En busca de alianzas por la equidad

Por Sara Más / Fotos: SEMlac

Conectarse en redes y espacios de encuentro, rescatar la historia desconocida del feminismo cubano y promover en las aulas los estudios de género con una mirada universal, pero también nacional, fueron algunas propuestas que apoyaron mujeres y hombres en la capital cubana, el pasado 10 de enero.
El lugar de intercambio fue la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), donde cada segundo jueves del mes se abre el espacio «Mirar desde la sospecha», que convoca el Programa de Género y Cultura del Grupo de Reflexión y Solidadridad «Oscar Arnulfo Romero» (OAR), para la promoción del debate sobre esos temas.
Esta vez la cita se organizó para reflexionar acerca de la actualidad del feminismo en Cuba y como colofón a los dos años de «Mirar desde la sospecha», iniciativa coordinada por la académica Danae C. Diéguez y las periodistas Lirians Gordillo y Helen Hernández Hormilla.
Durante ese tiempo, el espacio se mantuvo sistemáticamente en la discusión de temas polémicos y de actualidad en la vida social y cultural cubana, como la imagen de la mujer en el videoclip cubano, la conciliación laboral y familiar de las artistas y creadoras, la dramaturgia femenina, la crítica feminista, las mujeres afrocubanas, así como género y feminismo en el ciberespacio, entre otros.
Sin embargo, «el proyecto de debate sobre género y cultura no termina, sino que pasa a una nueva fase de trabajo», precisó a SEMlac una de sus coordinadoras, la profesora del Instituto Superior de Arte Danae C. Diéguez.

«Nos interesa desarrollar talleres para interactuar con creadores y creadoras de todo el país, y con quienes ejercen la crítica, acerca de la necesidad de incorporar el discurso y la mirada de género a la hora de crear sus obras y de hablar de ellas», explicó.
En esta edición de «Mirar desde la sospecha» se rindió homenaje al feminismo cubano de todos los tiempos, y de manera especial a la destacada feminista cubano-dominicana Camila Henríquez Ureña.
Tras reconocer que han recibido una herencia feminista fragmentada, casi conocida y poco valorada socialmente, personas de diversas procedencias, profesiones y espacios de la capital cubana insistieron en la necesidad de articular mejor los esfuerzos e iniciativas que, aisladamante, sea de forma personal o institucional, trabajan a favor de la equidad entre mujeres y hombres.
Mediante una lista de correos electrónicos, teléfonos y direcciones para comunicarse y convocar, el grupo asistente abogó nuevamente por activar una red interesada en el feminismo y los temas de género, como continuidad a una sugerencia similar surgida en julio de 2011 durante un debate convocado por la Cátedra de Género «Mirta Aguirre», del Instituto Internacional de Periodismo «José Martí».
La necesidad de articulación fue reiterada en el encuentro, donde igualmente se habló de rescatar el pensamiento feminista cubano y, como parte suya, reivindicar la herencia del pensamiento femenino negro.
Varias voces, entre ellas las de la escritora Daysi Rubiera y la investigadora Gisela Arandia, expusieron la necesidad de tener en cuenta espacios y alianzas incluyentes, sin distinciones por sexo, edad, raza, estrato social, lugar de residencia u orientación sexual.
«La insensibilidad histórica ante el accionar de las mujeres negras no nos ha permitido recibir la herencia de ese pensamiento de nuestras antepasadas; no nos ha llegado entonces de la misma manera que el otro feminismo que existió y llevaron adelante las mujeres letradas, profesionales, de la clases media y alta. Y debemos rescatar e incluir también esa historia y ese pensamiento», sostuvo Rubiera.
La psicóloga Norma Guillard se refirió al contexto de las mujeres lesbianas y al trabajo de la Red de Mujeres Afrocubanas, cuyo espacio «Aprendiendo a querernos» ha propiciado que en breve se disponga de un archivo de información sobre el tema en el Centro Nacional de Prevención de las Infecciones de Transmisión Sexual y el VIH/sida.
Igualmente se insistió en la idea de que el conocimiento de la herencia feminista cubana, en su totalidad, requiere de una sistematización y divulgación para que alcance a mayor número de personas, en particular a las generaciones jóvenes.
«El conocimiento actual nos llega de manera insuficiente», señaló la socióloga Magela Romero. La profesora de la Universidad de La Habana hizo varias propuestas, entre ellas la de crear un centro especializado en género y feminismo en Cuba o una base de datos donde pudiera sistematizar y reunir toda la producción dispersa sobre el tema.
Editar y reeditar obras que apenas se conocen, crear espacios sistemáticos de reflexión y propiciar la entrada de estos temas a la enseñanza siguen siendo, según Romero, desafíos actuales.
«Pienso que es insuficiente la bibliografía sobre el desarrollo del movimiento feminista en Cuba como proceso», reiteró Romero Almodóvar a SEMlac y reconoció que, si bien se han trabajado y se investiga acerca de determinados hechos y figuras, se sigue desconociendo y analizando como proceso.
Entre as figuras más visibles del feminismo, están las que se desempeñaron en el periodismo, la política, el ámbito de movimientos, organizaciones y movilizaciones, las más conocidas, agregó. «Pero del feminismo más discreto y cotidiano, que también es importante, apenas sabemos», señaló a SEMlac.
A veces se percibe «cierta desconexión entre lo que actualmente hacemos y la tradición que heredamos porque realmente no lo conocemos». De ahí que propusiera crear una colección de textos que, además de publicar hechos y semblanzas históricas, incursione en el análisis de los procesos.
La profesora explicó que por vez primera, en el curso académico actual, se imparte una asignatura de género como parte del currículo obligatorio de la carrera de Sociología. «El alumnado lo agradece, porque tiene contacto con una información que desconoce. Es también una forma de llegar a mayor número de personas», acotó.
Otros desafíos tienen que ver con dar seguimiento a los efectos que va teniendo las actuales medidas económicas en la población femenina. «El impacto está siendo diferente para hombres y mujeres», alertó la economista Teresa Lara, quien también se refirió a la necesidad de contar con estadísticas desagregadas por sexo e indicadores de género que permitan medir y evaluar esos impactos.
La imagen de la mujer en los medios de comunicación, su insuficiente presencia en cargos directivos, los estilos patriarcales de dirección, la falta de una mirada de género en las políticas públicas y su participación en espacios emergentes de la economía fueron otros de los temas mencionados y que necesitan una mirada crítica y con enfoque de género, en busca de la verdadera equidad.

 

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