Apoyo a distancia: puerta abierta en tiempos de confinamiento

[03-12-2020]
Foto cortesía entrevistado Foto cortesía entrevistado

La crisis mundial desatada por la Covid-19 ha impactado las dinámicas de la vida, en todos sus ámbitos; también ha profundizado desigualdades de todo tipo. La situación de confinamiento, de distanciamiento físico y de escasa movilidad agravó, en todo el mundo, las múltiples violencias que se producen puertas adentro de los hogares.

El psicólogo Javier Reyes, profesor de la Universidad de Pinar del Río, lo confirmó durante los meses más tensos, desde la consultoría psicológica on-line “Bienestar Psicológico en tiempos de distanciamiento físico”, iniciativa creada por un grupo de profesionales de su territorio, en colaboración con la Sociedad Cubana de Psicología, la Universidad de Pinar del Río y las direcciones provinciales del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente y del de Salud Pública.

 

¿Cuáles manifestaciones de violencia fueron las más identificadas durante los servicios?

La consultoría a distancia se organizó desde la plataforma digital del periódico provincial Guerrillero, para aquellas personas, familias e instituciones que demandaron asesoría, orientación y acompañamiento psicosocial, con el propósito de mitigar los impactos psicológicos que esta crisis generó a nivel individual, grupal, comunitario y organizacional. Las personas interesadas pudieron acceder a dicha consulta mediante la propia página web del medio de prensa, el correo electrónico o por vía telefónica.

Recepcionamos poco más de 130 preguntas y preocupaciones, de las cuales 25 –casi 32 %- estuvieron vinculadas al tema de la violencia de género contra la mujer y las principales manifestaciones fueron el maltrato físico (5 mujeres); violencia verbal (13 mujeres); violencia por sobrecarga doméstica (5 mujeres); violencia laboral (2 mujeres).

 

¿Qué tipo de atención brindaron a las personas que se comunicaron con el servicio?

En el caso de las preocupaciones asociadas a manifestaciones de violencia, en cualquiera de sus expresiones, la amplia mayoría fueron atendidas directamente con la persona afectada (vía correo electrónico, WhatsApp y en algún caso vía telefónica). Excepto tres personas, el resto pidió que su problemática no se socializara a través de la web, aunque el servicio se brindara de manera anónima.

También se creó una cápsula audiovisual para la televisión territorial y tres cápsulas radiales con los temas: La violencia doméstica y la covid-19; Prevenir los abusos sexuales también en tiempos de covid-19 y Cómo proteger a nuestros hijos frente a la violencia doméstica.

 

¿Consideras que los servicios telefónicos o consultorías a distancia en casos de violencia pueden ser un soporte concreto para las víctimas de estas formas de maltrato?

Cualquier alternativa que en situaciones de violencia ayude a contener emociones y vivencias desagradables -y con la que la víctima pueda sentirse medianamente acompañada-, constituye un soporte importante. A veces se requieren respuestas emergentes de orientación, de manejo de situaciones con otras personas de la familia, víctimas indirectas de esta violencia; recomendaciones sobre cómo reducir la ansiedad; qué alternativas usar para bajar la tensión familiar, entre otras posibilidades que pueden ofrecer estas variantes de orientación. Además, muchas veces las víctimas tienen resistencias a que las conozcan, a consultar un especialista, y esta vía es mucho más discreta; las personas pueden sentirse más cómodas y espontáneas.

Luego, en un proceso de orientación psicológica, de consejería individual o grupal, es mucho más razonable y conveniente hacerlo de manera personalizada.

En definitiva, los servicios telefónicos son un paliativo que se debe tener a la mano para situaciones de emergencia. Las demás propuestas profundizan en la violencia estructural que existe y que se tiene que trabajar, para su desmontaje. Ese es un proceso mucho más sostenido en el tiempo.

 

 

¿Qué no debe faltar en estos servicios?

Primero, personal especializado y entrenado en atender situaciones emocionales límites, como las que podrían ser generadas por un hecho de violencia.

Segundo, la funcionalidad real del servicio, que implica un número telefónico de fácil anclaje y disponibilidad de personal 24 horas.

Tercero, la necesaria articulación con otros actores sociales (Federación de Mujeres Cubanas, Ministerio del Interior, Ministerio de Salud, comunidad, etcétera), que permitan darle un seguimiento y establecer continuidades de trabajo con la víctima.

 

 

¿Cuáles son las principales dificultades o desafíos para implementarlos?

El reconocimiento y la voluntad de decisores de que estos servicios existan y funcionen adecuadamente. Para ello, debe declarase una plataforma de articulación que involucre a la mayor cantidad de actores sociales. De aquí se deriva el segundo desafío, que pasa por la necesaria divulgación y promoción de estos servicios, no solo a través de los medios de comunicación masiva y de las plataformas digitales, sino desde todas las instituciones laborales, educativas, de salud, en la comunidad, etcétera. Un tercer desafío está en los recursos materiales y físicos disponibles para ello y la existencia del personal capacitado.

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Dixie Edith

Dixie Edith (dixie@enet.cu). Periodista y máster en Demografía. Se ha especializado en temas de población, género y salud sexual y reproductiva. 

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