Miembros de comunidad LGBT escalan posiciones en América Latina

Tatiana Piñeros, de 34 años, es hombre de nacimiento, mujer por decisión propia. Con su figura espigada y largos cabellos castaños, controla un presupuesto anual de 360 millones de dólares y casi 2.000 empleados como jefa de la dirección corporativa de la Secretaría de Integración Social de la Alcaldía de Bogotá.

Lo que más llamó la atención de su designación fue que el nombramiento de una transgènero para un cargo tan importante no haya causado demasiado revuelo en un país tan católico como Colombia.

En toda América Latina la cantidad de funcionarios homosexuales va en aumento, en un reflejo de la creciente aceptación de la comunidad Lesbiana, Gay, Bisexual y Transgénero (LGBT) en esta conservadora región.

«Tiene que ver con la movilización de los grupos reclamando sus derechos, cambios en las leyes», declaró Marcela Sánchez, militante de la organización no gubernamental Colombia Diversa, dedicada desde el 2004 a defender los derechos de los gays. «No ha sido por generación esponstánea, sino por nuestra movilización y por la presión internacional».

En Ecuador la nueva ministra de Salud Pública, Carina Vance, es lesbiana y la primera en llegar a un cargo ministerial.

«Estaría bien que me identifique como parte de la comunidad LGBT», dijo en un correo electrónico Vance, de 34 años y con una maestría en salud pública en la Universidad de California, Berkeley.

Antes de ser designada en enero Vance hizo campaña contra unas clínicas para «curar» la homosexualidad. La funcionaria dijo que su ministerio iba a investigar esas clínicas y prometió tomar medidas contra los responsables.

El diputado Jean Wyllys, del partido Partido Socialismo y Libertad (PSOL), fue en el 2011 el primer legislador abiertamente homosexual en llegar al parlamento de Brasil de 594 miembros entre representantes y senadores.

Y en México, la diputada federal por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) Enoé Margarita Uranga Muñoz es una reconocida activista lesbiana en un Congreso de 628 diputados y senadores. Fue elegida como diputada federal en 2009.

El Senado de Argentina, de 72 miembros, cuenta con un solo gay, Osvaldo López, de la provincia de Tierra del Fuego, quien se casó con su pareja gay y fue designado en julio pasado para que ocupase el curul de un senador que murió en un accidente de tránsito.

El matrimonio gay es legal sólo en Argentina, Brasil y la Ciudad de México.

En otros países como Colombia y Ecuador se reconocen las uniones civiles, sin hablar de «matrimonio».

La comunidad LGBT ha conseguido en toda la región grandes avances legales. Al menos en los dos últimos años, altas cortes en varios países han fallado que uniones del mismo sexo tienen derecho a heredar a la muerta de su pareja y a afiliarse en vida al mismo sistema de pensiones y salud.

Esa decisión del 2011 en Colombia colocó al país al frente de naciones como Chile, Perú, Bolivia y Venezuela, donde no existe legislación sobre el tema y la igualó a Ecuador, Argentina, Brasil y Ciudad de México, donde también pueden heredar.

Los progresos, no obstante, no han frenado la violencia contra los gays.

El 4 de marzo un chileno gay de 24 años fue golpeado salvajemente y los médicos le indujero un coma para tratar traumas craneanos y una fractura en la pierna derecha. Los fiscales dijeron que sus agresores le habían dibujado una svástika en el pecho.

«La práctica general del continente es de una temporada de caza que jamás se cierra con los LGBT, no solamente los asesinatos (sino también por), las malas investigaciones y la impunidad», aseguró Colombia Diversa en un informe sobre la violencia contra miembros de esa comunidad desde el 2006 y al 2009, sus datos más recientes.

De un total de 226 homicidios en esos años de personas LGBT en Colombia, al menos 83 fueron por prejuicios y la otra gran mayoría queda como «sin establecer el móvil», según Colombia Diversa. Su informe critica las malas investigaciones y el desinterés de las autoridades por hacerlas.

El Grupo Gay da Bahia, que lleva desde hace más de 30 años registros sobre los casos de violencia, asegura que 260 LGBT fueron asesinados en el 2010, 113% más que cinco años antes.

La policía de Lima apaleó a activistas LGBT que se besaban en una plaza céntrica durante un acto de «Besos contra la homofobia» en febrero del 2011.

En la Asamblea Nacional venezolana languidecen desde hace cinco años propuestas para conceder el derecho a la herencia a parejas del mismo sexo.

«La lucha es a que no nos traten como animales», asegura Tatiana en una entrevista en su oficina, que maneja todos los programas sociales de la ciudad, desde los comedores infantiles hasta los hogares de ancianos.

El nombramiento de Tatiana «contribuye al detrimento del imaginario negativo de la sociedad, de que sólo sirven para la prostitución o cualquier trabajo», aseguró Sánchez, de Colombia Diversa.

Tatiana nació como el segundo de tres hermanos varones –los otros dos son heterosexuales– y dice que ha sido afortunada, porque creció en una familia de clase media, hizo su primera comunión y confirmación. No recuerdo maltratos, sólo que no le gustaba jugar con los carritos de juguete que le obsequiaba su papá.

«Me interesa que me reconozcan como la mujer que siempre he querido ser», afirma Tatiana, dejando ver una sonrisa de alienados dientes blanquísimos.

Comenzó en 1996 a trabajar en la Contraloría General de la República –que controla los recursos públicos– y al mismo tiempo arrancó sus estudios de contaduría pública en la Universidad Central, en Bogotá.

Mantuvo su secreto hasta los 29 años, en que se enamoró de un hombre. Aceptó un ofrecimiento de trabajo en una agencia de publicidad «porque a pesar de la estabilidad laboral (de la Contraloría), quería ser, vivir mi vida como ‘Tatina»’, recordó.

El ambiente de la agencia «era menos conservador y decidí dar el brinco» a mujer. Luego de presentar un informe sobre el trabajo de la agencia y recibir felicitaciones por ello, les dijo a todos que era transgénero. «Ya vieron mi parte profesional y de persona… soy transexual», les anunció.

«Va a cambiar la coraza externa… sigo siendo la misma persona», les dijo.

La aceptaron sin problemas. Fue el 30 de septiembre de 2007.

«Ese día nació Tatiana», dice con un brillo en los ojos color café en medio de un rostro de poco maquillaje y mientras lleva sus manos libres de anillos y uñas rojas a juntarse frente a la barbilla.

Pero no todo fue color de rosa.

Mientras se convirtió en Tatiana –con ayuda de píldoras recomendadas por un endocrinologo– vivió una vida oculta por las noches. Renunció a la agencia de publicidad porque quería irse de Bogotá, con su novio, y alguna vez la rechazaron cuando buscaba trabajo.

La relación amorosa no prosperó y Tatiana se quedó en Bogotá y se hizo dos operaciones: una en la nariz para afilar su perfil y otra en los senos.

Entró de nuevo en el 2009 a la administración pública como interventora o supervisora externa de la alcaldía de Chapinero.

Fue allí cuando conoció a Petro, quien más adelante le daría un puesto clave en su administración.

Tatiana confía en que en Colombia y en toda la región se irá ganando terreno, como se ha hecho poco a poco en sentencias de altas cortes que reconocen desde los derechos que tienen los LGBT a heredar de sus parejas, hasta las uniones civiles.

Tomado de Noticias Terra

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *