Las vivencias de varias mujeres que han conocido en o viven todavía algún tipo de violencia machista valen de hilo conductor para que otras tomen conciencia de su circunstancia con la lectura de Sobrevivientes, libro que fue presentado en Las Tunas, a más de 660 kilómetros de la capital cubana, como parte de las actividades centrales de la XI Jornada Cubana por la no violencia hacia las mujeres y las niñas.

Ideas muy tradicionales ancladas en el legado patriarcal y otras más avanzadas parecen coexistir hoy en la población joven y están condicionando su percepción frente a la violencia machista, trascendió en un panel de reflexión realizado el martes 28 de noviembre en la capital cubana.

Elevar el conocimiento y la cultura jurídica es paso indispensable para detectar vulneraciones a los derechos laborales de la población joven y poder exigir el cumplimiento de las normas y leyes que les amparan, reconocieron juristas y especialistas de varias disciplinas.
"Hoy las mayores motivaciones salariales y laborales para la población joven están en el sector privado de la economía", reconoció Liset Mailen Imbert Milan, jurista de los Servicios de Orientación Jurídica del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), durante el Taller de Formación de Competencia para la denuncia de vulneración de derechos sexuales a jóvenes en Cuba.

Las carencia de investigaciones sociales sobre juventudes y religión limita el análisis de las problemáticas existentes y poner en diálogo a estas "juventudes" con temas cruciales como la educación, el empleo, las aspiraciones, proyectos de vida, e incluso la violencia de género.
Hacia esta dirección se movió el debate en el Encuentro Ecuménico Jóvenes, Género y Religión, que impulsó el Centro Oscar Arnulfo Romero (CEOAR) como parte de las actividades de la Jornada por la No Violencia contra las Mujeres y las Niñas, que coordina esta institución junto a otras, desde 2007.

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