Género y nación, miradas desde la cultura

Por Sara Más / Foto: Randy Rodríguez Pages

Visiones diversas emergen desde el arte en esta isla del Caribe y enriquecen la identidad y la nación cubanas, donde ha predominado, no obstante, un modelo hegemónico y patriarcal, coinciden especialistas.
«Al menos en las últimas dos décadas se ha intentado problematizar el espectro temático en no pocas manifestaciones artísticas», señaló la periodista Helen Hernández Hormilla, ponente del panel «Género y nación: narrativas desde la cultura», realizado el 14 de abril en La Habana.

Sea de manera intencional o no, esas nuevas voces y enfoques enriquecen «la pluralidad que compone la nación cubana y todos sus conflictos, que en este tiempo han tenido particularidades muy complejas», puntualizó Hernández Hormilla, quien además moderó la mesa de discusión.

Los nexos entre las construcciones de género y la nación a lo largo de la historia y su expresión en diversas manifestaciones del arte y la cultura en esta isla del Caribe, con énfasis en el cine, el teatro, la narrativa y la televisión actuales, fueron el hilo conductor del encuentro, convocado por el espacio «Mirar desde la sospecha».

El panel tuvo lugar en el Salón de Mayo del Pabellón Cuba, una céntrica institución cultural habanera, y fue un anticipo del que presentarán la investigadora literaria Zaida Capote, el dramaturgo Norge Espinosa, la académica Danae Diéguez y las periodistas Lirians Gordillo y Hernández Hormilla en el Congreso Internacional de la Asociación de Estudios Latinoamericanos, LASA 2012, en Estados Unidos, en mayo próximo.
«Mirar desde la sospecha» es un espacio del programa de Género y Cultura del no gubernamental Grupo de Reflexión y Solidaridad «Oscar Arnulfo Romero» y cuenta con los apoyos de la Agencia Española para la Cooperación Internacional y el Desarrollo, la Consejería Cultural de la Embajada de España en Cuba, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación.
Tras un sintético recorrido por momentos particulares de la historia de la nación cubana y la conformación de su identidad, Capote fue describiendo situaciones y conceptos que han ido armando una imagen diversa y un cuerpo de nación en el cual ha predominado, no obstante, un modelo hegemónico y patriarcal.

Danae C. Diéguez, experta en género y cine recordó que ha sido la mirada masculina la que tradicionalmente ha representado a la mujer en las artes.

Tanto la nación como el género son «conceptos construidos, armados con contribuciones ilusorias, pero también con cierta regulación histórica del término», puntualizó y aludió a episodios históricos y actuales de cómo el cuerpo nacional cubano ha sido «constantemente feminizado, expropiado de poder por los sucesivos poderes impuestos a la nación».

Algunos cambios, sin embargo, reconoce Diéguez desde el cine, en parte por la democratización propiciada por el desarrollo de las nuevas tecnologías en el audiovisual y también porque la apertura de escuelas de cine amplió el acceso de las mujeres a la creación, con sus propias visiones.
«Nuevas protagonistas y modos de contar han comenzado a erosionar lo que pudiéramos llamar el rostro hegemónico patriarcal del cine cubano», sostuvo la profesora del Instituto Superior de Arte.
Diéguez reconoció que el cine cubano realizado desde la industria ha tenido momentos interesantes en la representación de mujeres. «Pero creo que la mirada masculina ha prevalecido, no solamente porque los hombres hayan sido mayoría entre quienes hacen las películas», comentó a SEMlac.
En su intervención, Diéguez destacó, sin embargo, el cambio que introduce el punto de vista de las mujeres. «Encontramos nuevas maneras de representación cuando son ellas las que cuentan las historias», precisó y agregó que «ya no se puede contar el cine desde un canon que deje fuera las tendencias, temas y maneras más interesantes hoy en el panorama audiovisual cubano, en particular las de un grupo de realizadoras jóvenes, donde se encuentra la mirada más provocadora», sostuvo.
Así enumeró, por ejemplo, conflictos que casi nunca eran claramente denunciados en la pantalla, como la violencia simbólica, estructural y de género, la emigración femenina, la búsqueda incesante de las identidades, las subjetividades de mujeres que se buscan a través de historias muy particulares, incluidos los espacios domésticos y las posibilidades de trascenderlos.
«La diversidad de propuestas, más o menos logradas, hace que podamos contar con un corpus mucho más interesante, pienso que menos monolítico si de representaciones de mujeres se trata», comentó a SEMlac.
Desde el ámbito teatral contemporáneo, Espinosa lamentó que el teatro tenga actualmente tan poca influencia en la vida social, como ocurría en décadas pasadas. «Ha perdido ese grado de interés inmediato que en algún instante tuvo», remarcó en referencia a los ochenta del pasado siglo, un momento crucial de diálogo e intercambio entre el arte y la sociedad, en especial desde las artes plásticas y el teatro.
No obstante, destacó a grupos como El Público y El ciervo encantado, bajo la dirección de Carlos Díaz y Nelda Castillo, respectivamente, que invitan a las y los espectadores a no quedar pasivamente ante un producto. «Sus obras pueden terminar en aplauso o discordia, pero dejan una huella inquietante en el demasiado adormilado teatro cubano, del cual se reclama esa especie de responsabilidad e incidencia en la vida social», abundó.
En tanto, las narradoras cubanas contemporáneas que irrumpieron en el panorama editorial en la pasada década de los noventa han venido a transformar ese canon que generalmente solía estar contado desde la masculinidad hegemónica y un mundo organizado de manera patriarcal, a juicio de Hernández Hormilla, autora de Mujeres en crisis. Aproximaciones a lo femenino en las narradoras cubanas de los noventa, publicado a fines de 2011.
Esa hornada se caracteriza por su confluencia generacional, la variedad de estilos y temáticas y por adquirir una relación muy especial con el contexto que se generaba entonces. Ellas visibilizan conflictos inéditos o poco tratados y cambian el paradigma hegemónico de representación femenina hacia uno más plural, explicó Hernández Hormilla.
Emergen así temáticas como la prostitución, el homoerotismo, el incesto, el suicidio, la violencia de género, la dualidad de la culpa femenina entre lo público y lo privado y el autoerotismo, que además representan una ruptura con el paradigma tradicional de lo que se venía hasta entonces representando.
«Que varias historias fueran contadas por sus protagonistas le dio voz a un sector de la sociedad que hasta ese momento pudiera haber estado al margen», acotó la estudiosa.

Mientras, en los medios de comunicación masiva han comenzado a visibilizarse esos otros sujetos que apuntan a una construcción más plural, presentes en el cine y en la literatura de los últimos 20 años, reconoció la periodista Lirians Gordillo, si bien el video clip sigue siendo el género que de modo más evidente difunde estereotipos y visiones machistas y patriarcales, aclaró.

«Como en otras manifestaciones del arte, realizadoras y realizadores se preocupan hoy por realidades y problemáticas sociales todavía menos visibles en la prensa nacional», dijo Gordillo a SEMlac.

Entre los temas emergentes en novelas y teleplays se incluyen la homosexualidad, la crisis económica y su relación con el resquebrajamiento de valores y principios éticos, la paternidad, la emigración, las relaciones filiales, el consumo de drogas, el VIH/sida, la burocracia, la falta de viviendas, la corrupción, la reinserción social de ex reclusos y el racismo.
Para Gordillo, el mayor aporte de un espacio de gran teleaudiencia como la telenovela ha sido el de abrir la puerta a la representación de personajes con una orientación homosexual. «Si bien fueron los hombres los primeros en aparecer, las mujeres lesbianas son las que han tenido, en sucesivas realizaciones, un mejor tratamiento en pantalla», señaló en comentarios a SEMlac.
Sin embargo, más allá de esa presencia y oportuna representación, persisten y se hacen evidentes prejuicios en esas visiones e incluso en vacíos informativos, incongruencias al establecer horarios y canales de transmisión de algunos programas y la falta de una crítica conocedora y bien argumentada a la hora de presentar algunos materiales, señaló Espinosa.
Gordillo reiteró que la presencia de otros rostros en la pantalla chica no ha significado la ruptura de estereotipos. «En la mayoría de las producciones, desde la dramaturgia, se reducen los conflictos de mujeres y personas homosexuales a sus relaciones afectivas y amorosas, además de que muchas problemáticas sociales se miran y tratan a partir de su dimensión individual y no como fenómeno social», agregó a SEMlac.
De acuerdo con Espinosa, se trata de un proceso que toca al arte, pero a la vez lo debiera trascender. «No podemos conformarnos con que haya representaciones, hay que debatir sobre los efectos que ellas están produciendo», manifestó.

 

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Género y nación, miradas desde la cultura

Por Sara Más / saramas_2000@yahoo.com / Foto: Randy Rodríguez Pages

Visiones diversas emergen desde el arte en esta isla del Caribe y enriquecen la identidad y la nación cubanas, donde ha predominado, no obstante, un modelo hegemónico y patriarcal, coinciden especialistas.
«Al menos en las últimas dos décadas se ha intentado problematizar el espectro temático en no pocas manifestaciones artísticas», señaló la periodista Helen Hernández Hormilla, ponente del panel «Género y nación: narrativas desde la cultura», realizado el 14 de abril en La Habana.
Sea de manera intencional o no, esas nuevas voces y enfoques enriquecen «la pluralidad que compone la nación cubana y todos sus conflictos, que en este tiempo han tenido particularidades muy complejas», puntualizó Hernández Hormilla, quien además moderó la mesa de discusión.
Los nexos entre las construcciones de género y la nación a lo largo de la historia y su expresión en diversas manifestaciones del arte y la cultura en esta isla del Caribe, con énfasis en el cine, el teatro, la narrativa y la televisión actuales, fueron el hilo conductor del encuentro, convocado por el espacio «Mirar desde la sospecha».
El panel tuvo lugar en el Salón de Mayo del Pabellón Cuba, una céntrica institución cultural habanera, y fue un anticipo del que presentarán la investigadora literaria Zaida Capote, el dramaturgo Norge Espinosa, la académica Danae Diéguez y las periodistas Lirians Gordillo y Hernández Hormilla en el Congreso Internacional de la Asociación de Estudios Latinoamericanos, LASA 2012, en Estados Unidos, en mayo próximo.
«Mirar desde la sospecha» es un espacio del programa de Género y Cultura del no gubernamental Grupo de Reflexión y Solidaridad «Oscar Arnulfo Romero» y cuenta con los apoyos de la Agencia Española para la Cooperación Internacional y el Desarrollo, la Consejería Cultural de la Embajada de España en Cuba, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación.
Tras un sintético recorrido por momentos particulares de la historia de la nación cubana y la conformación de su identidad, Capote fue describiendo situaciones y conceptos que han ido armando una imagen diversa y un cuerpo de nación en el cual ha predominado, no obstante, un modelo hegemónico y patriarcal.
Tanto la nación como el género son «conceptos construidos, armados con contribuciones ilusorias, pero también con cierta regulación histórica del término», puntualizó y aludió a episodios históricos y actuales de cómo el cuerpo nacional cubano ha sido «constantemente feminizado, expropiado de poder por los sucesivos poderes impuestos a la nación».
Algunos cambios, sin embargo, reconoce Diéguez desde el cine, en parte por la democratización propiciada por el desarrollo de las nuevas tecnologías en el audiovisual y también porque la apertura de escuelas de cine amplió el acceso de las mujeres a la creación, con sus propias visiones.
«Nuevas protagonistas y modos de contar han comenzado a erosionar lo que pudiéramos llamar el rostro hegemónico patriarcal del cine cubano», sostuvo la profesora del Instituto Superior de Arte.
Diéguez reconoció que el cine cubano realizado desde la industria ha tenido momentos interesantes en la representación de mujeres. «Pero creo que la mirada masculina ha prevalecido, no solamente porque los hombres hayan sido mayoría entre quienes hacen las películas», comentó a SEMlac.
En su intervención, Diéguez destacó, sin embargo, el cambio que introduce el punto de vista de las mujeres. «Encontramos nuevas maneras de representación cuando son ellas las que cuentan las historias», precisó y agregó que «ya no se puede contar el cine desde un canon que deje fuera las tendencias, temas y maneras más interesantes hoy en el panorama audiovisual cubano, en particular las de un grupo de realizadoras jóvenes, donde se encuentra la mirada más provocadora», sostuvo.
Así enumeró, por ejemplo, conflictos que casi nunca eran claramente denunciados en la pantalla, como la violencia simbólica, estructural y de género, la emigración femenina, la búsqueda incesante de las identidades, las subjetividades de mujeres que se buscan a través de historias muy particulares, incluidos los espacios domésticos y las posibilidades de trascenderlos.
«La diversidad de propuestas, más o menos logradas, hace que podamos contar con un corpus mucho más interesante, pienso que menos monolítico si de representaciones de mujeres se trata», comentó a SEMlac.
Desde el ámbito teatral contemporáneo, Espinosa lamentó que el teatro tenga actualmente tan poca influencia en la vida social, como ocurría en décadas pasadas. «Ha perdido ese grado de interés inmediato que en algún instante tuvo», remarcó en referencia a los ochenta del pasado siglo, un momento crucial de diálogo e intercambio entre el arte y la sociedad, en especial desde las artes plásticas y el teatro.
No obstante, destacó a grupos como El Público y El ciervo encantado, bajo la dirección de Carlos Díaz y Nelda Castillo, respectivamente, que invitan a las y los espectadores a no quedar pasivamente ante un producto. «Sus obras pueden terminar en aplauso o discordia, pero dejan una huella inquietante en el demasiado adormilado teatro cubano, del cual se reclama esa especie de responsabilidad e incidencia en la vida social», abundó.
En tanto, las narradoras cubanas contemporáneas que irrumpieron en el panorama editorial en la pasada década de los noventa han venido a transformar ese canon que generalmente solía estar contado desde la masculinidad hegemónica y un mundo organizado de manera patriarcal, a juicio de Hernández Hormilla, autora de Mujeres en crisis. Aproximaciones a lo femenino en las narradoras cubanas de los noventa, publicado a fines de 2011.
Esa hornada se caracteriza por su confluencia generacional, la variedad de estilos y temáticas y por adquirir una relación muy especial con el contexto que se generaba entonces. Ellas visibilizan conflictos inéditos o poco tratados y cambian el paradigma hegemónico de representación femenina hacia uno más plural, explicó Hernández Hormilla.
Emergen así temáticas como la prostitución, el homoerotismo, el incesto, el suicidio, la violencia de género, la dualidad de la culpa femenina entre lo público y lo privado y el autoerotismo, que además representan una ruptura con el paradigma tradicional de lo que se venía hasta entonces representando.
«Que varias historias fueran contadas por sus protagonistas le dio voz a un sector de la sociedad que hasta ese momento pudiera haber estado al margen», acotó la estudiosa.
Mientras, en los medios de comunicación masiva han comenzado a visibilizarse esos otros sujetos que apuntan a una construcción más plural, presentes en el cine y en la literatura de los últimos 20 años, reconoció la periodista Lirians Gordillo, si bien el video clip sigue siendo el género que de modo más evidente difunde estereotipos y visiones machistas y patriarcales, aclaró.
«Como en otras manifestaciones del arte, realizadoras y realizadores se preocupan hoy por realidades y problemáticas sociales todavía menos visibles en la prensa nacional», dijo Gordillo a SEMlac.
Entre los temas emergentes en novelas y teleplays se incluyen la homosexualidad, la crisis económica y su relación con el resquebrajamiento de valores y principios éticos, la paternidad, la emigración, las relaciones filiales, el consumo de drogas, el VIH/sida, la burocracia, la falta de viviendas, la corrupción, la reinserción social de ex reclusos y el racismo.
Para Gordillo, el mayor aporte de un espacio de gran teleaudiencia como la telenovela ha sido el de abrir la puerta a la representación de personajes con una orientación homosexual. «Si bien fueron los hombres los primeros en aparecer, las mujeres lesbianas son las que han tenido, en sucesivas realizaciones, un mejor tratamiento en pantalla», señaló en comentarios a SEMlac.
Sin embargo, más allá de esa presencia y oportuna representación, persisten y se hacen evidentes prejuicios en esas visiones e incluso en vacíos informativos, incongruencias al establecer horarios y canales de transmisión de algunos programas y la falta de una crítica conocedora y bien argumentada a la hora de presentar algunos materiales, señaló Espinosa.
Gordillo reiteró que la presencia de otros rostros en la pantalla chica no ha significado la ruptura de estereotipos. «En la mayoría de las producciones, desde la dramaturgia, se reducen los conflictos de mujeres y personas homosexuales a sus relaciones afectivas y amorosas, además de que muchas problemáticas sociales se miran y tratan a partir de su dimensión individual y no como fenómeno social», agregó a SEMlac.
De acuerdo con Espinosa, se trata de un proceso que toca al arte, pero a la vez lo debiera trascender. «No podemos conformarnos con que haya representaciones, hay que debatir sobre los efectos que ellas están produciendo», manifestó.

 

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