Las mujeres escriben mucho y bien

Por Dixie Edith

Un dossier de La Gaceta de Cuba, revista bimensual de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), volvió a poner sobre el tapete del debate cultural cubano el tema de la literatura escrita por mujeres.
El expediente, editado por Zaida Capote, ensayista e investigadora del Instituto de Literatura y Lingüística, incluye fragmentos de obras narrativas escritas por mujeres, una encuesta con escritoras y un ensayo crítico de la profesora Nara Araujo. “Es indiscutible la visibilidad de narradoras en el panorama de la literatura de nuestra país”, afirma Araujo en las primeras líneas de su texto.
Si a inicios de 2000, ante un debate similar en los medios especializados, SEMlac aseguraba que “no se puede hablar de un boom de la literatura femenina, o escrita por mujeres en la isla”, hoy la situación es diferente.
Hablar actualmente de un boom “es posible porque hay cada vez más mujeres escribiendo, y escribiendo muy bien”, dijo Capote en entrevista con SEMlac.
“Creo que es un proceso acumulativo, con muchos factores influyentes: el acceso de las cubanas a la educación y al trabajo, las experiencias socializadoras de las últimas décadas, las políticas de igualdad laboral o conquistas liberadoras, como la legalidad del divorcio y el aborto”, agregó.
A juicio de la experta, todos esos son elementos que influyen en la sedimentación de una experiencia propia y en la práctica literaria como una posibilidad.
“Hace ya varios años, la crítica literaria ha empezado a permearse de términos relacionados con la teoría de género. La Editorial Oriente mantiene una colección de autoras (Mariposa) y cada año se realizan congresos académicos sobre cultura de mujeres latinoamericanas en la Casa de las Américas”, detalló Capote.
A su juicio, crece “un interés dentro y fuera del país por la experiencia femenina, por la escritura de las mujeres, y eso ha influido positivamente en ese florecimiento”.
Hechos recientes confirman la opinión de la estudiosa. Los organizadores de la Feria del Libro, que se celebrará el próximo agosto en Bogotá, Colombia, recién anunciaron una lista de lo que consideran la nueva generación de narradores de Latinoamérica.
La enumeración incluye a 39 escritoras y escritores, seleccionados a partir de una votación abierta de público, más el veredicto de un jurado integrado por los intelectuales Piedad Bonnet, Oscar Collazos y Héctor Abad.
De los cuatro nombres cubanos que la integran, tres corresponden a mujeres narradoras. Ellas son Wendy Guerra, de 37 años, autora de la novela Todos se van; Ena Lucía Portela, de 35 años, con obras como El pájaro: pincel y tinta china y El viejo, el asesino y yo, Premio Juan Rulfo; y Karla Suárez, de 38 años, cuya primera novela, Silencios, fue galardonada con el Quinto Premio de Lengua de Trapo.
A diferencia de la poesía, donde ha habido una presencia permanente e innovadora en la isla, con nombres como Juana Borrero, Carilda Oliver o Fina García Marruz, y más recientemente Lina de Feria o Reina María Rodríguez; dos autoras, esencialmente, hicieron aportes consistentes a la narrativa del patio en épocas pasadas.
Gertrudis Gómez de Avellaneda, con Saab o Dos mujeres, en el XIX; y Dulce María Loynaz, con Jardín, a inicios del XX, fueron “valiosas perlas de breve collar”, al decir de Nara Araujo.
Sin embargo, desde la década de los noventa del pasado siglo, la narrativa cubana ha ido sumando muchos nombres de escritoras.
Autoras como las seleccionadas para la lista de Bogotá comparten espacio, en una ya larga lista, con Denia García Ronda, Marylin Bobes, Laidi Fernández de Juan, Anna Lidia Vega, Aida Bahr, Ana Luz García y Reina María Rodríguez, por solo citar algunas.
Ellas escriben historias eróticas y de familia; de crímenes, abandonos y viajes; sobre homosexuales, violencia infidelidad y hasta de la propia marginalidad de las mujeres.
En las respuestas al cuestionario sugerido por La Gaceta de Cuba, reconocieron tener influencias tan diversas como las de Salinger o Carpentier y Lezama Lima; García Márquez o Robert Graves; Margarita Youcenar, Simone de Beauvoir o Virginia Wolf.
Y confesaron inquietudes técnicas a la hora de tejer una buena historia, reflejar la realidad que viven o dominar con soltura el lenguaje y las técnicas narrativas.
Sin embargo, una interrogante aún se impone en no pocos escenarios de debate: ¿se trata de literatura femenina o literatura escrita por mujeres?
Mirta Yáñez, narradora, poetisa y ensayista cubana, ha sostenido que la polémica es vieja en el contexto literario latinoamericano.
“La narrativa escrita por mujeres ha sido no sólo “la Cenicienta”, sino además “la Caperucita Roja” siempre obligada a atravesar un enmarañado bosque donde la acechaba más de un lobo feroz”, asegura Yáñez.
Según la estudiosa, generalmente se ha ignorado la existencia de un discurso femenino, pero se habla de una peculiar “narrativa femenina”, que suele circunscribirse a lo subjetivo, lo poético, lo íntimo, conceptos que la mayor parte de las veces esconden la intención de calificarla como “trivial”.

Solicite el trabajo completo a semcuba@ceniai.inf.cu

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *