Las mini mamás

Dice un popular refrán nicaragüense que «el trabajo de los niños es poco, y el que no lo aprovecha, es un loco». Con esta filosofía, junto al creciente impacto de la migración económica de hombres y mujeres, el trabajo de cuidar niños y niñas queda bajo la responsabilidad de las abuelas o de hermanas que no pasan de los 15 años de edad. Un estudio cualitativo sobre las circunstancias en que se desarrolla esta actividad fue realizado por Kjerstin Dahlblom, investigadora de la universidad sueca Umea y del Instituto de Investigaciones Demográficas de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, en León. La investigación toma como sujeto a las propias niñas y los resultados reflejan las representaciones que ellas tienen de sí mismas. Pese a la dureza de esa responsabilidad, el sentimiento dominante en ellas es el de orgullo por el apoyo que brindan a sus familias y la satisfacción de sentirse útiles. Un día ordinario en la vida de una menor que vela por sus hermanos más chicos implica una jornada apretada que incluye limpiar la casa, cocinar, bañar a los pequeños bajo su cuidado, asistir a clases y realizar tareas escolares. Kjerstin observa que balancear estas actividades implica mucho estrés y requiere de habilidades organizativas y capacidad para tomar decisiones (SEMlac).

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