Crianza con límites saludables, otro reto de la pandemia

Uno de los desafíos que ha traído la pandemia de covid-19, entre muchos, es lidiar con una más larga e intensa convivencia en casa y mantener una crianza saludable de niños y niñas. Lograr establecer límites adecuados y estimular la autonomía de los menores ha sido una preocupación frecuente en los hogares cubanos, coinciden expertos.

«Estamos viviendo una realidad excepcional para todos y todas, y cuesta salir del impacto emocional que supone», remarcó la psicóloga argentina Mirtha Cucco, autora de la Metodología de los Procesos Correctores Comunitarios (ProCC), durante una conferencia virtual.
Su conferencia «Ayudar a crecer en tiempos de pandemia» fue uno de los espacios que debatió sobre este tema recurrente, en durante la octava edición de las «Jornadas Maternidad y Paternidad. Iguales en derechos y responsabilidades», organizadas en Cuba por el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex).
La situación exige un proceso de adaptación activa, significó la también directora del Centro de Desarrollo de Salud Comunitaria «Marie Languer» de Madrid y añadió que para lograrlo es urgente actuar, preocuparse y ocuparse por el estado colectivo de la capacidad social de afrontamiento o resistencia ante el contexto.
En el plano de la crianza, apuntó, «la pandemia detona y exacerba muchos malestares cotidianos que ya estaban y que trascienden a cada familia en particular». De ahí la necesidad de espacios de reflexión para la elaboración colectiva, que afiancen la posición de los referentes adultos.
Cucco ejemplificó que en este periodo los niños, niñas y adolescentes aumentan sus reclamos, tiranizan más y se hacen más demandantes; mientras los límites se colocan a debate, ante la imposibilidad de salir de las casas.
No obstante, precisó que si se busca la solución pensando que es un problema provocado por la situación sanitaria, se perderán de vista muchas cosas que se pueden resolver o aliviar con el establecimiento de límites saludables.
La directora del Cenesex, Mariela Castro Espín, al inaugurar la Jornada, comentó que el distanciamiento físico impuesto ha colocado a toda la familia en una situación de aprendizajes significativos, respecto a cómo aplicar elementos que determinan en la educación, los cuidados y la convivencia.
Para Grisell Crespo, presidenta del comité organizador del evento, manejar los límites de forma inadecuada puede repercutir en el desarrollo integral de los hijos e hijas, puntualizó.
En tanto, la especialista del Cenesex Idianelys Santillano llamó la atención sobre las transformaciones en las pautas de crianza en el actual contexto, cuando la casa se ha convertido en escuela, parque, teatro y otros escenarios disímiles, obligando a flexibilizar los límites ya establecidos.
Sin embargo, el momento demanda más que nunca de coherencia en la crianza, a partir de pautas claras, sostuvo la experta y puso como ejemplo el respeto a los horarios. Aun cuando estos puedan flexibilizarse, no pueden convertirse en un caos, dijo.
En criterio de Viviana Casih, especialista en Metodología ProCC de Córdoba, Argentina, es posible lograrlo con el ejercicio de una autoridad saludable, que ponga límites adecuados sin arbitrariedades.
Evitar la arbitrariedad -o lo que es lo mismo, los cambios de autorizaciones y criterios sin fundamento- «no quiere decir que tengamos que ser rígidos», advertía en la charla «Crecer no es algo que llega solo. Pautas de crianza y límites».
«Debemos ser rigurosos o claros, que es distinto», enfatizó. La autoridad se ejerce de manera saludable cuando atiende las necesidades de cada quien en función de un bienestar general, añadió, y exhortó a fundamentar los criterios y las decisiones desde las necesidades.
Casih refirió que los adultos deben enseñar a sus hijos a desarrollar recursos adaptativos, a insertarse en una cultura y a ser sujetos autónomos cada vez más independiente de ellos; un proceso que va escalando a medida que niños y niñas van creando capacidades.
La experta remarcó la importancia de que durante ese crecimiento sean los padres quienes vayan habilitando separaciones, a pesar del dolor que en ocasiones genera ese «continuo prender y desprender».
«Este es el acto humano más generoso, porque permitimos que las personas despeguen en la vida, abracen sus proyectos concreten sus deseos, permitimos que el otro sea otra persona que no dependa de nosotros y nosotras», agregó.
Esto no significa romper vínculos, acotó. «No se abandona a un niño o niña porque se le enseñe a dormir solo. Si comprendemos esto, entenderemos que los límites nos marcan esos territorios vitales. Y tienen un papel estructurante para que la persona se desarrolle».
No se establecen para que los hijos obedezcan o se porten mejor, precisó la especialista argentina, sino para favorecer el crecimiento. Por ello es muy importante no identificarlos con el castigo, concluyó.
Con el escenario virtual como principal plataforma para conferencias, talleres e intercambio con los participantes, desde el 15 de febrero y hasta el 4 de abril se lleva a cabo esta jornada, en la que intervienen especialistas cubanos y de otros países.

1 comentario

  1. Me encantó el artículo,muy sujeto a pocas madres hoy en dia que viven de la sobreprotección mas alla de las verdaderas necesidades de un niño,cuidarlo de enfermar y crear conciencia a los niños de los momentos en que estamos viviendo,no significa que debamos olvidar que a pesar de ser niños tienen un nivel de razocinio bastante amplio siempre y cuando los padres expliquen adecuadamente….son pocos los padres que acatan el verdadero significado de cuidar y malcriar,y mas en estos tiempos de confinamiento y de tanto estres tanto para los padres,como para los niños deseosos de salir como seria lo normal en otros tiempos….

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