De cara a las violencias machistas en tiempos de pandemia

Han sido las feministas y el movimiento de mujeres quienes han dado las primeras voces de alarma frente al agravamiento de las violencias machistas en tiempos de pandemia. También muchas de ellas han empujado iniciativas diversas para hacerles frente.

Así lo resaltaba hace poco la periodista y feminista argentina Florencia Alcaraz, una de las codirectoras de Latfem, mientras moderaba  un intercambio online que contó con el apoyo de Oxfam Latinoamérica y Oxfam Intermon, bajo el título ¿Cómo enfrentar las violencias machistas en tiempos de covid-19?

Se escucharon experiencias diversas, de acuerdo a cada contexto. Desde hacer convenios con hoteles, sindicatos y universidades para alojar a mujeres en situaciones de violencia, hasta activar líneas telefónicas de ayuda, volcarse a las redes sociales o establecer códigos de aviso para auxiliar a las que estaban en casa con sus agresores.

“En situación de pandemia, se requieren medidas distintas, de emergencia, cuando a las mujeres les es más difícil pedir ayuda, al estar encerradas con sus agresores como las medidas sanitarias lo piden”, sostuvo Victoria Vaccaro, especialista en género del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA) para la iniciativa Spotlight, una alianza global de la Unión Europea y las Naciones Unidas que busca eliminar las violencias contra mujeres y niñas en todo el mundo.

“En Argentina trabajamos junto al Estado, la sociedad civil, los sindicatos y medios de comunicación”, precisó  Vaccaro, quien reconoció como fortaleza poder contar allí con el primer ministerio de las mujeres, género y diversidad de la historia  del país.

Completamente distinta es la vivencia que narró Lourdes Montero, coordinadora de programa de Oxfam en Bolivia, donde las mujeres se han movilizado, a falta de la acción del Estado, aseguró. Ocuparse de la bioseguridad de los centros de atención a víctimas de violencia y activar líneas telefónicas de apoyo fueron algunas de sus acciones.

Además, “romper con la idea de que el ‘quédate en casa’ era como el paraíso y reconocer que la vivienda podía ser un lugar más peligroso que la calle para muchas mujeres adultas y jóvenes”, agregó.

Acceder a las nuevas tecnologías y hacer uso de ellas ha sido, en su opinión, una gran ventaja en tiempos de covid-19. “Hemos tenido un momento acelerado de apropiación del espacio público a través de redes sociales”, dijo.  Han surgido así campañas compartidas y espacios de reflexión y conexión en diversas plataformas.

“Hemos puesto en evidencia que lo privado también es público y lo que estaba sucediendo en los domicilios no era una cuestión de violencia doméstica”, consideró Monstse Pineda, coordinadora de Indecencia Política de Asociación Creativa Positiva y vicepresidenta segunda del Consejo nacional de mujeres de Cataluña.

A la par, la dominicana Dinys Luciano, de Development Connections (DVCN), en Washington D.C., llamaba la atención sobre la necesidad de derrumbar algunas creencias, como que la violencia, en tiempos de pandemia, solo ocurre en casa, cuando en verdad continúa “en las mismas instituciones que refuerzan la discriminación, en los servicios, comunidades, en relaciones interpersonales más allá de relaciones de pareja”, señaló.

Luciano instó a pensar en las necesidades, pero también en las poblaciones, y a no  hablar entonces de las mujeres de forma general, sino de su diversidad y múltiples necesidades y vulnerabilidades como productoras, proveedoras de alimentos, inmigrantes, adolescentes, trabajadoras sexuales o víctimas del  crimen organizado, entre otras.

Por muchas razones, esas y otras mujeres han estado y se mantienen como blanco de tensiones mientras transcurre, ya por varios meses, la pandemia de la covid-19. Sobre muchas de ellas siguen gravitando las violencias machistas, que no surgieron ni terminarán cuando logremos salir de la pandemia. Con ellas y para ellas seguirán empujando iniciativas las feministas y las mujeres, para seguirlas salvando de esas violencias.

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