Tai Chi, un cambio de vida

Por las tardes, tres veces por semana, Mildred se apura en terminar el trabajo, hacer la comida y buscar a alguien para que cuide a su madre. Lunes, miércoles y viernes son los días sagrados para su cita en el Parque de las Majaguas, en La Habana, donde practica Tai Chi, lo que le ha permitido alejarse de los dolores y el “pastilleo” (alto consumo de tabletas).

Con 54 años, padece de una cardiopatía y exceso de peso, sin embargo, eso no le impide “hacer movimientos que hasta hace unos meses pensaba que no podría hacer. Me siento realmente mejor físicamente y muchísimo más calmada, pese a que el trabajo y las tensiones son las de siempre”.

Esta profesional de la comunicación es una de los miles de cubanos y cubanas, de todas las edades, que cada día se reúnen en parques y áreas libres para la práctica de estos ejercicios de origen chino, con múltiples beneficios para la salud y la calidad de vida.

El Chi tiene la peculiaridad de combinar la mente, la respiración y el cuerpo, en la búsqueda de la armonía que equilibra la energía.

Los pasos, lentos. Los gestos, suaves y, a la vez, llenos de energía, todo basado en desplazamientos inspirados en los movimientos de animales y en la lucha tradicional y milenaria de la nación asiática. El Chi, además de ser un arte marcial que favorece la salud, es una forma de meditación.

Tai Chi, tantos hacia la salud

Según expertos, a través de esta actividad física, se desarrolla de forma lenta una serie de posturas y movimientos de bajo impacto que generan poco estrés en los músculos y articulaciones. El ejercicio puede mejorar la función muscular, el equilibrio y la flexibilidad.

Emilia, de 73 años, acude a las prácticas en el Parque del Pescado, en el Casino Deportivo, una barriada de la capital cubana. “Hace tres meses que no venía, porque una se va complicando con los quehaceres de la casa, que terminan envolviéndote y no te dejan tiempo para nada, pero me dije los necesito y voy a ir nuevamente, sino, regresarán los achaques”, explica.

“Bajamos hasta donde pueda cada uno, muy suavemente”, dice Teresa Hernández, de 60 años, monitora del grupo del Parque del Pescado, mientras va describiendo paso a paso cada ejercicio. Al terminar, orienta los masajes en la cara, cuello, orejas, abdomen, glúteos y piernas. Lo último, son las posiciones de los cinco elementos: tierra, agua, fuego, metal y madera.

“Comencé hace diez años. Fui adquiriendo conocimientos y aprendiendo cada vez nuevos ejercicios. Las personas que vienen aquí son adultos mayores, el mayor tiene 87 años, por eso lo hacemos despacio y el grupo trata, en la medida de sus condiciones físicas, de hacer todos los ejercicios”, explica
“Todas las mañanas nos reunimos, unas veces vienen unos; otras, otros. Cuando llevan meses practicando me dicen: Teresa, pero si me estoy agachando, eso hace años que no lo podía hacer”, comenta.

Los beneficios a la salud la confirman los médicos. Argelia López, especialista en medicina general integral que atendía esa comunidad, considera que el “Tai Chi aporta muchos beneficios: mejora la circulación sanguínea y la hipertensión arterial y pueden dejar de tomar tabletas; controlan la diabetes mellitus, aunque sin abandonar el tratamiento, y evitan complicaciones”.

No pocas veces, las personas mayores se sienten sin necesidad de hacer nada, pero, mediante el ejercicio “se mantienen ágiles y contentos, física y mentalmente incorporados a una actividad social dentro de un grupo, todo lo que aumenta la calidad de vida”, explica. 

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