El cuidado de personas mayores dependientes impacta la vida de mujeres cubanas, su salud, bienestar y proyectos. Según investigaciones locales, ellas son las principales responsables de una tarea que reclama reconocimiento social y mayor atención pública. Lissette Rodríguez Rosales y Mirta Germán Hernández no se conocen. No obstante, la historia de la ingeniera de 62 años y la maestra de 45, respectivamente, se cruzan por las experiencias de ambas como cuidadoras.

Las vivencias de varias cubanas que en los últimos años han optado por el empleo en el sector privado y sus empeños para alcanzar sus metas centran las historias de Mujeres...los poderes vitales del éxito, documental de Lizette Vila e Ingrid León, estrenado el pasado 25 de marzo en la capital cubana.
Las ideas que las llevaron a crear sus negocios, los presupuestos de partida, las barreras que vencen en el camino, los resultados económicos y personales se dan la mano en los testimonios de 25 emprendedoras en este nuevo material fílmico del Proyecto Palomas, Casa Productora de Audiovisuales para el Activismo Social, que contó con el apoyo de la Embajada de Canadá en Cuba y la organización no gubernamental Care Internacional.
La proyección tuvo lugar en el cine capitalino 23 y 12, en una céntrica avenida de la capital cubana, y fue todo un suceso de público, a sala abarrotada.
Desde distintas aristas, el material aborda el tema de los emprendimientos femeninos en Cuba y los efectos de las medidas que, desde 2010, promueven el sector privado y cooperativista en la isla caribeña.
Entre otras, se escuchan las experiencias de Nayvis Díaz Labaut, al frente de Velo Cuba, un negocio de alquiler y reparación de bicicletas que ha tenido gran acogida para turistas que visitan la ciudad; la periodista Melvis Sarduy, devenida arrendataria de habitaciones para el turismo y Olga Oyé, agricultora que ha seguido dando vida a la huerta familiar.
También las vivencias de Hilda Zulueta, licenciada en Matemática que hoy lleva, junto a su hijas Mady y Odamis, la producción y comercialización de bolsos y artículos de piel bajo el sello Zulu; Isabel Ferrás, a la cabeza de la paladar Karma y Gretel de la Rosa Suárez y Ailette Hernández González, aliadas en la tienda de juguetes artesanales Tín Marín, junto a las historias otras mujeres que desempeñan variados oficios.
Sus narraciones y los textos del documental, escritos por la periodista Sara Más y narrados por la actriz Obelia Blanco, sacan a la luz las oportunidades abiertas en el país para que ellas creen y realicen sus propios proyectos, a la par que evidencian las barreras y desventajas que aún deben vencer, desde el esfuerzo propio por mejorar sus vidas y las de sus familias.
Constatan, a la par, que desde que se relanzó en el país el autoempleo y se empezaron a crear cooperativas, pequeñas y medianas empresas, las mujeres han salido a probarse en el nuevo mercado laboral y muchas lo hacen con éxito, sin dejar de llevar el mayor peso en la conciliación personal y laboral.
Muchas de ellas ven como una gran ventaja el poder trabajar en sus casas o en lugares cercanos, con menos exigencias, ser sus propias jefas, gestionar su tiempo, encaminar vocaciones y conocimientos, a la vez que obtienen ingresos entre tres y 10 veces por encima del salario medio estatal.
Pero, sobre todo, se sienten satisfechas y alimentan nuevos sueños, aunque no encuentren siempre a mano todos los materiales e insumos que necesitan para su trabajo y eso implique un reto, cada día, a su creatividad.
También emergen contradicciones, pues los conocimientos y la preparación de alto nivel técnico y profesional no siempre encuentran posibilidades de desarrollo y realización en el espacio laboral particular.
La presentación de Mujeres...los poderes vitales del éxito, tuvo lugar el día 25 con motivo del Día Naranja por la No Violencia hacia las mujeres y las niñas. El documental aborda, además, varios aspectos relativos a la violencia económica y patrimonial.

Para la cubana Yolanda González Surela, cuidar niñas y niños ha sido un trabajo prácticamente a tiempo completo desde hace más de medio siglo. Esta maestra habanera de 84 años asegura ser feliz en su cotidianeidad rodeada de infantes.
Graduada de Pedagogía, mientras fue trabajadora estatal ejerció como maestra y formó futuros docentes, fue directora de escuelas primarias y llegó a coordinar la labor de los círculos infantiles (guarderías) en el municipio donde todavía vive y labora: Diez de Octubre, el más poblado de la capital cubana.

Aurelí, Pedro Luis, Arcelio y Yuri viven en diferentes provincias cubanas, sus historias son diversas pero confluyen en la Articulación Juvenil por la equidad social, iniciativa que apuesta por la transformación desde las nuevas generaciones.

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