Vasectomía, un método difícil de aceptar

Patricia Forte [02-02-2007]

“No, no… para eso están las mujeres, los hombres dejan de ser hombres si pierden su capacidad de procrear”. Esa fue la respuesta de Alfredo Sánchez, un ingeniero en comunicaciones, cuando se le preguntó si estaría dispuesto a practicarse la vasectomía.

Y es que este proceder quirúrgico, pese a constituir un método anticonceptivo poco riesgoso y bastante efectivo, es una práctica inusual en Cuba. Se realiza hace más de cuatro décadas y, aún hoy, cubanos y cubanas lo ven con profundo escepticismo.

El doctor Osvaldo Cantero, especialista en Urología del Hospital Calixto García de la Habana, así lo confirma: son pocos los pacientes que llegan a su consulta con el deseo de practicarse la vasectomía.

“Habitualmente la responsabilidad del control de la natalidad está en manos de las mujeres. Ellas son quienes usan los métodos anticonceptivos y los hombres sólo utilizan el condón o preservativo, pues no consideran la posibilidad de otro procedimiento más invasivo”, dijo a SEMlac este especialista.

La vasectomía es una operación quirúrgica de menor grado y se realiza de forma ambulatoria. Consiste en la ligadura de los conductos deferentes que llevan los espermatozoides desde los testículos hasta la vesícula seminal, donde se acumulan para salir en la eyaculación.

No se considera un método efectivo hasta tanto transcurran dos o tres meses y se realice un estudio de espermatozoides para comprobar que el conducto deferente, de una longitud de 50 centímetros, esté libre de ellos. La cirugía se efectúa con anestesia local para ligar los conductos a nivel del escroto, lo que provoca esterilidad permanente en el hombre.

“Esta intervención también se puede realizar por el método de mínimo acceso, pero es más complicada. En el hospital también practicamos la vasectomía, no como método anticonceptivo, sino como una vía profiláctica a pacientes aquejados de problemas en el sistema urológico, como las afecciones en la próstata”, comentó el médico.

Aunque el número de hombres que optan por la vasectomía es reducido, hay casos como los del profesor Gonzalo Sarabia, quien encontró la solución en este procedimiento.

“Mi esposa y yo teníamos dos hijos, uno de 12 y otro de 18 años, cuando ella salió embarazada otra vez.

e le hizo un legrado, pues no podíamos con un tercer hijo casi a los 50 años. La operación se complicó y estuvo grave. Así que, pasado un tiempo y para prevenir otra complicación, decidimos que lo mejor era que me practicara la vasectomía, pues así mi esposa no correría ningún peligro”, cuenta a SEMlac.

De manera general y debido a su carácter definitivo, existen determinados requisitos para valorar un candidato a este método como anticonceptivo, en un proceso similar al que se realiza con la ligadura de trompas para la mujer.

Deberá tratarse de un padre de familia numerosa, de más de 30 años de edad, y la decisión debe considerar, además, la estabilidad de la pareja y años de matrimonio, ya que la mayoría de las separaciones ocurren dentro de los primeros 10 años.

Según datos proporcionados por la consulta de Planificación Familiar del municipio habanero La Lisa, la mayoría de las parejas que deciden este método como una vía para controlar la natalidad lo hace porque las mujeres presentan problemas de salud y se ven invalidadas a practicarse una ligadura de trompas, o a usar otro método anticonceptivo.

Al considerar las causas por las cuales este procedimiento no es frecuente en Cuba, la psicóloga Cristina Beltrán señala la falta de información, la baja tasa de natalidad que muestra el país, así como la propia idiosincrasia del cubano, que tiende al machismo y al egocentrismo masculino, compartido también por la propia mujer.

Entre los muchos argumentos manejados de forma errónea se cuentan que: “la vasectomía puede causar problemas en la erección”, “la pareja puede sentir al hombre distinto a la hora de la relación sexual”, “los testículos pueden ser dañados” o “puede alterarse el sentido del orgasmo”.

De acuerdo con Beltrán, todos estos problemas manifestados por los pacientes se deben a trastornos psicológicos, no orgánicos, por lo que uno de los principales conflictos que trae aparejados esta intervención quirúrgica es la falta de seguridad a la hora de tomar tal decisión.

“En muchos casos, los hombres regresan a las consultas de urología para que se les revierta el procedimiento, pues desean volver a procrear. El problema está en que la vuelta atrás resulta bastante complicada, y ahí es donde surgen los traumas y las frustraciones”, apunta la psicóloga.

La reconstrucción de la vasectomía es posible, aunque no en todos los casos se logra de manera exitosa.

Según el doctor Cantero, “la reversión es más difícil, ya que son conductos de una luz muy pequeña.

espués de haber sido ligados cuesta trabajo unir otra vez sus zonas permeables”.

Jorge Carballo, de 56 años y con cinco hijos de un mismo matrimonio, explicó a SEMlac que, pese a la fertilidad de su esposa y de que ella salió embarazada después de haberse ligado las trompas, él nunca manejó la posibilidad de una vasectomía. “No es que yo no ame a mi esposa, pero eso no es una manera de demostrarle mi amor”, agregó.

La vasectomía como método anticonceptivo ni siquiera es evaluada como posibilidad frecuente en eventos de planificación familiar y en el país no existen publicaciones en los últimos 15 años que dediquen unas líneas a este tema. El tabú está enraizado en los conceptos de masculinidad y feminidad.

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