas estatales -generales y selectivas- están funcionando y favorecen la puesta en marcha de películas con autoras y técnicas en una proporción mayor”. La diferencia entre los importes obtenidos por unos largometrajes y otros únicamente reflejan una brecha económica de género del -1 por ciento. En este panorama no hay que perder de vista, sin embargo, que los largometrajes en los que las mujeres ocupan los principales cargos de responsabilidad (dirección, guion y producción) cuentan con menos presupuesto. Los largometrajes liderados por mujeres suelen presentar proyectos de menor coste y los títulos liderados por mujeres suelen estar más representados en las líneas de ayudas y géneros donde menores son los importes que se destinan. Tareas a corregir con un futuro incierto ante la posible llegada al gobierno de VOX, partido radicalmente contrario a las cuotas y que puede poner en riesgo lo logrado estos cursos.

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