Herencias, tradiciones y patrones de desarrollo social pueden influir de manera diferenciada en la salud mental de hombres y mujeres, confirman estudios especializados en Cuba.

“En el campo de la salud mental es más evidente la influencia del género en el proceso de salud-enfermedad”, asevera la investigación La importancia del género en el análisis de la salud, de la psicóloga Yuliuva Hernández García y el sociólogo Víctor Hugo Pérez Gallo, del Instituto Superior Minero Metalúrgico de Moa, en la región oriental del país.

“En los últimos tiempos ha sido posible demostrar la vulnerabilidad de las subjetividades femeninas frente a las enfermedades mentales”, explican los especialistas.

“Los dolores desde la cervical, irradiados por todo el cuerpo, eran insoportables. Llegué a sospechar que tenía un cáncer terminal”, explica a SEMlac Vivian Valdés, de 42 años.

“Una enfermera amiga que notó mi mano derecha muy inflamada, me sugirió ver al doctor José Ramón Sirut, reumatólogo del Hospital capitalino Calixto García. Después de un riguroso reconocimiento por distintos puntos del cuerpo, me diagnosticó fibromialgia y me dijo que era incurable”, agregó.

En El Cerro, uno de los barrios más populares de La Habana, un nuevo salón de belleza combinará sus habituales servicios con la información y orientación para prevenir el VIH, virus causante del sida.

Es un lugar pequeño, modesto, recién reconstruido y equipado, cuyas estilistas han sido capacitadas para su doble función: la de promover el arreglo físico y la belleza femeninas y también una vida responsable y saludable frente al sida y las infecciones de transmisión sexual.

Desde hace casi dos años, Marucha tiene una herida en el cuerpo y en el alma, pero no se deja vencer. Sus amigas más cercanas admiran su fuerza de voluntad, sus ganas de vivir y la lucha contra el enemigo que le roba pedazos de su figura: el cáncer de mama.

Profesora de artes plásticas, madre de dos hijos, esta mujer ocultó a su esposo y a sus hijos el endurecimiento que notaba en su seno izquierdo. Titubeaba a cada instante, hasta que decidió compartir sus temores.

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