Margarita Hanzlik no puede hablar desde el podio de una renombrada academia cubana sobre los prejuicios a los que aún se enfrentan las mujeres que, como ella, viven con VIH (virus de inmunodeficiencia adquirida, causante del sida) en esta isla del Caribe. Sin embargo, toda su experiencia la puso en función de crear, hace unos cinco años, el primer equipo de ayuda mutua para mujeres seropositivas y sus parejas, con sede en la Iglesia de Monserrat de la ciudad de La Habana, para luchar contra los estigmas y contribuir a la prevención del VIH/sida.
En la actualidad se desempeña como coordinadora del área de mujeres de la Línea de personas que viven con VIH/sida en el municipio de Centro Habana, uno de los más poblados de la capital cubana, y dirige un grupo de mujeres seropositivas, de reciente diagnóstico.
En Cuba son los hombres que tienen sexo con hombres los más afectados por la pandemia. Como muchos de ellos tienen, además, relaciones con mujeres, comienza a verse un incremento de la infección entre ellas.
Lejos de lo que dicta una práctica educativa milenaria, los golpes no enseñan. Así lo asegura la master en sexualidad Iliana Artiles, quien dirige un grupo de trabajo que estudia este tema en el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX).
Autora del libro Violencia y Sexualidad, Artiles mereció elogios de la crítica por ese texto años atrás, cuando por primera vez se incursionaba en este asunto dentro del universo editorial cubano.
Convencida de que, detrás de todo acto violento, de cualquier tipo, "siempre hay alguna relación de poder", Artiles aboga por la promoción de una cultura de la no violencia que debe gestarse desde la familia, en cada hogar.
Con más de dos décadas dedicadas a la medicina veterinaria, Ángel Mario Rodríguez tiene sus propias reflexiones sobre la violencia contra los animales. No las avalan investigaciones científicas pero sí la práctica constante y conciente de su profesión.
Para Rodríguez, especialista en servicio veterinario de frontera en el aeropuerto internacional José Martí de Ciudad de La Habana, las agresiones contra el género animal son parte inseparable del ciclo humano de la violencia, aunque con frecuencia no aparezcan visibilizadas como tal.

Es una de las paradojas de estos tiempos reconocer el maltrato, el abuso y la violencia. A pesar de sus múltiples consecuencias negativas, no aparece con claridad a los ojos ajenos y propios. La violencia física, en toda la gama de sus modos de expresión, resulta más fácilmente identificable. Incluso la violencia verbal, colocada en las palabras y acompañada de gestos, puede mostrarse visible. Pero si se trata de la violencia psicológica (presente en todo tipo de violencia), y la que se muestra específicamente a través de los silencios, entonces la invidencia parece expulsar los significados de nuestra racionalidad más consciente.

Información adicional