Violencia Intrafamiliar. Miradas desde un estudio de casos

Varios han sido los congresos y conferencias internacionales que han promulgado la necesidad de la atención y estudio de la familia como grupo social, por el papel que desempeña como mediadora de los procesos entre los individuos, otros grupos y la sociedad. En este sentido, cabe destacar que, aunque la familia cubana ha estado a nivel enunciativo e intencional en todos los programas y acciones que tienen lugar en el país, no ha sido atendida desde una política global1.

En otras palabras, ha faltado el enfoque de familia como un todo, y resulta casi una constante que el significado de la familia sea más bien sinónimo de individuo. Se ha tratado a la mujer, a niñas y niños, a las personas mayores o discapacitadas, pero no a la familia como sujeto de acción colectiva.

Los eventos y cambios que se producen en la familia afectan a sus integrantes de manera individual, pero también ocasionan disfunción y crisis familiar.

«… Sería imposible imaginar una familia inalterable en medio de una sociedad en pleno cambio. De unos cambios se han derivado otros que influyen tanto en la estructura, como en la composición de los modelos familiares»2.

Para el caso cubano se destacan, según estas investigadoras, la reducción del tamaño medio de la familia y la ampliación de su longitud generacional; el aumento de la tasa de divorcios y de matrimonios sucesivos; el aumento del número de mujeres que son reconocidas al frente de sus hogares; el aumento de hogares monoparentales y de los casos de maternidad o paternidad en matrimonios no formalizados; el envejecimiento de la población y el incremento, por un lado, de hogares donde conviven varias generaciones, y por otro, de casas donde viven ancianos solos; un cambio en la condición de la mujer y una mayor equidad con el hombre, entre otros.

Las investigaciones muestran algunas características del impacto de la crisis en la subjetividad familiar y social, entre las que se destacan la diversificación de las formas de familia y arreglos familiares; la heterogeneidad familiar y social y situaciones de desigualdad familiar y social al interior de la familia y entre familias.

Otros resultados de estudios relacionados con fenómenos sociales e individuales demuestran que la familia es impactada también por manifestaciones de violencia.

Esta violencia, definida como intrafamiliar, es conceptualizada como el acto de poder u omisión recurrente, intencional y cíclico dirigido a dominar, someter, controlar o agredir física, verbal, psicoemocional o sexual a cualquier miembro de la familia, dentro o fuera del domicilio; que tenga alguna relación de parentesco, por consanguinidad, por afinidad civil, matrimonio, concubinato o mantenga una relación de hecho y que tenga por efecto causar daño.

En Cuba, son varios los estudios que se han realizado sobre esta temática. Estos constatan que la violencia en el seno de los hogares cubanos afecta no solo a mujeres y niños, sino también a adolescentes, personas adultas mayores, homosexuales y hombres adultos heterosexuales. Se aprecia, en sentido general, que la socialización familiar de las personas afectadas por la violencia en las familias se produce de manera tradicional, con roles, valores y exigencias diferentes asignadas a cada sexo3.

Teniendo en cuenta la importancia del estudio de la violencia intrafamiliar para su prevención, se realizó un estudio de casos múltiples en un área de salud de La Habana4, con el objetivo de caracterizar, a través de variables socio psicológicas, a grupos de familias con violencia, con factores de riesgo de violencia y con ausencia de ambas.

La muestra quedó conformada por 27 familias, nueve de cada grupo. A continuación se exponen algunas diferencias entre los tres grupos de familia, según las principales variables estudiadas.

Familias que no se parecen

El funcionamiento familiar es una variable que diferencia estos grupos. Las familias en las cuales no se identifican manifestaciones ni riesgo de violencia (Grupo III), son funcionales, es decir, cumplen con las funciones básicas que les son asignadas y la dinámica de las relaciones internas es fluida.

Sin embargo, el grupo de los núcleos filiales expuestos a riesgos de violencia (Grupo II) presentan algunos elementos de disfuncionalidad y la mayoría de las identificadas con presencia de violencia intrafamiliar (Grupo III) resultan disfuncionales.

Las crisis que más se identifican en las familias estudiadas están relacionadas con problemas de salud, cambios económicos importantes, más en sentido negativo que positivo; y el desmembramiento de estas.

Se destacan signos de desmoralización, en el caso de las familias con presencia de violencia.

Las transformaciones económicas, en particular, se identifican como estresores crónicos con impactos múltiples en las dinámicas de funcionamiento familiar.

Los patrones de relaciones familiares resulta otra de las categorías que diferencia a los grupos de estudio. Se pudo constatar que las relaciones conflictivas se dan en todas las familias del Grupo I, tanto en la dinámica conyugal, como en la que se establece entre otras personas del hogar.

Otra diferencia notable la aportan las reglas educativas aplicadas a la crianza infantil. Son utilizados métodos violentos en todo el conjunto de las familias del Grupo I, mientras que en los restantes predominan criterios educativos no violentos.

Puede observarse que existe una relación muy estrecha entre el empleo de métodos educativos violentos y la presencia de violencia cotidiana. En investigaciones realizadas, la figura materna ha sido identificada como la que más maltrata5 dentro del medio familiar, seguida por los padres, otros familiares y los padrastros.

A modo de conclusión, pueden establecerse diferencias entre las familias con violencia, con riesgo de violencia y sin violencia; y aparecen pocas semejanzas. La mayoría de las familias violentas son trigeneracionales y extensas, con predominio de una inserción socio clasista técnica; aunque esta última característica es común a los tres grupos de estudio.

La dinámica relacional interna evidencia diferencias marcadas. La disfunción familiar resultó estar relacionada con la violencia, caracterizada por diferencias en la armonía, la distribución de roles al interior del hogar en detrimento para las mujeres, la afectividad dañada, poca adaptabilidad y mala comunicación; elementos cuya presencia fue confirmada en las familias con comportamientos violentos.

En ellas también se encontraron rasgos marcados de desintegración, problemas de salud y patrones de relaciones negativos; y un estrés crónico expresado en conflictos al interior de la dinámica familiar.

Igualmente, destacaron impactos económicos fuertes, (también presentes en diferente medida en los otros grupos de estudio), así como antecedentes de divorcio y hogares reconstituidos.

Las relaciones familiares conflictivas y distantes, junto al desbalance en la estructura, funcionamiento, cumplimiento de los roles y los recursos de afrontamiento ante las situaciones difíciles fueron también indicadores diferenciales.

A partir de los resultados obtenidos por este y otros estudios sobre violencia intrafamiliar se confirma la necesidad de acciones estratégicas y diseños de intervenciones educativas que posibiliten la prevención, el manejo adecuado de la violencia intrafamiliar y de sus factores de riesgo.

* Psicóloga. Centro de Estudios Demográficos (CEDEM)

Notas

1 Benítez ME (2009). «La Familia como elemento integrador de una política de población en Cuba». En Revista Novedades en Población Año 5 No. 9 ISSN: 1817-4078.

2 Benítez ME, Arés P (2009). «Familia cubana: nuevos retos y desafíos a la política social». En Revista Novedades en Población, Año 5 No. 10. ISSN: 1817-4078.

3 Díaz M, Durán A, Valdés Y, Chávez E, Gazmuri P, Padrón S (CIPS 2011). Violencia Familiar en Cuba. Estudios, realidades y desafíos sociales. Publicaciones Acuario. Editorial CENESEX. La Habana.

4 Este estudio es una tarea de investigación del Proyecto de Investigación territorial: Caracterización de la violencia intrafamiliar en La Habana. Propuesta de intervención para su prevención. Infante O, Molina M, Ramírez AM, Tumbarell J, Lay, M y otros (2005-2010). 

5 Caballero Y, Franco V (2011). «Maltrato infantil intrafamiliar en el área de salud de Mulgoba». Informe final de investigación para optar por el título de licenciatura en Psicología. Facultad de Psicología. Universidad de La Habana.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *