Aborto, riesgos múltiples

[08-11-2006]

Cuando recuerda, dice que un frío le baja por la espalda. Tras interrumpir voluntariamente doce embarazos, quiso un hijo. No lo consiguió, un aborto espontáneo frustró su sueño de maternidad.
La historia de Emma Peña, una profesional de 42 años, no termina ahí. Tres fibromas, uno grande y dos pequeños, la llevaron nuevamente al salón de cirugía, esta vez para una histerectomía (extirpación del útero).

“Una hace cosas sin medir las consecuencias. Era muy fértil y casi no me cuidaba. Los amigos me decían que ni pasara por una tienda donde vendieran calzoncillos, porque de verlos salía embarazada”, cuenta, con voz resignada.

Con los años, llegaron las primeras canas y las reflexiones sobre su vida. “Cuando se es joven, una cree que lo sabe todo, hasta rechaza los consejos médicos. Si tuviera una hija le diría: `no te precipites, hazlo si estás preparada, si es por amor, si saben protegerse del embarazo y las enfermedades´”, dice, aunque sabe que ese consejo sólo puede dárselo a las hijas de sus amigas.

Emma, como no pocas mujeres cubanas, cayó en una trampa: desconoció los riesgos del aborto para su salud reproductiva.

Ni imaginaba que los especialistas califican a la infertilidad como una de las consecuencias tardías más graves de las interrupciones de embarazos. “Me parecía seguro. Quién iba a pensar que me podría suceder”, comenta.

Según el doctor Alejandro J. Velasco Boza, profesor auxiliar de la Universidad Médica de La Habana, más del 70 por ciento de las mujeres que acuden a una consulta de infertilidad tienen como antecedente uno o más abortos durante la adolescencia o en su etapa de adulta joven.

Los peligros del aborto, un método quirúrgico a ciegas y legal en Cuba, son elevados, aun si es practicado en óptimas condiciones, señalan los expertos.

En conversación con SEMlac, los ginecólogos Natacha Donate, Sara Laria y Juan Carlos Farrán, del servicio de salud sexual y reproductiva del policlínico Plaza, en La Habana, comentaron que las consecuencias de esa práctica pueden ser inmediatas, mediatas y tardías.

Entre las relacionadas con el proceder quirúrgico, están las hemorragias, perforaciones, desgarramientos del cuello del útero, complicaciones anestésicas y hasta la muerte.

A mediano plazo pueden aparecer infecciones, sangramientos, restos e inflamaciones del endometrio. Entre las consecuencias tardías están las infecciones, tejido endométrico fuera de lugar, incompetencia cervical provoca abortos espontáneos y partos inmaduros, embarazos ectópicos e infertilidad. “Con una sola interrupción la mujer puede quedar estéril”, señala Donate.

Más de la mitad de las mujeres que presentan infertilidad de causa tubárica (obstrucción de trompas) se han realizado una interrupción o más, “aunque algunos estudios apuntan a cifras superiores”, afirma Velasco.
Ante tan alto riesgo, los tres especialistas coinciden: “lo mejor es evitarlo”. Para ello, dan consejería a adolescentes y jóvenes en la consulta de ginecología infanto-juvenil.

“Les brindamos información y recomendamos la doble protección, un método anticonceptivo acorde a su edad y el uso del condón, que las protege también de las infecciones de transmisión sexual”, explica Donate.

Con las regulaciones menstruales disminuyeron las remisiones al servicio hospitalario de aborto y crecieron las consultas de planificación familiar, señalan estudios realizados hasta 2003 en esa institución de atención primaria.

La regulación menstrual —también conocida como extracción menstrual, aspiración endométrica y minisucción— es una variante del legrado por succión, cuyo uso está limitado a las primeras semanas de haberse interrumpido la menstruación.

Aunque la regulación es un método que se aplica por prescripción médica ante diversas situaciones, se estima que esa técnica produce aborto en más del 70 por ciento de los casos y tampoco está exenta de complicaciones .

No obstante, la reducción del aborto y el incremento de las regulaciones aún no se corresponden con las probabilidades de evitar una gestación no deseada, que incluyen la educación sexual desde temprana edad y las consultas especializadas, sostienen. 

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