Responsabilidad, capacitación, coherencia, información precisa y contar las múltiples historias humanas detrás de la discriminación que sufren las poblaciones diversas, sin revictimizarlas, fueron algunas de las recomendaciones del taller Comunicar Diferente, realizado en La Habana el 18 de mayo.
Fruto de una alianza entre el Instituto Internacional de Periodismo José Martí (Iipjm) y el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), el espacio de capacitación se insertó en el programa fe las XV Jornadas cubanas contra la Homofobia y la Transfobia y contó con participantes de varias regiones del país, a partir de su transmisión desde plataformas virtuales.
«Tenemos vacíos a la hora de hacer un periodismo responsable con respecto a las poblaciones LGBTIQ+. Muchas veces no las nombramos o incluimos en nuestras noticias y creo que eso se debe, en primer lugar, a que no sabemos cómo tratarlas», reflexionó la periodista Dixie Edith Trinquete.
Justo en ese camino fue identificada la necesidad urgente de capacitación y sensibilización para profesionales y directivos de los medios de comunicación, considerando estos en su sentido más amplio y no solo a la prensa.
«Es muy difícil cambiar mentalidades y cualquier persona de los medios, o de otros contextos laborales, si están permeadas por prejuicios o estereotipos homo y transfóbicos, van a reproducir ese discurso», apuntó desde las redes sociales la pedagoga Mirian Rodríguez Ojeda, profesora de la Facultad de Comunicación (Fcom), de la Universidad de La Habana.
«Considero que, para apostar por la responsabilidad, debemos sensibilizar y capacitar antes», agregó Rodríguez Ojeda.
«Urge preparar a las personas que están involucradas en la educación, la comunicación, la producción de arte y, en general, a quienes gestionan la oferta cultural en su sentido más amplio, no solo para comunicar la realidad de las personas con diferentes identidades de género u orientaciones sexuales, sino también desmontar resistencias culturales que existen en el imaginario colectivo, heredadas de siglos de dominación patriarcal», precisó Trinquete.
Para David Ramos Casín, estudiante de la Facultad de Arte de los Medios Audiovisuales (Famca), del Instituto Superior de Arte (ISA), también es importante que en la producción dramatizada se visibilice a personas LGTBIQ+, pero de manera natural, integrada a las tramas de esas propuestas.
«Tenemos que lograr que los conflictos de estas personas en nuestra producción dramatizada no sean por ser gays, lesbianas o trans, sino mostrarlas con problemas profesionales, amorosos, familiares, como los que tiene el resto de la población heterosexual cubana», explicó Ramos Casín.
Un punto especialmente retador es capacitar también en un uso responsable y seguro de las redes sociales, donde cada vez son más comunes la violencia simbólica, las expresiones de odio y el acoso contra las poblaciones diversas, coincidieron participantes.
El debate sobre comunicación responsable fue antecedido de un panel integrado por tres especialistas del Cenesex, que aportaron insumos para la formación de periodistas y profesionales de la comunicación.
Partiendo de la definición del teórico mexicano Eusebio Rubio, la siquiatra Ada Alfonso detalló que «la sexualidad es un sistema integrado por varios subsistemas, como el género, el erotismo, los vínculos afectivos y la reproducción» y realizó un mapa teórico-conceptual alrededor de las personas con sexualidades no hegemónicas y poblaciones LGBTIQ+.
Alfonso enfatizó en la importancia de desmitificar percepciones formadas desde herencias heteropatriarcales que discriminan y rechazan la diversidad.
«Cuando hablamos de identidades de género, nos referimos a esa construcción íntima que cada uno de nosotros vamos desarrollando a lo largo de nuestra vida. Mucho de lo que aprendemos sobre género proviene de una posición binaria, considerando que a un determinado cuerpo o sexo le corresponde unas determinadas características», explicó la siquiatra.
Por su parte, Ivón Calaña, subdirectora del Cenesex, realizó un recorrido por los recursos existentes en la más reciente legislación cubana para atender las demandas de las poblaciones diversas, desde la Constitución de la República, pasando por el proyecto de Código de las Familias y hasta el muy reciente Código Penal.
La jurista detalló que los derechos no han evolucionado de manera lineal o equitativa para todos, pues en la práctica existen múltiples disfunciones.
«Ser sujeto de derecho implica la capacidad de ejercitar o disfrutar de manera plena y digna de todos los derechos, y eso no siempre pasa. Hay determinadas circunstancias que constriñen su ejercicio efectivo. No es suficiente el reconocimiento en la ley para poder disfrutarlos plenamente», insistió Calaña.
La también especialista del Cenesex, Delia Suárez, se refirió a la investigación social como recurso para abordar estos temas, al tiempo que ahondó en algunas de las más recientes investigaciones realizadas en el centro.
«Estas jornadas han partido de la sistematización y apropiación de estos resultados investigativos», precisó Suárez.
La investigadora se refirió a los mecanismos de denuncias ante situaciones de violencia de género y la respuesta social articulada para la identificación, prevención y abordaje de esta forma de maltrato, que incluye la que ocurre con poblaciones sexo diversas o de otras identidades.
Para Suárez, la producción científica es vital, pues incorpora el análisis de la diversidad en cuanto a los contextos de ocurrencia de muchas discriminaciones: familia, escuela, trabajo, comunidad y, por supuesto, los medios de comunicación.
«Muchas veces nos hemos encontrado una carencia por parte de comunicadores y comunicadoras en identificar y acceder a insumos investigativos y esto puede conducir a que nuestro sesgo en torno a algunos temas haga que la comunicación no sea la más efectiva», expresó

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

19 + dos =