El problema de la violencia contra las mujeres y las niñas causa incalculables daños y sufrimientos en todo el mundo, a la vez que permanece como problemática todavía invisibilizada, como resultado de la cultura patriarcal que tiene la intencionalidad de perpetuarse como sistema social cuya esencia es la exclusión y la dominación. A esta realidad no escapa la sociedad cubana, en la cual funcionan todavía mitos en torno a este tema que llevan a considerar como un grupo vulnerable a aquellas personas que presentan alguna discapacidad y sobre las cuales se habla poco o casi nada.

En México, los Centros de Justicia para las Mujeres constituyen la política pública más importante que se ha implementado para combatir y dar atención a mujeres víctimas de violencia, sin embargo, carecen de certeza jurídica, de fortaleza institucional, de programas operativos e, incluso, de lineamientos para elegir a sus titulares.

"Me golpeó tan bestialmente en la cabeza, que me provocó pérdida de la visión de un ojo, desorientación y disociación", contó la mujer a la investigadora, aún en estado de fuerte conmoción, a pesar de haber transcurrido algún tiempo desde los hechos.

Aunque no existe en Cuba un sistema integral estatal que atienda a las personas sobrevivientes de la violencia de género, especialistas, instituciones y activistas insisten en la necesidad de implementarlo. Con esos servicios debiera ponerse en práctica, también, un protocolo de atención que permita actuar frente a esos casos y proveer de apoyo psicológico, médico y legal a quienes padecen situaciones de ese tipo.

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