Mitos y creencias reproducen violencia machista entre jóvenes

[11-09-2018]

Creencias personales, mitos y normas sociales vigentes entre jóvenes cubanos naturalizan y justifican la violencia machista, revela un estudio realizado en 2017 en nueve países de la región, incluida la nación caribeña.

"Las creencias que justifican la violencia hacia las mujeres se mantienen muy arraigadas en las poblaciones juveniles de la región", concluye el informe "Rompiendo moldes: transformar imaginarios y normas sociales para eliminar la violencia".
Realizado por Oxfam, con apoyo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), el estudio acota que esos imaginarios tienen una relación directa con la tolerancia, aceptación y ejercicio de la violencia en las relaciones de pareja.
La investigación incluyó más de mil encuestas a jóvenes de 15 a 25 años en Bolivia, Colombia, Cuba, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y República Dominicana.
Entre sus resultados, concluyó que las creencias de las y los jóvenes sobre las relaciones de pareja les llevan a reproducir desigualdades y normalizar situaciones de violencia machista.
"Yo creo que cuando el hombre hace escenas de celos es porque esa persona le interesa y le está llamando la atención a ella de lo mucho que la quiere", aseguró una de las muchachas cubanas que integró los grupos focales.
La idea de los celos como una prueba de amor se repite en todos los países estudiados, con diferentes porcentajes, y se asocia al mito del amor romántico que naturaliza el control sobre las mujeres.
En general, seis de cada 10 hombres de 15 a 19 años creen que aman realmente si celan a su pareja.
De acuerdo con las autoras, uno de los imaginarios y normas sociales nocivos que se expresa con más fuerza en la región, y también en Cuba, es la construcción de la virilidad masculina.
Esa idea lleva a creer que los hombres no se pueden controlar y que las mujeres deben cumplir con sus expectativas sexuales aunque no lo deseen, apunta el documento.
Cuba se incluye, junto a República Dominicana, El Salvador, Guatemala y Nicaragua, en el grupo de países con porcentajes más altos de esas creencias entre mujeres y hombres de 15 a 19 años.
Se trata de ideas que justifican la violencia sexual de diversas maneras, sobre la base de preceptos que se han arraigado como santas verdades, cuando en realidad son falsos mandatos de la masculinidad hegemónica.
Por ejemplo: cuando las mujeres dicen no, en realidad quieren decir sí; los hombres tienen mayor deseo sexual que las mujeres; o que es normal que los hombres tengan relaciones sexuales con otras personas, pero está mal si así lo hacen las mujeres.
La nación caribeña también puntea alto -un segundo lugar, tras República Dominicana- en la aceptación del acoso callejero como algo natural por parte de los varones: en Cuba (75%) y República Dominicana (84%) es donde más hombres de 15 a 19 años admiten que sus amigos piensan que pueden decir piropos a una mujer.
Decir piropos y hacer silbidos a una mujer en la calle es normal para 77 por ciento de los hombres cubanos, apunta el informe de Oxfam
La idealización de la maternidad también se reitera en la región, como parte de los imaginarios y creencias que condenan a las mujeres a la violencia machista mediante la exaltación de atributos conservadores que forman parte de lo que se considera "una buena mujer".
"Cada mujer como tal, aunque no tenga hijos, es una madre para mí", asegura una cubana citada por la investigación.
El 77 por ciento de la juventud que participó en el estudio cree que todas las mujeres deben ser madres, con los porcentajes más elevados para la juventud de 15 a 25 años de Cuba y República Dominicana.
Oxfam señala que, en casi todos los países, es muy común la creencia de que las mujeres aguantan la violencia de sus parejas por sus hijas e hijos, lo que no está totalmente desvinculado del motivo de la dependencia económica. En el caso de Cuba, lo sostiene así una abrumadora mayoría, 90 por ciento de las mujeres.
Igualmente el estudio denota como muy aceptada y naturalizada la violencia verbal, principalmente en los hombres jóvenes. Para la nación caribeña, en cambio, son las mujeres quienes mantienen los porcentajes más altos (68 %) de aceptación de insultos como parte de las peleas cotidianas de las parejas.
En contraste con las actitudes pasivas y contemplativas ante una golpiza que afloran en Nicaragua, Honduras y Guatemala, Cuba resultó ser el país donde más mujeres y hombres jóvenes de 15 a 25 años aseguran que intervendrían ante una situación de violencia.
"Se está rompiendo el 'no te metas' por el 'sí, métete' en relación con la violencia machista", apunta Oxfam e identifica así una nueva norma social alternativa que considera incorrecto quedarse de espectador o espectadora ante estos hechos.

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Sara Más

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