Construir una ruta crítica para la atención a la violencia de género en el sector judicial pasa por atender múltiples desafíos entre los que se encuentra qué hacer con las víctimas durante el proceso penal, sostuvo la jurista Arlín Pérez Duarte, de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, durante el taller Violencias, Sexualidades y Derechos Humanos, celebrado la pasada semana en la capital cubana.

Construir la igualdad y superar la violencia de género requiere visibilizar también la problemática del hombre, opinan especialistas en Cuba. Ello implica, necesariamente, poner sobre la mesa una construcción de género y de roles hegemónicos sobre qué es lo masculino y lo femenino, anclada en una cuestión estructural socio-histórica y sin cuya comprensión es muy difícil avanzar hacia una sociedad sin violencia y con equidad de género.

Líderes comunitarios, periodistas, artistas, deportistas, académicos, estudiantes y trabajadores, jóvenes y adultos de una variada procedencia se reunieron en Las Tunas, a más de 660 kilómetros de la capital cubana, en el Encuentro de la Plataforma de Hombres por la No Violencia, del Centro Oscar Arnulfo Romero (CEOAR).

La violencia contra las mujeres se manifiesta de formas diversas y a menudo es un hecho oculto, naturalizado, invisible, que se enmarca en una estructura social patriarcal. En la mayoría de los casos, las mujeres se encuentran en una posición de subordinación con respecto al hombre, por lo que son más vulnerables ante la violencia. Esto explica que, en su cotidianidad, se presenten con frecuencia una serie de prácticas sutiles de violencia que a menudo no son identificadas como maltrato.

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