La referencia del término juventudes pretende enfatizar la diversidad y lo irrepetible de quienes integran, tanto la adolescencia como la juventud, etapas que concentran a las personas entre 15 y 30 años. Son décadas en las que suceden innumerables transformaciones biológicas, pero también psíquicas y sociales. Estas últimas implican la relación con personas adultas, sean familiares, educadores, entre otras que tienen a su cargo la formación de las personas más jóvenes.

Un debate público sobre el abuso sexual que viven niñas y adolescentes se aviva en Cuba a partir de El rostro de los días, una telenovela de factura nacional que se transmite tres veces a la semana, en horario estelar, en la televisión cubana.

El arte de pregonar, sin dudas, ha sido relegado por los aparatos tecnológicos que repiten hasta el cansancio ritmos ensordecedores y martirizantes y, en algunos casos, ni siquiera permite entender qué producto es el que se ofrece, debido a la mala pronunciación de sus promotores, haciendo que se disuelva la parte importante de la relación entre pregonera/o-mercancía.

Las prácticas e imaginarios asociados a la masculinidad hegemónica contribuyen a la validación de una supuesta superioridad de los hombres sobre las mujeres. Tal creencia muchas veces justifica el poder de unos sobre otras, las relaciones de control y la violencia de género. De hecho, sostienen especialistas, el punto de partida para entender el modo en que se estructura la violencia se encuentra en todos esos mitos y estereotipos que, durante años, hemos heredado del patriarcado y considerado como normales.
Sobre las relaciones entre la masculinidad hegemónica y la violencia de género, así como las posibles estrategias para desmontar los prejuicios asociados a ellas, SEMlac dialoga con la sexóloga y especialista del Centro Oscar Arnulfo Romero, Maite Díaz Álvarez, y con los periodistas Jesús Muñoz Machín y Lisandra Chaveco Valdés

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