Género y población en muestra de cine pobre

Por Mariana Ramírez-Corría

Sandra Álvarez,  psicóloga y creadora del blog “Negra cubana”, no comparte el tratamiento crudo de la violencia de género en el corto de ficción A la hora de la sopa, una propuesta de la también cubana Grethel Medina. “No creo que estaría de acuerdo con que se pusiera en la televisión y mi hija la viera”, dijo. Mientras, para el crítico de cine Joel del Río, Alina, 6 años es casi un juego que establece su realizadora, Milena Almira, entre fotos familiares y la hipótesis de un abuso sexual, la especialista cubana Clotilde Proveyer piensa que el arte no debería permitirse “jugar” con problemas sociales tan agudos.
 “Los medios tienen una función social y por eso estamos aquí. No podemos perder de vista su poder como formadores de opinión, pero tampoco los podemos responsabilizar con esa formación”, opinó Proveyer durante uno de los paneles de la II Muestra Temática del Cine Pobre de Humberto Solás.
Más de 150 personas, procedentes del mundo del audiovisual y de las ciencias sociales cubanas, se reunieron del 27 al 30 de agosto en la ciudad cubana de Cienfuegos, al centro de la isla, en el encuentro que complementa, en el plano teórico, al Festival Internacional del Cine Pobre.
Con idea original de Solás, fallecido el 17 de septiembre de 2008, el festival, que se realiza cada año en la ciudad oriental de Gibara, promueve el uso de las nuevas tecnologías en la producción de obras cinematográficas de bajo presupuesto, pero de alta calidad estética y artística.
“A un Cine Pobre, o invisible, o marginal, o contracorriente, deberá acompañarle un sistemático cuerpo teórico-crítico que se enfrente a la bien remunerada literatura cinematográfica de la elite”, escribió Solás, director de clásicos del cine hispanoamericano como Lucía (1968).
Según la convocatoria de la cita, la realización de una muestra temática sobre población y desarrollo intenta estimular “la producción de un audiovisual comprometido con los problemas sociales, culturales, medioambientales y de las pequeñas comunidades”.
Raza, migraciones, familia, relación entre padres e hijos, diversidad sexual, violencia de género, masculinidad y VIH/sida estuvieron en el centro de los debates de la muestra, que se organiza a partir de los audiovisuales presentados en la edición anterior del festival de Gibara.
De forma paralela, la muestra incluyó programación cinematográfica abierta a la población de Cienfuegos, conciertos y exposiciones fotográficas. Entre los paneles especiales hubo uno dedicado al patrimonio cinematográfico cubano y otro a la película Cecilia (1982), una de las grandes obras de Solás.
Asimismo, tuvo su estreno el documental El padre nuestro, de la realizadora Lizette Vila, una exploración al mundo masculino que, de alguna manera, da seguimiento al trabajo de la realizadora en temas como diversidad sexual, vih/sida y personas con capacidades diferentes. 
“Este encuentro tiene una gran virtud interior: intentar establecer una conexión entre el mundo del pensamiento, de las ciencias sociales en Cuba, y el mundo de la realización”, comentó a SEMlac Danae Diéguez, profesora del Instituto Superior de Arte.
Invitada en su carácter de especialista en género para participar en un taller de guiones que “desmenuzó” cinco propuestas finalistas,  Diéguez explicó que se trata de “incentivar la creación evitando los estereotipos que aparecen en relación con lo que significa ser hombre o mujer”.
A juicio de la especialista, más allá de los debates y del intercambio permanente que se propicia a nivel de pasillo entre creadores y especialistas, es el taller de guiones el que legitima, en su máxima expresión, la propuesta de la muestra, por su incidencia en futuras obras cinematográficas.
Entre las propuestas analizadas en el taller, coordinado también por el cineasta Enrique Pineda Barnet (La bella de la Alambra, 1989), está la historia de una pareja de lesbianas que desean tener un hijo, pero ante los problemas de salud de la más joven, deciden acudir a un amigo para que les done su semen.
“La historia se enriqueció. Desapareció un personaje, pero en aras de enriquecer y complejizar a otros. La experiencia de un hombre como Pineda ayudó mucho a entender cómo debía ser la relación entre estas dos mujeres”, relató a SEMlac Erian Ruiz, autor de Carrusel.
Procesos similares vivieron los guiones Marina (Enrique Álvarez), Gramal (Lenia Delgado), Bajas pasiones (Marilyn Solaya) y La puerta del cielo está cerrada (Sebastián Miló), todos vinculados de una u otra manera a los temas centrales de la muestra.
Para Norma Vasallo, presidente de la Cátedra de la Mujer de la Universidad de La Habana, lo importante del esfuerzo de Cienfuegos es el reconocimiento de que no se le puede “imponer al arte lo que tiene que hacer”, pero sí brindar la información necesaria para generar cambios.
 “La creación no puede tener camisas de fuerzas, pero cuando los creadores están sensibilizados con un asunto, pueden aportar otras miradas”, señaló Vasallo.

Una travesti cienfueguera no se siente reflejada en Tacones cercanos, la obra de la cubana Jessica Rodríguez que cuenta la historia de Marcel, travesti habanera que vivió de la prostitución hasta que una agresión callejera le hizo cambiar de modo de vida, no de esencia.

 

 Agosto de 2009

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