VIH: el estigma que persiste

Pese a los avances en educación sexual y los conocimientos sobre el VIH-sida, todavía muchas personas que viven con el virus en Cuba sufren prejuicios y discriminación asentados en falsas creencias.
Al respecto debatieron, el pasado jueves, integrantes del grupo AcompaSex, quienes señalaron que existe una distancia entre lo que se sabe y lo que se practica, y que es preciso borrar; pues no solo daña a las personas cuando se convierten en frases o expresiones de rechazo, sino que también se repercute en las cifras de nuevos contagios cada año.
AcompaSex es un grupo psicoeducativo creado desde el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) y moderado por profesionales de la salud, en el cual se intercambia sistemáticamente sobre temas relacionados con la salud sexual.
Gustavo Valdés Pi, directivo de la Red cubana de hombres que tienen sexo con otros hombres (HSH), señaló que el personal de la salud y las familias se inscriben entre quienes, con mayor frecuencia, sostienen conductas discriminatorias hacia las personas que viven con VIH.
Lo que sucede con los profesionales de la sanidad “es el ejemplo perfecto de que hay una brecha entre el conocimiento y la puesta en práctica de este conocimiento”, añadió. Se trata, en este caso, de personas capacitadas, instruidas, que tienen los conocimientos suficientes como para saber cuáles son las situaciones de riesgo y cuáles no, y sin embargo existen esas manifestaciones”, comentó.
Valdés Pi precisó que esto no es privativo de Cuba. Si bien en algún momento fueron más cuestionados por estas actitudes quienes laboran en el servicio de enfermería, actualmente el personal de estomatología recibe las mayores críticas.
Las principales expresiones de discriminación en este ámbito, según detalló, son la negación del servicio de salud o la exageración en las medidas de prevención y bioseguridad.
En tanto, en el espacio familiar, muchas veces reaccionan de manera negativa al diagnóstico, porque lo asocian con prácticas homosexuales o conductas sexuales consideradas libertinas, apuntó el directivo de la Red de HSH.
Además, dijo que la sobreprotección también es un modo de discriminación, porque anula las capacidades de la persona para valerse por sí misma.
Ante las preguntas de los foristas sobre términos peyorativos que están todavía en uso, como “sidoso”, acotó que su permanencia en el tiempo es el reflejo del estigma que aún pesa alrededor de estas personas.
Los internautas igualmente dialogaron acerca del impacto sicológico, que está presente desde el primer momento, cuando la persona siente que puede haberse expuesto al VIH. El instante del diagnóstico positivo y asumir que se tiene un padecimiento crónico deja también marcas en la vida de esta gente.
Lo que pasa con esta enfermedad es que carga con muchos prejuicios, opinó Valdés Pi. “Las personas en muchos casos no son adherentes al tratamiento porque no quieren que la toma de la pastilla suceda en horarios donde otras las puedan ver, o tienen vergüenza de recoger el medicamento en su farmacia…”, agregó.
El usuario Sam HD refirió que, desde que el afectado conoce su diagnóstico, recuperar su vida sexual es un proceso complejo; mientras Cuza habló de las dificultades para encontrar pareja, pues “la sociedad aún vive con muchos tabúes con respecto al virus”.
Para Carla PS, la educación psicosexual es la mejor herramienta preventiva con la que pueden contar las personas para evitar el contagio, una educación integral y que tenga en cuenta las individualidades. Una educación que conlleve el desarrollo de la inteligencia emocional y permita, mediante el autoconocimiento y la autorregulación, interiorizar más adecuadamente los contenidos aprendidos y llevarlos a la práctica.
En su criterio, la educación también es la respuesta a los prejuicios. “La sociedad ha evolucionado en su pensamiento, gracias a la promoción de la salud sexual y un mayor nivel de conocimientos en torno a la sexualidad, pero de seguro también existen personas que tienen un arsenal de prejuicios y tabúes enquistados en la cabeza difíciles de deconstruir; de ahí que haya mucho por hacer”.
Los participantes acordaron continuar el próximo jueves con el tema de los derechos de las personas con VIH, un asunto que surgió a partir del debate que existe en otros países en torno a la posibilidad de regular en una norma jurídica la obligación de revelar la seropositividad antes de tener relaciones sexuales.
En Cuba, de acuerdo con estadísticas del Centro de Prevención de ITS/VIH SIDA, las personas que viven con VIH son el 0,2 -0,3 por ciento de la población entre 15 a 49 años de edad. Más del 70 por ciento de las personas con esta condición son del sexo masculino, y se concentra fundamentalmente en edades medianas de la vida.

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