Muchas personas en Cuba reconocen ser responsables, se protegen y evitan embarazos no deseados pero, a pesar de los esfuerzos de las autoridades y los resultados en materia de salud sexual y reproductiva, la anticoncepción en la isla no es tan fácil.

"Usar DIU -dispositivos intrauterinos- por mucho tiempo puede traerte problemas, además es difícil decidirse por un tipo de pastillas anticonceptivas y algunos condones tienen mala calidad o se pierden de las farmacias", afirma Glenda una joven habanera de 20 años.

¿Cuándo es el momento perfecto para la primera vez? ¿Cómo me protejo? ¿Me preocupa mi orientación sexual? ¿Estamos listos para ser madres y padres responsables? ¿Cuánto se ha avanzado en la prevención de las ITS y el VIH/sida?

Esas, entre otras muchas interrogantes, fueron cursadas vía digital por adolescentes y jóvenes a un grupo de especialistas durante el foro interactivo "Adolescentes y jóvenes por una sexualidad responsable", convocado por el Centro de Estudios sobre la Juventud (CESJ), el pasado viernes 11 de julio.

Las mujeres lesbianas acumulan malestares físicos y psicológicos debido a comportamientos discriminatorios de profesionales de la salud en Cuba, sustentaron expertas y participantes en la VII Jornada Cubana contra la Homofobia, organizada por el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) del 6 al 17 de mayo.

Resultados preliminares de una investigación en curso sobre la salud de mujeres lesbianas indican que reconocerse como tales implica desventajas y desigualdades visibles también en la atención médica, expuso la psiquiatra Ada Alfonso durante un panel celebrado el pasado 12 de mayo en La Habana.

"Es impactante enterarse de que una padece cáncer de mama. Para mí lo más terrible fue pasar por la quimioterapia; es algo que no quisiera recordar", aseguró a SEMlac Liduvina Gómez Aballí, una cubana de 47 años operada de un tumor maligno desde hace alrededor de seis.

"Me dieron más de 20 sesiones de radiaciones y durante ese tiempo solo mi mamá entraba al cuarto porque yo no quería que nadie me viera. Pensaba que nunca saldría de eso", rememoró Gómez, licenciada en Terapia Física y Rehabilitación y vecina de la ciudad de Matanzas, a poco más de 100 kilómetros de La Habana.

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