Derechos sexuales: La oportunidad cubana de salir del closet

(Especial de SEM) La comunidad homosexual debería aprovechar el ambiente de cierta tolerancia existente en Cuba desde los años 90 e intentar una estrategia de integración mayor a los espacios sociales para hacer valer sus derechos.

Esa es la opinión de Mariela Castro, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), y una de las pocas funcionarias del gobierno cubano que mantiene una posición abierta y coherente de defensa de los derechos de gays y lesbianas en esta isla del Caribe de régimen socialista.

En lugar de «organizarse», algo que a juicio de Castro podría conducir a la «autosegregación» o «autoaislamiento», la propuesta consiste en que los y las homosexuales deberían participar más en los distintos espacios de discusión sociales y políticos ya existentes en el país.

Participar «a pesar de los prejuicios, para dar a conocer su verdad, sus legítimas necesidades de igualdad, su credo, y buscar el apoyo de la comunidad científica, con el fin de aportar argumentos que sirvan para instituir los cambios que sean necesarios dar en la sociedad y que además sean justos», afirmó Castro.

Asimismo, consideró que la ausencia de formas de organización, al estilo de las existentes en otros países, responde al déficit de un «proyecto convincente y unificador» y es el reflejo no de «incapacidad» sino de una «realidad muy compleja».

Entre otras cosas, la comunidad homosexual en este país caribeño «debería contar con los apoyos del resto de la sociedad civil cubana, una sociedad todavía muy permeada por prejuicios sexuales», dijo.

En entrevista para la revista universitaria Alma Mater, la master en Sexología aseguró que la isla vive hoy «un momento muy oportuno para que las personas de orientación homosexual sean mejor comprendidas» que en períodos anteriores.

La entrevista se incluye en un inusual reportaje para la prensa cubana con el título de Homosexualidad en Cuba: el precio de la diferencia, elaborado por el equipo de investigaciones de la publicación que circula sobre todo en medios estudiantiles. (http:www.almamater.cu)

Sobre la posibilidad de que se halla «inaugurado una etapa de mayor tolerancia social con respecto a la homosexualidad en Cuba», la sicóloga consideró que «la gente está un poco más relajada, tanto en lo público como en la familia, ante la presencia homosexual, pero sólo ligeramente relajada, no más tolerante».

«Hay que trabajar mucho más en nuestra sociedad, para que esta ‘relajación’ implique un verdadero respeto, bien elaborado hacia la diversidad sexual. La sexualidad es más compleja que lo que la ciencia ha podido aportar, y que lo que nos podemos imaginar», dijo la directora del CENESEX.

«Creo que, ciertamente, desde la década de los 90 hay una mayor aceptación de la presencia de personas homosexuales por parte de la población y de las instituciones públicas. Eso no quiere decir que la contradicción esté resuelta a niveles micro y macro sociales», añadió.

Castro reconoció la inexistencia de datos estadísticos en el país o de informaciones científicas que demuestren si hay o no mayor tolerancia hacia la diversidad sexual.

A juicio de la funcionaria, el país vive en un buen momento para que se «implementen políticas más explícitas con respecto a la defensa de los derechos de los y las homosexuales, de manera que podamos enfrentar mejor cualquier manifestación de discriminación por cuestiones de orientación sexual».

La legislación cubana actual no incluye sanciones homofóbicas, como sucedió en el pasado, pero «eso no es suficiente», opinó Castro.

La propuesta de la directora del CENESEX parte de que las leyes «deben reflejar más y mejor el respeto que merecen las personas homosexuales» y ese reflejo debería incluir en un futuro la declaración constitucional de que todas las personas son iguales independientemente de su orientación sexual.

«En la Constitución de la República todas las personas están amparadas independientemente de su raza, su sexo, su edad… y, obviamente, ese amparo incluye a las personas homosexuales aunque no de manera explícita», explicó Castro.

Aunque descartó la urgencia de un cambio constitucional de este tipo, la funcionaria consideró que las leyes cubana deben ser más claras y evidentes en la protección de gays y lesbianas dentro de las instituciones públicas y también en la familia, porque «es allí en muchas ocasiones donde por primera vez resulta transgredida la persona homosexual».

«Una de las experiencias más desestructurantes para la personalidad y para la salud mental del ser humano, es el haber sido rechazado por su propio grupo familiar, y más aún cuando ocurre por razones que el individuo no ha elegido, es decir por su orientación sexual», dijo Castro.

Para la especialista y funcionaria gubernamental, «a nivel microsocial hace falta un trabajo más profundo y profesional, porque se trata de cambiar estructuras mentales, modificar el imaginario social.»

Castro reveló que como directora del CENESEX ha llevado su propuesta a los «espacios pertinentes» porque considera que no «está alejada en lo más mínimo de la espiritualidad de la Revolución» y de la actual campaña oficial por la masificación de la cultura en el país.

«Sería magnífico que se lograra impulsar un trabajo intersectorial a profundidad en este tema, para que la sociedad cubana desarrolle una cultura de la sexualidad más sana, más equitativa, que ayude a superar creencias erróneas y prejuicios ancestrales, con énfasis en la orientación sexual», aseguró.

Junio, 2003

2 comentarios

  1. Quiero felicitar a Mariela Castro por este proceso que ha iniciado, tan necesario para Cuba. Pero quiero decirle que la organización de las y los no heterosexuales es un proceso necesario, porque todo grupo de personas que necesitan reivindicar su condición humana, requieren de conocerse para explicitar sus distintas maneras de vivir la subordinación y el rechazo social. No hay que tenerle miedo a la organización, al contrario, es un proceso muy creativo. Lo que tienen que hacer los gobiernos es escuchar a esos grupos con mucha atención y respecto.

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