Alertas frente a la violencia contra las mujeres

[26-01-2016]
En diferentes espacios locales se promueven experiencias de atención a las mujeres víctimas de violencia de género. En diferentes espacios locales se promueven experiencias de atención a las mujeres víctimas de violencia de género. Tomada de IPS Cuba

La falta de un protocolo de atención integral a mujeres víctimas de violencia es para especialistas, activistas y actores sociales uno de los desafíos actuales para dar respuesta a este problema social en Cuba.

"Se necesita también una coordinación de alta jerarquía estatal para diseñar esa atención integral", precisó a SEMlac la psicóloga Mareelén Díaz Tenorio.

La coordinadora del programa de Equidad social del Centro de Reflexión y Solidaridad Oscar Arnulfo Romero (OAR) considera que ese enfoque no excluye la participación multidisciplinaria e intersectorial de muchas personas, organizaciones e instituciones del país.

"Ya el tema está colocado en la agenda pública", reconoce Díaz Tenorio y señala que ello tiene expresión en prácticas, experiencias y productos comunicativos a nivel nacional y comunitario, así como en acciones de profesionales, investigadores y actores diversos.

Surgen nuevos espacios para ofrecer orientación y consejería a quienes buscan ayuda, junto a otros más tradicionales como las Casas de Orientación a la Mujer y la Familia de la Federación de Mujeres Cubanas, la policía o las oficinas de atención ciudadana de la Fiscalía, agrega.

"Es indicador de que el pensamiento se mueve a visibilizar más el problema y darle alguna respuesta, aunque no sea todavía la óptima", señaló la psicóloga a SEMlac durante un encuentro entre varias copartes de Oxfam que emprenden acciones de prevención y atención a la violencia de género con fondos delegados por la embajada británica en Cuba.

Para Yirennia Mesa Fernández, socióloga del Parque Nacional Viñales, en Pinar del Río, provincia del extremo occidental cubano, los mayores retos estriban en lograr articular a las entidades que trabajan por la no violencia en el territorio y sensibilizar al personal directivo a nivel local.

En su opinión, es posible aprovechar mejor las alianzas que ya existen entre el Centro Universitario Municipal (CEM), el Parque Nacional Viñales, el Programa de Innovación Agropecuaria Local (PIAL) y la FMC en el territorio.

"Se hacen acciones, pero de forma aislada; establecemos alianzas, pero no trabajo sistemático conjunto; y por eso el resultado es menos visible", asegura la también profesora del CEM.

Aunque falta vencer grandes desafíos y queda mucho por hacer, hay un trabajo que se ha ido intensificando en los últimos tiempos en cuanto a la prevención, opina de Kenia Lorenzo, de Oxfam.

"Proliferan diversas metodologías y maneras de hacer que han logrado determinada visibilidad a diferentes niveles, que de alguna manera colocan el tema en el debate de sus territorios, organizaciones aliadas y en algunos espacios públicos", considera Lorenzo.

En ese grupo de organizaciones y actores "se está dando una integración de estrategias que alcanzan la comunicación, el trabajo comunitario, la alianza entre actores, buenas prácticas y maneras de hacer más probadas, que les permiten avanzar. Todas tienen, además, el desafío de evaluar sus impactos", asegura.

Entre otras, están OAR, con acciones dirigidas a la formación, comunicación, atención y el acompañamiento a experiencias comunitarias; o el Servicio de Noticias de la Mujer de Latinoamérica y el Caribe (SEMlac), que contribuye desde el periodismo a la visibilidad, sensibilización, socialización de conocimientos y experiencias sobre el tema.

También la Universidad de Pinar del Río, con actividades de docencia, investigación y extensión universitaria; el Parque Nacional Viñales, con un programa enfocado a mejorar las condiciones allí, mediante el empoderamiento económico de las mujeres; y el proyecto Palomas,, Casa Productora de Audiovisual para el Activismo Social con una sostenida producción documental sobre estos temas.

Igualmente destacan el trabajo del Instituto de Filosofía y su grupo Galfisa en el acompañamiento a mujeres emprendedoras en nuevas formas productivas y otras victimizadas por la violencia; así como la labor de capacitación y sensibilización en temas de género y no violencia contra la mujer que desarrolla la Unión Nacional de Juristas.

A nivel local, en la oriental provincia de Las Tunas, un grupo de actores locales del municipio Jesús Menéndez, en colaboración con el gobierno municipal, promueve la gestión local, multisectorial y multidisciplinar con visión integral para la prevención y atención allí a la violencia contra las mujeres.

"Es importante promover espacios de encuentro de todas estas experiencias, que ya están dando frutos, porque eso permite cierta relectura y un intercambio para el trabajo de todos", explica Lorenzo.

Como propuesta en común, esas organizaciones y actores trabajan en el desarrollo de sensibilidades, capacidades y acciones para prevenir y atender la violencia contra las mujeres.

La capacitación, sensibilización y visibilización del tema de inscriben entre sus acciones cotidianas, mediante la difusión de campañas y productos comunicativos, el acompañamiento a mujeres maltratadas, la generación de empleo y el fortalecimiento económico de las mujeres, así como la presentación de testimonios como elemento sensibilizador.

De cara a los desafíos, reconocen la necesidad de articular mejor esos esfuerzos, sobre todo los que corresponden a los servicios integrales a las mujeres que sufren violencia, con una atención estatal al problema.

También la inclusión de una ley específica para responder jurídicamente a la violencia contra las mujeres y la capacitación en estos temas a profesionales de salud, educación, juristas, policías, líderes comunitarios y personal que debe intervenir en estos casos.

"¿Cómo cambias un problema que es cultural, social, que está en la subjetividad de las personas?", se cuestiona Díaz Tenorio al explicar la necesidad de formar a las y los profesionales desde los currículos de pregrado, y también desde asignaturas opcionales y espacios no formales.

La psicóloga y especialista de OAR insiste en que igualmente el profesorado necesita formarse y preparase para compartir esos conocimientos.

Como también otros actores de la sociedad con una influencia grande en el público, como las personas encargadas de producir mensajes, programas y todo tipo de productos comunicativos que transmite la televisión.

"Si tenemos una televisión que es estatal, ¿cómo no actuar al respecto?", se pregunta Díaz Tenorio. "También desde ese espacio urge actuar con inteligencia para eliminar la incongruencia de mensajes y contenidos que perpetúan la violencia", afirma la psicóloga.

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Sara Más

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