Acompañamientos que alejan la violencia y devuelven la fe

Hilda lo pensó mucho antes de atreverse a contar los años de violencia machista. El bienestar de sus hijos la impulsó a buscar ayuda y pensar en otras mujeres fue el argumento que la animó a compartir su historia.
«Me aferré a un amor que me hacía daño, sufrí insultos, maltratos físicos y psicológicos; me violaron una y otra vez. Yo aguantaba. Con el tiempo, mis hijos, lo mejor que me pudo haber pasado, provocaron en mí un despertar, hicieron que sacara fuerzas y decidiera mi futuro y el de ellos. Hoy estoy aquí, más viva que nunca, trabajando y criando a mis hijos con todo el amor del mundo, lejos de violencia y los malos tratos», cuenta esta cubana a SEMlac.
Para proteger su identidad, prefiere no decir su nombre, solo que reside en la provincia Las Tunas, a unos 660 kilómetros de La Habana. Hilda es un nombre falso, que la protege de las secuelas y el estigma que dejan las violencias machistas.
El impacto de la violencia intrafamiliar en su hijo mayor fue el catalizador que la llevó a buscar ayuda profesional, pues el niño había presenciado el abuso estando ella embarazada.
«El mayor comenzó a presentar problemas para dormir, casi todo el tiempo estaba llorando, le hizo rechazo a la escuela y no se separaba de mi lado. Entonces fue que me llené de valor y decidí buscar ayuda», recuerda.
Una compañera de trabajo le sugirió asistir al Centro Comunitario de Salud Mental Graciela Bustillos, en busca de orientación. La institución, adscrita al Ministerio de Salud Pública, cuenta con un servicio de atención a adolescentes víctimas de abuso sexual y de violencia de género. Los primeros y terceros viernes de cada mes se realizan las consultas para adolescentes y las consejerías funcionan los martes.

La psicóloga Mayelin Ayala identifica un incremento de la violencia contra las mujeres lesbianas en las solicitudes de asesorías. Foto cortesía de la entrevistada. Foto cortesía entrevistada.

«La violencia de género en Las Tunas afecta a mujeres de todos los estratos sociales, desde amas de casa hasta profesionales, mujeres heterosexuales y mujeres homosexuales. Continúa primando la cultura sexista, heteronormativa y machista, que se expresa en actitudes y conductas violentas», explica la psicóloga Elia Marina Brito Hidalgo.
La especialista del Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología en Las Tunas y colaboradora del servicio de atención a víctimas de violencia cuenta que las violencias machistas se expresan en conductas que van desde prohibiciones y amenazas, hasta golpes, laceraciones o asesinatos.
Según la experta, las manifestaciones de la violencia más diagnosticadas en el servicio son la psicológica, la sexual, la física y la patrimonial. Apunta, además, que existe una tendencia al incremento de la violencia machista y lesbofóbica contra mujeres homosexuales.
Esa tendencia también la corrobora la psicóloga Mayelín Ayala, especialista del Programa de ITS VIH-sida en Las Tunas.
«A nuestro servicio han acudido mujeres lesbianas que han sido víctimas por parte de familiares y personas de su comunidad, nunca por su pareja. Otro grupo han sido las mujeres que practican sexo transaccional y también, aunque no es un indicador alto, hemos recibido solicitud de ayuda de mujeres trabajadoras, profesionales, con un alto nivel cultural», declara Ayala a SEMlac.
La psicóloga forma parte del Observatorio de Violencia, un servicio del Programa de ITS VIH-sida en Las Tunas que ofrece acompañamiento y asesoría a las personas LGBTIQ (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, intersexuales y queers). El servicio surgió en 2019 y ofrece asistencia psicológica diaria de 8:30 am a 12:00 pm. Cada jueves los casos que lo requieren reciben asesoría legal.

Entre los avances que reconocen las especialistas entrevistadas por SEMlac Cuba se incluye el tratamiento mediático de las violencias machistas en espacios especializados. Foto de una entrevista a la psicóloga Elia Marina Brito Hidalgo en la televisión territorial. Imagen cortesía de la especialista.

Impulsos para una atención efectiva

Hilda es reflejo de su entorno y su historia muestra los desenlaces posibles cuando las redes de apoyo, informales y formales, funcionan. Por eso, ante cada pregunta, responde con seguridad y confianza en los servicios que la han acompañado en el viaje hacia la sobrevivencia y la recuperación de su felicidad.
«Ahora puedo decir que tengo amor propio. Con la ayuda que me ofrecieron a tiempo, ayudo con mi experiencia a otras que, como yo, están ahogadas en sus penas y sufrimientos y no saben decir, ‘hasta aquí'», confirma a SEMlac.
El acompañamiento a tiempo, especializado, sin sentirse juzgada o cuestionada, fue el sostén que le permitió reencontrarse, ganar confianza y autoestima. Por eso les recomienda a otras mujeres, que pueden estar pasando por situaciones similares, que busquen ayuda.
«Siempre existirán nuevas vías de solución y caminos que recorrer, no estamos solas. Hay personas calificadas y preparadas esperando a que nos decidamos a buscarlas y les contemos nuestros problemas, para ayudarnos a tener una vida digna, derechos, que se respeten nuestros criterios y puntos de vista. Y mejor: ayudarnos a ser felices y a que esos días oscuros se conviertan en luz», reflexiona Hilda.

Las especialistas consultadas por SEMlac destacan la importancia de visibilizar las violencias machistas y reconocerlas como un problema de salud. Esta concepción, afirman, ha sido central para el desarrollo de dos servicios de atención en la cabecera provincial y el impacto positivo en las historias de vida de sobrevivientes de violencia de género.

“Se han logrado sistematizar acciones que han permitido visualizar este problema de salud desde una perspectiva integral, que incluye como piedra angular la prevención, promoción y la educación integral de la sexualidad, además de la atención psicológica”, afirma Elia Marina Brito Hidalgo.

«Se ha logrado sistematizar acciones que han permitido visualizar este problema de salud desde una perspectiva integral, que incluye como piedra angular la prevención, promoción y la educación integral de la sexualidad, además de la atención psicológica», afirma Brito Hidalgo.
La sensibilización y la capacitación de profesionales, como parte de un proyecto de prevención de violencia intrafamiliar desde una perspectiva de género y derechos, impulsado por el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) y la oficina de Oxfam en Cuba, fue un antecedente importante.
«En ese momento logramos consultas en todos los municipios», precisa Brito Hidalgo al referirse a la iniciativa desarrollada en 2017 y que articuló también a la Unión Nacional de Juristas de Cuba (UNJC) y el Centro Oscar Arnulfo Romero. (OAR).
Pero desde mucho antes, en la provincia oriental, se denunciaban las violencias machistas. La psicóloga y profesora universitaria rememora que desde 2011 se celebra en Las Tunas la Jornada Nacional por la no violencia contra las mujeres y las niñas.
La comunicación pública y la prensa también han sido claves en la promoción de acciones. En 2015, el Grupo de Acompañamiento y Sensibilización de Género y Ruralidad (GeRu) impulsó la campaña También son golpes, sobre la violencia psicológica en el municipio Jesús Menéndez, ubicado en el extremo oriental de la provincia.

Especialistas del Observatorio de Violencia, del Programa de ITS VIH-sida en Las Tunas, también realizan acciones comunitarias para prevenir las violencias machistas y contra las personas LGBTIQ. Foto cortesía Mayelin Ayala. Foto cortesía entrevistada

«Hoy existen espacios fijos en los diferentes medios y se le da seguimiento a esta problemática; también se han diseñado productos comunicativos como sueltos, cartillas dirigidas a la mujer, plegables, anuncios radiales y televisivos», refiere Brito Hidalgo.
A esos avances, la también profesora de la Facultad de Ciencias Médicas en la provincia agrega la existencia de espacios en las Casas de Orientación a la Mujer y la Familia de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y la existencia de programas de capacitación mediante cursos acreditados, talleres y conferencias.
Sin embargo, ambas especialistas estiman que no es suficiente e identifican desafíos en la atención, sobre todo en la respuesta integrada e integral a las violencias machistas en el territorio.
Para Brito Hidalgo, hace falta diseñar, implementar y desarrollar políticas públicas dirigidas a las familias, que incluyan el reconocimiento a «la pluralidad de las formas de vivir la sexualidad, el libre ejercicio de los derechos, la prevención de manifestaciones de violencia, la injusticia e intolerancia en la región».
Propone, además, identificar y compartir entre profesionales y operadores del Derecho buenas prácticas jurídicas para el enfrentamiento a manifestaciones de discriminación y violencia en distintos ámbitos: familiar, laboral, comunitario, entre otros.
«Teniendo en cuenta que se ha avanzado mucho en cuanto a divulgación y conocimiento del problema, sería un desafío la implicación de otros sectores que permitiría un mejor trabajo intersectorial, me refiero al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), el Ministerio del Interior (MININT), la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) y la Dirección de Vivienda», agrega Ayala.

2 comentarios

  1. Gracias por poder contar con instituciones y personas que nos permitan denunciar el tema de la violencia, y con ello lograr la búsqueda de soluciones que permitan la incorporación de éstas personas a la sociedad.

  2. Una experiencia que eriza la piel, no sólo por lo lacerante que pudo ser, sino también porque la víctima logró enfrentar su situación y cambiar su realidad. Es digna de reconocer la labor que se realiza en nuestra provincia en este sentido, que haya especialistas como las que se muestran, entregadas a su trabajo y los resultados ya sean palpables. Aún con retos pero con una visión futura de cómo continuar salvando vidas. Enhorabuena!!

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