Iniciativa promueve proyectos de vida libres de violencia en escuelas cubanas

Mensajes al estilo de “si alguien se burla de otra persona no me río”, “mi celular y contraseñas en redes sociales son personales” o “las adicciones me hacen daño tanto a mí como a mis personas queridas” pueden leerse en espacios comunes de 17 escuelas de oficios de La Habana.

La iniciativa corresponde a un conjunto de acciones de comunicación para el desarrollo, empoderamiento, formación profesional y las habilidades para la vida de estudiantes de este tipo de instituciones escolares en el país. Forman parte, además, del proyecto “Mejoramiento de las condiciones de escuelas de oficios para el fortalecimiento de la formación laboral de niñas, niños y adolescentes”, liderado por el Ministerio de Educación con el apoyo de Unicef en la nación caribeña.

Con este propósito la reinauguración de la Escuela de Oficios Constructores del Futuro, en el municipio La Lisa, en La Habana, sirvió de escenario el 8 de diciembre para debates de sensibilización con estudiantes y docentes sobre temas como la violencia de género, el control del cuerpo, los mitos del amor romántico, las infecciones de transmisión sexual, el estigma y la discriminación, entre otros tópicos; a propósito de los 16 días de activismo por la Jornada contra la violencia hacia mujeres y niñas.

Un grupo de artistas promovió su arte con mensajes sobre la no violencia.

“Hay que extender este tipo de actividades a todas las escuelas de Cuba, porque favorecen la incorporación de convicciones humanas y sociales en cada uno de los educadores y de los estudiantes, que al final son el objetivo de estos centros. Educar a las nuevas generaciones en el repudio y la eliminación de todo tipo de acción en contra de los derechos del ser humano, en contra de los derechos de las mujeres y de los niños es nuestra razón de ser”, dijo a SEMlac Andrés Indalecio Viera Bello, docente en esta escuela desde hace 26 años.

Una miniferia con mensajes de la campaña Mídete, del programa Cada niño está protegido contra la violencia y la explotación, de UNICEF Cuba; y de la Unidad de Promoción de Salud y Prevención de Enfermedades (ProSalud), constituyeron acciones de la Estrategia Utilidad para la Vida, que en el marco del proyecto trabajará durante cuatro años en las escuelas de oficios del país para el cambio de imaginarios negativos hacia y desde estas instituciones.

Además, en las actividades se incluyeron la campaña Evoluciona y la Articulación Juvenil del Centro Oscar Arnulfo Romero; así como grupos creativos de jóvenes muralistas por la no violencia.

Acompañados por Aitana y José Carlos, una pareja adolescente de la telenovela cubana Vuelve a Mirar, los jóvenes intercambiaron sobre la necesidad de protegerse en sus relaciones sexuales y desmontar mitos alrededor del uso del condón.

Artistas y estudiantes concibieron juntos murales como Diversidad e Iguales, los que parten de un conjunto de tres piezas realizadas en dos escuelas de oficios: Arroyo Naranjo y La Lisa.

Otras iniciativas ya se han puesto en práctica como parte de esta estrategia, como la disposición de 170 mensajes en vinilo en espacios comunes de las 17 escuelas de oficios de La Habana, para sensibilizar a más de 380 docentes y 1.400 estudiantes sobre educación sexual, prevención de adicciones, no violencia y uso responsable de las redes sociales.

Asimismo, trascendió en el encuentro que ya se diseñaron y están en proceso de impresión 500 ejemplares del compendio Rompiendo el silencio II. Guía para el análisis y la reflexión grupal sobre violencia de géneros, que contiene una serie audiovisual, un manual teórico-instructivo (en formato accesible) y un repositorio digital para el trabajo en estas comunidades educativas.

Se suma a ello la disposición de 102 kits de comunicación e innovación para adolescentes en las 54 escuelas de oficios del país, que les permitirán el desarrollo de actividades de educación popular en resolución de conflictos y empoderamiento adolescente.

Dagoberto Rivera, Coordinador del Programa de la Oficina de Unicef en Cuba, apuntó que esta alianza estratégica entre el Ministerio de Educación y el organismo internacional permitirá mejorar la calidad en los servicios de apoyo a la niñez que hace uso de estas escuelas y “que nos muestran el sector más vulnerable dentro del educativo. Se trata de aquellos niños que corren el riesgo de no ser parte permanente del sistema de educación”, dijo.

Las actividades de sensibilización incluyeron a docentes.

“Este programa nos da la oportunidad de apoyar en revertir esas posibles tasas de deserción y aportar nuestro grano de arena”, sostuvo.

“La clave es que estos niños tengan su continuidad de estudio y que después puedan ser útiles a la sociedad”, agregó Aimeé Betancourt, oficial de Programa de Educación de Unicef en el país.

Explicó que estas escuelas tienen un historial de vulnerabilidad. “Muchas veces los niños que permanecen aquí tienen una autoestima baja, por lo que el objetivo es hacerlos crecer como seres humanos, así como trabajar temas esenciales para la adolescencia, como la prevención de la violencia, la elevación de la autoestima y la prevención del embarazo adolescente”.

Dijo que Unicef comenzó hace años el trabajo con estas escuelas, proveyendo materiales para una educación de calidad, acompañada de un soporte técnico, para que los estudiantes desarrollen sus habilidades en los talleres polivalentes y se vinculen a las actividades productivas.

“Pero a su vez queremos que crezcan social y psicológicamente, por lo cual con el perfeccionamiento de la educación y las transformaciones dentro de las escuelas de oficio, una de las prioridades ha sido fortalecer el área psicopedagógico en estas instituciones”.

El proyecto “Mejoramiento de las condiciones de escuelas de oficios para el fortalecimiento de la formación laboral de niñas, niños y adolescentes” contribuirá a la formación laboral y profesional de los estudiantes en las escuelas de oficio seleccionados de las provincias Las Tunas, Holguín, Matanzas, Villa Clara, Camagüey y La Habana, que poseen oficios significativos, y pretende extenderse paulatinamente al resto de las instituciones de este tipo.

En estos centros docentes se forman jóvenes entre 13 y 17 años de edad y tres o más años de retraso escolar, en especialidades obreras deficitarias en el territorio, para garantizar su posterior incorporación a la vida laboral una vez graduados, al recibir su título de obrero calificado.

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