Trajes mayas bajo riesgo

Es la resistencia a olvidar la historia milenaria, a que se extingan los colores sagrados, a que se abandone el significado de la vida, pero sobre todo, es la lucha a que se respete el derecho cultural, de identidad y autodeterminación que ellas tienen de portar su traje regional como parte del pueblo maya. Las mujeres indígenas de Guatemala buscan mantener viva la utilización de su vestimenta y luchan por perpetuar su indumentaria ante lo que podría significar la pérdida de su uso. Las prendas culturales han comenzado a sucumbir en este país centroamericano por razones de pobreza, exclusión y racismo. El racismo persistente en la sociedad es una de las causas a las que se le atribuye la pérdida del uso del traje regional, el cual, según la antropóloga maya-k´iché, Irma Alicia Nimatuj, ha inducido a algunas mujeres a desprenderse del corte (prenda usada en la parte inferior del cuerpo) y güipil (en la superior) para ser aceptada en la población ladina (no indígena) en cualquier ámbito profesional, laboral y estudiantil. En Guatemala, 40 por ciento de los 13 millones de pobladores se considera descendiente de los españoles, mientras el 60 por ciento restante lo conforman 23 etnias. Este país cuenta con 21 departamentos, de los cuales 14 están habitados por las diferentes culturas mayas, lo cual lo convierte en una de las naciones de Latinoamérica con mayor población indígena. La pérdida de las ropas regionales, a criterio de la doctora Barbara de Arathoon, directora del único Museo del traje indígena en Guatemala, conocido como el Ixchel en honor a la diosa maya de la fertilidad, se da mayormente en el hombre, y en algunas prendas de uso común en las mujeres. Este lugar conserva unos 6.000 trajes regionales desde el período colonial hasta la fecha (SEMlac).

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