La mortalidad materna muestra una tendencia a la disminución en Cuba, según evidencian las estadísticas, pero especialistas advierten que no es un problema resuelto en el país y aún requiere de análisis detenidos.

La dolorosa experiencia de Alisbeth Romey, una madre de 16 años de la ciudad de Matanzas, a poco más de 100 kilómetros de La Habana, ilustra esa afirmación.
Romey tuvo a su bebé en los primeros días de marzo de 2013, una semana después de su quince cumpleaños, tras un parto muy complicado que terminó en cesárea (intervención quirúrgica) de urgencia.

Publicado en Salud

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