Norma Vasallo Barrueta, presidenta de la Cátedra de la Mujer y profesora de la facultad de Psicología de la Universidad de la Habana, asegura que las investigaciones en torno a la violencia doméstica en Cuba crecen en la misma medida en que el tema se hace más visible como problema social.
Para la experta, también coordinadora de la Maestría en estudios de Género de la alta casa de estudios de la capital cubana, la Cátedra de la Mujer ha puesto su parte en ese empeño.
Con una experiencia de 10 años en los estudios de masculinidad, el historiador cubano Julio César González Pagés está convencido de que, si la humanidad quiere avanzar hacia un mundo sin violencia, hay que ir a las esencias: "más allá de la identificación de formas más frecuentes, víctimas, victimarios".
Confeso feminista y autor de importantes estudios sobre la historia de las mujeres en Cuba, el también presidente de la Comisión Género y Paz de la organización no gubernamental Movimiento Cubano por la Paz, Pagés piensa que la violencia hay que tratarla desde sus raíces y como un proceso social.

Coautora de Sin límites, un libro que parte de historias personales para indagar en las causas reales de los malestares que agobian a las mujeres en edad mediana, la médica y antropóloga cubana Leticia Artiles está convencida de que detrás de cada caso de violencia siempre hay una historia.
Especialista de la empresa estatal cubana de Gestión del Conocimiento y la Tecnología y coordinadora del capítulo cubano de la Red de Género y Salud Colectiva de la Asociación Latinoamericana de Medicina Social, Artiles aceptó conversar con SEMlac sobre una propuesta aún en proceso de estudio.
Motivada por la concepción de determinantes sociales de la Organización Mundial de la Salud, la especialista cubana estima que para enfrentar la violencia, tanto a nivel personal como social, es necesario "conocer al otro desde sus saberes, historia y cosmovisión".

Aunque en el refranero popular reza aquello de que los golpes enseñan, la experiencia demuestra que un alto porciento de las situaciones violentas presentes en la vida de los seres humanos es generado por otros actos similares.
Casi todas las personas menores de edad violentas e inadaptadas en sus escuelas están relacionadas, de alguna manera, con padres que consumen alcohol, las agreden física y hasta mentalmente o ejercen sobre ellas algún tipo de violencia familiar, afirma Marta Díaz, especialista de la consulta de psicología en la policlínica Héroes de Girón del municipio del Cerro, en la capital cubana.

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