Pese al innegable terreno ganado por Cuba en materia de acceso a los derechos reproductivos, la alta recurrencia al aborto y las tasas de embarazo significativas y crecientes en edades tempranas se perfilan entre los más importantes desafíos que enfrenta la isla.

Con esa afirmación coincidieron especialistas presentes en la jornada científica organizada por la Escuela Nacional de Salud Pública (ENSAP), con motivo del Día Mundial de la Población, el pasado 11 de julio, y dedicada al acceso universal a la salud reproductiva, tema del UNFPA, Fondo de Población de las Naciones Unidas, este año.

La falta de preparación necesaria para que el personal de la salud pueda considerar las diferencias entre hombres y mujeres, con vistas a su atención y tratamiento en todos los ciclos de vida, es uno de los desafíos actuales en Cuba, señalaron especialistas.

La incorporación de un enfoque diferenciado por sexos ha sido progresiva y ha evolucionado de una visión fisiológica basada en los aspectos sexuales a una de género como categoría social que se estructura sobre tabúes y relaciones de poder, señaló la antropóloga Leticia Artiles, al intervenir en un foro sobre género y salud, en la capital cubana.

Activistas en acciones de promoción de salud y prevención de VIH/sida

Tener información sobre el VIH/sida, saber cómo se transmite y que se puede prevenir no ha bastado para reducir la infección en la isla, coinciden activistas, personal docente, médico, de enfermería y promoción de salud de diversas ciudades del país. 

"Somos una población sumamente informada, con numerosas campañas de prevención; sabemos sobre métodos de protección, peligros y grupos de riesgo, pero no logramos reducir la transmisión del virus todo lo que queremos", reflexionó la doctora Ángela Gala, especialista del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí.

Cuba continúa la búsqueda de vacunas terapéuticas contra el VIH y espera iniciar próximamente el ensayo clínico de un candidato vacunal obtenido por científicos del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), conjuntamente con otros institutos de investigación.

En el ensayo, que duraría 40 semanas, podrían participar voluntariamente hombres con VIH-1 subtipo B o mosaico (varios subtipos), entre 18 y 50 años, y que tengan bien controlados los parámetros que miden la enfermedad, explicó la doctora María Vázquez Marcos, durante IX Evento Científico Nacional del Grupo de Prevención del Sida.

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