El debate político en internet acerca de las sexualidades “disidentes”. Caso Cuba

Tengo ante mí la doble tentación de intentar hacer una ponencia que remede un enfoque académico para el cual no tengo ni la formación ni las aptitudes de varios de los colegas que me precedieron, o de expresarme como periodista y provocador, misiones que me son mucho más cercanas y gratas.

El título que seleccioné, ya de por sí trata de ubicarnos en el centro de una arista muy polémica del debate político alrededor de nuestro país. Internet, sexualidad, disidencia, son palabras que con frecuencia los medios de comunicación internacionales utilizan, sin pizca de inocencia y con mucho de automatismo culpable, cuando abordan la realidad cubana.

En cualquier parte del mundo, la diversidad de formas de expresión de la sexualidad entre los seres humanos contiene un amplio trasfondo político, como resultado de los modelos que impone o favorece el poder hegemónico en cada época y lugar, y de la discriminación y los prejuicios que padecen las manifestaciones que difieren de esas visiones predominantes y a menudo excluyentes.

La discusión sobre el respeto al derecho a la libre orientación sexual e identidad de género posee una gran actualidad en el mundo, y con frecuencia tiene amplia repercusión en las políticas internas de cada país.

De hecho, las reivindicaciones de los movimientos LGBT ya forman parte de los manejos partidistas y electorales en la mayoría de los estados que asumen el modelo de las democracias representativas, como otra expresión, en última instancia, de los intereses económicos de los grupos de poder. Pues, como sabemos, con el transcurso del tiempo, el capital descubrió y asimiló a las personas lesbianas, gays, bisexuales y transexuales, junto con sus necesidades y aspiraciones, como otro nicho más del mercado, y por tanto, de la política.

Cuba, con una propuesta democrática contra-hegemónica y sobre la base de los ideales socialistas, no es tampoco ajena a esa evolución y mayor visibilidad del debate sobre las sexualidades que se apartan de la norma, no exento además de las complejidades y especificidades de nuestro proceso histórico.

Como afirmó Mariela Castro Espín, directora de CENESEX, en una reciente entrevista para el portal Cuba Sí, «La Revolución cubana significó no solamente el logro de la tan anhelada soberanía nacional, sino también un complejo proceso de creación y puesta en práctica del proyecto de justicia, equidad social y solidaridad que se ha construido y defendido durante estos 53 años. Este escenario propició la confrontación y el diálogo entre generaciones, patrones culturales, clases y estratos sociales; fueron cuestionados los viejos paradigmas de poder basados en la dominación y la explotación, heredados del sistema colonial español y el neocolonial de los Estados Unidos».

Paradójicamente, en contraste con la aplicación desde el mismo triunfo revolucionario de políticas contra la pobreza y las desigualdades sociales por cualquier motivo, particularmente explícitas en los casos de la discriminación racial y de la mujer, múltiples factores culturales provocaron que no sucediera lo mismo en relación con las sexualidades no heterosexuales.

Como argumentó el CENESEX durante el proceso de consultas previo a la próxima Primera Conferencia Nacional del Partido Comunista de Cuba, «la aplicación de la Reforma Universitaria, la distorsión del concepto de las unidades militares de apoyo a la producción (UMAPs), el llamado Quinquenio Gris, la crisis migratoria del Mariel, continúan teniendo un nefasto impacto político en la historia de la Revolución, al ser utilizadas de forma oportunista en las campañas orquestadas por sus enemigos dentro y fuera de Cuba».

Sin embargo, el proceso de implementación de los lineamientos que aprobó el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba demuestra que la Revolución continúa su avance hacia un modelo económico y social más participativo, inclusivo y descentralizado, lo cual incluye el aporte de todas y todos, con independencia de nuestra orientación sexual e identidad de género, para continuar con el desarrollo del país y poder satisfacer las necesidades materiales y espirituales de nuestro pueblo, incluyendo el pleno disfrute de todas las variantes de la sexualidad humana.

La política del gobierno cubano de estimular el debate económico y social y el planteamiento reiterado del presidente Raúl Castro de no temerles a las discrepancias de criterios, está teniendo también su reflejo en una discusión más profunda, abierta y sistemática de los problemas relacionados con el derecho a la libre orientación sexual e identidad de género, y de las nuevas concepciones y necesidades para el mejor desenvolvimiento de la familia cubana.

Este empeño se inserta dentro de los esfuerzos para el fortalecimiento de valores basados en los principios de justicia, igualdad y no discriminación en nuestra sociedad, en este caso particular, el respeto a la libre orientación sexual e identidad de género, que en el socialismo debe ser un valor tan importante como cualquier otro: patriotismo, laboriosidad, honradez, solidaridad, dignidad, etcétera.

Internet, las publicaciones digitales, los blogs personales y las redes sociales son hoy en el contexto cubano el espacio donde tal vez más representación y fuerza tiene esta polémica pública, desde dentro y fuera del país.

Como nos permitió evaluar nuestra colaboración con CENESEX en la estrategia comunicativa para la IV Jornada cubana contra la homofobia que tuvo lugar en mayo del 2011, aunque hubo un sustancial avance en la divulgación, sobre todo durante ese quinto mes del año, todavía hay resistencia en los medios de prensa tradicionales y en los decisores para la promoción y divulgación de los temas de diversidad sexual, en los órganos nacionales y provinciales.

El origen de tal prejuicio hacia el abordaje del tema en los medios de comunicación parte del temor a un sobredimensionamiento de la problemática de la homofobia en la realidad cubana y hasta de un supuesto abuso o saturación en cuanto a los contenidos relativos a la diversidad sexual, bajo el pretexto de lograr una gradualidad que evite el efecto boomerang o de rechazo en la mayoría de la población heterosexual que «todavía no está preparada».

No sería justo dejar de reconocer que durante este último año fueron más los espacios y mensajes relativos a la diversidad sexual en los medios de comunicación masiva, distribuidos a lo largo de todo el periodo, aunque todavía hay preocupaciones por desconocimiento, estigmas y falsos tabúes. De manera que quienes abogamos por un reflejo mayor de las distintas expresiones de la sexualidad en nuestra prensa no estamos satisfechos con lo alcanzado, pues no siempre existe igual comprensión entre directivos y realizadores, y aún es posible detectar enfoques que evidencian poca profesionalidad y falta de rigor científico al abordar estas cuestiones.

Por otra parte, tanto las Jornadas cubanas contra la homofobia como otras iniciativas en este terreno, han tenido un impacto en la prensa internacional, con un balance positivo para la imagen de la Revolución cubana. Por supuesto que ello no está exento de enfoques críticos, fundamentalmente por el énfasis en los errores de homofobia y discriminación de épocas anteriores, que en algunos casos llegan a ser francos intentos por desacreditar, desvirtuar, restar importancia o personalizar los esfuerzos actuales por superarlos, para atribuirles motivaciones políticas censurables.

A pesar de las conocidas limitaciones tecnológicas objetivas que tenemos en Cuba como consecuencia del bloqueo del gobierno de los Estados Unidos, medios alternativos como los sitios institucionales y de los grupos de activistas, los blogs personales y las redes sociales, las ediciones digitales de algunas publicaciones nacionales y provinciales, los boletines electrónicos y otras vías informáticas en Internet o en la intranet, se han convertido en un eslabón clave para educar, informar y polemizar sobre derechos sexuales y otros temas relativos a la lucha contra la homofobia, con la participación de un segmento no despreciable de cubanas y cubanos, fundamentalmente jóvenes.

En ese contexto, ha resultado esencial el trabajo en sitios web institucionales, la blogosfera y las redes sociales de activistas y otros aliados, a partir del adelanto de informaciones y declaraciones exclusivas para los medios digitales e internet, y la participación en polémicas sobre el derecho a la libre orientación sexual e identidad de género en las ediciones digitales de los medios nacionales.

Las nuevas tecnologías también han facilitado el debate y divulgación en relación con el respeto a la libre orientación sexual e identidad de género. Existen más de una docena de sitios, blog y páginas que de una u otra forma abordan esta temática desde Cuba con regularidad*, junto con otros medios digitales que la tratan eventualmente.

No obstante, todavía es perceptible la necesidad de una mayor capacitación de periodistas, blogueros, comunicadores en general, en relación con la diversidad sexual y los derechos sexuales y en cuanto a manifestaciones artísticas como el transformismo, para que sean capaces de elaborar informaciones interesantes e instructivas, con argumentos sólidos y convincentes, a favor del respeto a la diversidad sexual.

Percibimos que incluso entre colegas y amistades con mayor compromiso en el tema —incluso nos pasa a nosotros mismos los activistas LGBT— no siempre tenemos todos los elementos para desarticular ese enfoque político tendencioso contra lo que hacemos en Cuba por superar los problemas todavía existentes.

No obstante a ello, el impacto de este incipiente pero intenso intercambio ha podido notarse, sino ya en toda la población cubana, al menos sí en un importante grupo de decisores, al convertirnos mediante estas vías alternativas en las fuentes de información a las que acuden muchas veces las agencias internacionales acreditadas en la Isla y otros órganos de prensa fuera de Cuba, lo cual casi siempre recibe atención priorizada por las autoridades del país.

Tal vez el ejemplo más ilustrativo en este sentido fue la corriente de opinión que logramos entre los blog de varios activistas LGBT y el CENESEX, a partir de las votaciones de la delegación de Cuba en la Asamblea General de la ONU durante los debates de la resolución sobre ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias en noviembre y diciembre del 2010.

A partir de un primer voto en la tercera comisión de ese organismo a favor de una enmienda generalizadora que retiró del documento la mención expresa a la orientación sexual y la identidad de género como una de las causas de tales crímenes, las declaraciones públicas hechas en las páginas personales y sitios de los grupos de activistas y del CENESEX, con repercusión en las agencias que siguen el tema, conllevó a un diálogo directo con la Cancillería de nuestro país, y a una corrección de la postura oficial de la Isla, más en concordancia con nuestra política interna, durante sendas votaciones posteriores en el plenario, primero de otra enmienda que reincorporó el término y luego del cuerpo íntegro de la resolución, la cual tuvo el voto favorable de Cuba y una explicación pública de la posición de nuestro gobierno.

Esta concertación entre los activistas, el CENESEX y el Ministerio de Relaciones Exteriores funcionó nuevamente en marzo de 2011 de modo muy fluido y sin contradicción alguna, lo cual sirvió para que Cuba figurara entre los 84 países que firmaron la Declaración contra actos de violencia y violaciones de derechos humanos motivados por orientación sexual e identidad de género, en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

No menos fructíferas, ya sea por su repercusión en los medios internacionales o por sus modestos resultados prácticos hacia el debate interno en el país, resultaron otras iniciativas que nacieron de este activismo en Internet, entre las cuales podemos citar la declaración de las redes sociales de CENESEX sobre la próxima Conferencia del Partido, que vio a la luz en diciembre último; el planteamiento institucional y en los blog sobre la necesidad de incluir en el Censo 2012 el registro de las familias homoparentales que así lo deseen —propuesta todavía en discusión con la Oficina Nacional de Estadísticas—; y la declaración del grupo Hombres por la Diversidad (HxD) sobre proyecto de ley para un nuevo Código de Familia, en septiembre 2011 y el seguimiento sistemático de la situación de esta propuesta legislativa.

También estos espacios de comunicación alternativos sirvieron para visibilizar otros momentos muy simbólicos como la presencia de representantes de la comunidad LGBT en la revista militar y desfile popular del 16 de abril, con motivo del 50 aniversario de la victoria de Playa Girón y la declaración del carácter socialista de la Revolución, y en las manifestaciones por el Primero de Mayo en la Plaza de la Revolución; o en noviembre pasado, durante el despliegue por primera vez de la bandera del arcoíris que identifica al movimiento LGBT en el Pico Turquino, el punto más alto de Cuba.

También sobresalen las alertas, denuncias y propuestas sobre problemas puntuales que enfrentan las personas LGBT nuestra vida cotidiana, como resultado de los prejuicios culturales y la discriminación todavía presente, ya sea en conflictos por actuaciones inadecuadas de miembros de la Policía, o en la promoción y defensa de la existencia de espacios propios de recreación y esparcimiento, privados o institucionales, incluyendo las propuestas que surgen desde CENESEX, como las peñas de los grupos de activistas o el Cine club diferente.

Esta es, además, otra vía para la desarticulación de campañas propagandísticas contra la Revolución y el socialismo, en particular de desenmascaramiento de los intentos intervencionistas del gobierno de los Estados Unidos en nuestros asuntos internos, en específico el financiamiento a pequeñísimos grupos que colaboran dentro del país con esos propósitos —la mal llamada disidencia—, algunos de ellos tras la pantalla de una defensa de los derechos de las personas LGBT. Esta representación espuria la asumen con muy poco rigor científico y ético, una casi nula influencia entre nuestra comunidad, pero con la repercusión mediática que les garantizan una parte de los medios de comunicación al servicio de los poderosos intereses del capital, en contra de cualquier proyecto socioeconómico y político alternativo que desacate su hegemonía global.

En ese contexto, la evidente intencionalidad política de las escasas acciones de estos minúsculos grupos contrarrevolucionarios para tratar de desacreditar el trabajo del CENESEX y de los activistas LGBT vinculados o no a esa institución, y su documentado vínculo con la Oficina de Intereses de los Estados Unidos en Cuba, hacen que en este tema en específico su credibilidad sea bastante escasa entre las agencias y medios de prensa extranjeros, aún cuando algunos de ellos acudan con cierta frecuencia a sus muy contados miembros, para utilizarles como contrapartida en un discurso periodístico que pretende así dar muestras de una supuesta objetividad.

No obstante, esta «disidencia» LGBT que aspira a la restauración del capitalismo en Cuba, emplea también las vías alternativas de comunicación como los blog y las redes sociales, para manipular e incluso fabricar hechos de discriminación por orientación sexual e identidad de género que puedan ocurrir o no en el país, para magnificarlos y asociarlos con la Revolución y nuestro proyecto social.

De modo que sí en cualquier país capitalista una persona homosexual, bisexual o transexual sufre un maltrato o una violación flagrante de sus derechos humanos, nadie probablemente relacionaría ese suceso con una necesidad de desintegrar o sustituir aquel injusto sistema socioeconómico, pero si ocurre en Cuba, siempre vendría a ser para tales «disidentes» y sus patrocinadores, una prueba de que el socialismo es el problema, cuando este tal vez podría ser el ordenamiento en mejores condiciones, por su propia esencia humanista, para superar tales prejuicios culturales e históricos.

Finalmente, quisiera expresar mi satisfacción y agradecimiento por el apoyo, estímulo y afecto que he recibido desde que hace ya más de dos años nació mi bitácora Paquito el de Cuba, la cual solo pretende ser una modesta contribución a este debate que requiere cada día, y estoy seguro que tiene y tendrá, otras muchas y mejores voces.

Este espacio tan personal que comenzó como una vía para escribirle a mi hijo, explicarle y explicarme hacia el futuro, comunicarme con amistades antiguas y nuevas, y expresar mis más íntimos sentimientos, contradicciones, dudas existenciales y sueños, como martiano, periodista, homosexual, comunista, padre y seropositivo, devino además en un compromiso adicional con un activismo que no me esperaba, y en el intenso aprendizaje que me proporcionan las puertas siempre abiertas del CENESEX y la sensibilidad y espíritu aglutinador de sus colaboradores y especialistas, una deuda de gratitud que nunca seré suficientemente capaz de honrar.

No obstante, tengo la convicción de que para vencer a la homofobia y afianzar esta labor por el derecho a la libre orientación sexual e identidad de género, no basta con la labor aislada de una sola institución y de los activistas LGBT y H —porque comparten ese empeño con nosotros muchas personas heterosexuales—, seamos más o menos los que nos sumemos: es necesario la capacitación y el empoderamiento progresivo de los grupos sociales vulnerables, para que como ciudadanos libres y conscientes, podamos exigir y negociar nuestros derechos dentro de los cada vez más amplios marcos de participación que vayamos construyendo en el sistema político cubano, y asumir también nuestros deberes hacia el resto de la sociedad.

Para alcanzar en Cuba este mayor reconocimiento de nuestros derechos sexuales, obligatoriamente tendremos que realizar acciones de incidencia política en todos los niveles de la sociedad, y aprovechar al máximo cualquier resquicio posible. El debate sobre la sexualidad en el ciberespacio, con la participación de todas y todos los que tengamos la posibilidad y la disposición de sostenerlo, es y será cada vez más, entonces, una urgencia para quienes pretendemos la legitimización de esas otras formas «disidentes» —pero que pudiéramos llamar también «rebeldes» o «revolucionarias»— de, simplemente, amar.

Muchas gracias.

*Destacan entre esos espacios virtuales la nueva página institucional de CENESEX y el sitio de Diversidad Sexual, y páginas personales como: Fresa y chocolate, de Ricardo Olbera, promotor y consejero ITS/VIH/SIDA, Homo@sapiens.cu de Alberto Roque, médico y especialista del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX); K1000G , de Camilo García, jefe del departamento de Comunicación Social y Relaciones Públicas del CENESEX; Discriminación Cero , de Reinaldo Cedeño, periodista santiaguero; Negra cubana tenía que ser, de Sandra Álvarez; HxD, del grupo de Hombres por la Diversidad del CENESEX; En 2310 y 8225, de la activista Yasmín S. Portales Machado; El Nictálope, de Maikel González, periodista de la radio del municipio de Sagua la Grande, en Villa Clara; Paquito el de Cuba, de Francisco Rodríguez, periodista y jefe de información del semanario Trabajadores; Letra con género, de Isabel Moya, periodista y directora de la Editorial de la Mujer; Mujeres Intimidades, de Aloyma Ravelo, periodista de la revista Mujeres; El blog de Mariela Castro, de la directora del CENESEX; y TransCuba, de Marta María Ramírez, periodista del CENESEX.

Tomado de Paquito el de Cuba

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