Una restringida oferta estatal para el cuidado infantil y agudas polémicas en torno a las posibilidades que se generan desde el sector del trabajo por cuenta propia complican las opciones de muchas familias cubanas a la hora de decidir quién cuidará de sus bebés.

La carencia de servicios de apoyo a las tareas hogareñas y de una infraestructura que aligere el trabajo doméstico constituye uno de los retos más grandes que enfrenta hoy la sociedad cubana en busca de la igualdad real entre mujeres y hombres, coinciden especialistas.
Para María Rosa Vaquero, profesora universitaria jubilada y residente en el municipio capitalino de Arroyo Naranjo, esa afirmación concuerda de manera bastante exacta con sus lamentos cotidianos desde hace varias décadas.

Un grupo de narradoras cubanas llaman la atención sobre la violencia machista desde sus relatos en la antología Sombras nada más. 36 escritoras cubanas contra la violencia hacia la mujer, presentada el pasado 11 de febrero en la XVI Feria del Libro de La Habana. "En nuestro país el tema de la violencia contra la mujer es aún tabú, y pensarlo como un tema de discusión pública todavía parece una utopía demasiado irreal", destacó la ensayista Zaida Capote Cruz durante la presentación del volumen.
Para la crítica literaria esta iniciativa representa una muestra de solidaridad y un "gesto colectivo contra la violencia instaurada como práctica cotidiana".
La antología es fruto de la idea original de la escritora y poeta Marilyn Bobes y contó con la selección de la narradora Laidi Fernández de Juan.

Dos nuevos decretos leyes y cuatro resoluciones publicadas el 11 de febrero amplían los beneficios económicos a las madres trabajadoras en el disfrute de la licencia de maternidad en Cuba, que ya alcanzaba hasta el primer año de vida del bebé, con pagos incluidos. También inducen una participación más amplia y activa de la familia en el cuidado de niñas y niños, al decir de funcionarios que dieron a conocer las nuevas disposiciones.

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