En el caso de las mujeres, la violencia estructural se refleja mejor en el concepto de dominación, algo que va más allá de lo económico. Se trata de una violencia de género derivada del lugar que ellas ocupan en el orden económico y de poder hegemónicos. El que la estructura de la propiedad y de los salarios sea desigual, cobrando menos las mujeres por trabajos iguales a los de los hombres; que la pobreza en el mundo tenga rostro de mujer –la feminización de la pobreza–, es violencia estructural contra ellas. También lo es que el poder con mayúsculas, responsable de la toma de decisiones importantes que atañen a las vidas de hombres y mujeres, esté sesgado a favor de los hombres. Ellos son quienes ocupan los cargos importantes, las presidencias de los gobiernos, las jefaturas de las iglesias, los puestos dirigentes de la mayoría de las instituciones y corporaciones del mundo[1].

Articular una ruta crítica, un protocolo común para prevenir y atender la violencia en Cuba, es una demanda en la que coinciden especialistas, activistas, operadores de justicia, de salud y de otros sectores sociales en Cuba. ¿Por qué es tan importante? En busca de elementos desde perspectivas diversas, No a la Violencia consultó a la psicóloga Mareelén Díaz Tenorio, del Centro de Reflexión y Solidaridad Oscar Arnulfo Romero (OAR); a Zulema Hidalgo, coordinadora del Programa de Género y Violencia de esa misma institución, y a Ileana González, también psicóloga y subdirectora del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.

Mucho se ha escrito y discutido acerca de la violencia de género. Pareciera que eso contribuye a la claridad sobre su origen, características y manifestaciones; sin embargo, al tratarse de un problema social cuyo origen está determinado por construcciones culturales patriarcales legitimadas históricamente, se invisibiliza y naturaliza perversamente su esencia, lo que dificulta su disección y desmontaje en el tejido social.

La sociedad cubana necesita de políticas públicas que se enfoquen a la prevención y atención integral de la violencia contra las mujeres y las niñas, señalaron profesionales, activistas y especialistas de diversos espacios y disciplinas durante el coloquio "Eres más que obedecer", el pasado 9 de diciembre, en La Habana.

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