Jóvenes estudian el género para cambiar realidades

Por Helen Hernández Hormilla / hormilla@gmail.com

Los estudios de género en Cuba muestran aires de renovación con jóvenes profesionales de las ciencias sociales que van abriendo el abanico temático al indagar sobre las relaciones entre mujeres y hombres en la cultura patriarcal.

Pasadas más de dos décadas de la incorporación de esta perspectiva teórica en la academia cubana, especialistas coinciden en que hoy es posible percibir mayor diversidad en los enfoques investigativos, representatividad geográfica e incorporación de nuevas disciplinas de las ciencias sociales.

Asuntos como la violencia de género, la paternidad, la raza, las migraciones, la comunicación, las representaciones artísticas, el deporte, la sexualidad, las masculinidades, el liderazgo, el trabajo doméstico, el cuidado y las representaciones sociales son investigados por las nuevas generaciones bajo la premisa de que lo masculino y lo femenino no son componentes «naturales», sino construcciones sociales, culturales e históricas que pueden ser transformadas.

 

La creación desde inicios de la pasada década del noventa de más de una decena de Cátedras de Estudios de la Mujer, por la Federación de Mujeres Cubanas, en centros de educación superior de varias provincias del país, contribuyó al incentivo de este tipo de investigaciones en licenciaturas y postgrados.

Norma Vasallo, directora de la Cátedra de la Mujer de la Universidad de La Habana (UH), ha seguido los resultados de las cuatro ediciones de la Maestría en Estudios de Género que desarrolla la institución. A su juicio, el énfasis de las investigaciones producidas por jóvenes marcha más hacia el ejercicio profesional que al aporte teórico.

 

«Se han preparado personas que intentan promover cambios en el espacio donde se desarrollan y están contribuyendo a la apertura de líneas temáticas que, a la larga, pudieran avanzar hacia aportaciones conceptuales que requieren de mayor sistematicidad y madurez», declaró a SEMlac.

Otras experiencias, como el Programa de Estudios de La Mujer de la Casa de las Américas, la Cátedra de Estudios de Género «Mirta Aguirre» del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, la Red Iberoamericana y Africana de Masculinidades (RIAM) o el Grupo Equidad, de la Universidad de Oriente, en Santiago de Cuba, también promueven el trabajo sistemático con jóvenes.

Generando iniciativas

Si bien apenas existen contenidos teóricos de género en el diseño curricular de las especialidades de ciencias sociales en Cuba, estos se han ido promoviendo a través de asignaturas optativas o por interés de profesoras y profesores comprometidos con estos temas.

No obstante, jóvenes que se dedican a la investigación refieren falta de bibliografía, de legitimidad académica y de espacios para divulgar y debatir sus resultados investigativos en eventos y publicaciones científicas.

Para revertir esta tendencia, egresadas y egresados que habían trabajado sus tesis de licenciatura y maestría bajo la tutoría de la Doctora en Psicología Lourdes Fernández Rius decidieron fundar, en marzo de 2010, el grupo Psicogen (Psicología y Género) en la Facultad de Psicología de La Habana, integrado por casi 30 personas entre estudiantes y graduadas.

Según contó a SEMlac Dalia Virgilí Pino, una de las coordinadoras del colectivo, pretenden desarrollar líneas de investigación en temas de género, actividades de formación, círculos de estudio, acciones de sensibilización dentro de la universidad y divulgación de sus resultados en un boletín electrónico.

No obstante, permanecen prejuicios para aceptar la cientificidad de esta perspectiva, pese al camino por legitimar la pertinencia de los estudios de género en la academia cubana que, desde fines de la pasada década del ochenta, recorrieron investigadoras e investigadores como Luisa Campuzano, Marta Núñez, Mirta Rodríguez Calderón, Susana Montero, Mirta Yáñez, Niurka Pérez, Teresa Díaz Canals, Norma Vasallo y Julio César González Pagés, entre otros.

«Es complicado investigar el género porque hay mucha resistencia y esto se agrava si eres joven porque te falta experiencia», reconoció la licenciada Rachel Alfonso Olivera, investigadora del Centro de Estudios para el perfeccionamiento de la Educación Superior (CEPES) de la Universidad de La Habana e integrante de Psicogen.

«El grupo nos permitió demostrar que existe una cantidad considerable de jóvenes interesados en el tema desde el rigor científico y buscamos hacer visible esta producción», especificó.

Entre las líneas novedosas trabajadas por sus integrantes, las investigadoras señalan el liderazgo empresarial, los imaginarios de género y la creación de metodologías para la transformación de mentalidades.

«Si hasta ahora existen trabajos descriptivos sobre las desigualdades de género, las y los jóvenes nos estamos preguntando qué hacer y por eso trabajamos desde la investigación-acción participativa», aportó Virgilí.

Del decir al hacer

Vincular academia y activismo feminista es otro de los rasgos que distinguen a la nueva hornada que investiga género en Cuba, al decir de Danae C. Diéguez, profesora de la Universidad de las Artes.

Para la estudiosa de género y cine, «la toma de partido desde el feminismo marca en la actualidad un derrotero mucho más visible con respecto a los estudios anteriores, que tal vez necesitaron afianzar con solidez los referentes teóricos y debieron camuflarse, teniendo en cuenta los prejuicios alrededor del término».

La incorporación de hombres interesados por esta perspectiva también está más presente entre los investigadores menores de 40 años, especialmente aquellos vinculados al Foro Masculinidades en Cuba y a la RIAM, coordinada por el historiador Julio César González Pagés.

Trabajos de los historiadores Dayron Oliva Hernández, Yonnier Angulo Rodríguez, Daniel Alejandro Fernández y del sociólogo Carlos Ernesto Rodríguez son citados como contribuciones al libro Macho varón masculino de Pagés, publicado por la Editorial de la Mujer en 2010.

«La RIAM ha motivado a jóvenes no solo por sus inquietudes teóricas, sino al imbuirlos en prácticas y acciones concretas, como talleres sobre violencia, música, deporte y feminismo para revertir desigualdades de género», comentó a SEMlac Oliva Hernández, profesor de cultura cubana en la Universidad de las Artes.

«Se ha ido creando una conciencia desde el ejercicio de la práctica porque hemos relacionado el discurso con nuestras realidades como seres humanos», indicó.

Estudiosas como Yulexis Almeida y Sandra Álvarez en temas de racialidad y género; Magela Romero y Aida Torralbas en la violencia machista; la jurista Yamila González; Danae C. Diéguez y Yanetsi Pino en los estudios culturales; las comunicadoras Lirians Gordillo y Karina Escalona, entre otras, figuran también entre los nombres que marcan la continuidad ascendente de este campo epistemológico en Cuba, mucho más allá de la capital.

La relativa apertura hacia el tema motivado por la inclusión en el discurso público y político, la apertura de becas para su estudio en importantes universidades del mundo y su introducción en los proyectos financiados por organismos de cooperación internacional pudieran estar motivando cierta «moda» por incluir el género en las investigaciones sociales.

Sin embargo, para Diéguez siempre debe ser asumido desde «el compromiso vital», que también es político.

«Trabajar los estudios de género implica una convicción ética. No se puede seguir diciendo que se va a trabajar con perspectiva de género si se desconoce el feminismo o se mantienen las jerarquías del pensamiento machista», aclaró.

Acercar la academia a la gente sigue siendo un desafío para todas las generaciones que investigan desde este enfoque teórico, como también continuar difundiendo los hallazgos teóricos para superar resistencias.

«La teoría de género es compleja de aceptar porque resulta un conocimiento nuevo que no está incorporado a la formación de los profesionales, además de que cuestiona la esencia de la cultura patriarcal en que nos formamos», advirtió Vasallo.

La académica llamó por ello a profundizar en su análisis para que las personas se acerquen al tema desde el saber científico y no desde el sentido común, como muchas veces sucede.

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