La transexualidad despierta las mayores dudas

Por Dixie Edith / Foto: Carmona

Los travestis y transexuales son, en primer lugar personas, afirman más de las tres cuartas partes de las cubanas y cubanos que participaron de un reciente sondeo periodístico realizado por SEMlac en cuatro provincias de la isla. Sin embargo, a la par de esa definición de corte humano, que apunta a los avances conseguidos en la aceptación de la diversidad sexual, la investigación detectó desinformación y tabúes que todavía esperan ser desterrados.
Prácticamente 80 personas de Pinar del Río, Ciudad de La Habana , Villa Clara y Granma, la gran mayoría con nivel de escolaridad medio superior o superior, respondió acerca de cómo veía a las llamadas personas trans y cómo evaluaba su aceptación por parte de la sociedad.
Como ya había adelantado un sondeo anterior de SEMlac, realizado en 2008 para evaluar la aceptación a la diversidad sexual en general, incluyendo a las personas homosexuales, la mayor confusión aparece a la hora de definir qué significa ser transexual.
De las 78 personas consultadas, solo 12 se acercaron a un concepto más o menos correcto de ese término. Sin embargo, 37 dejaron sin respuesta la pregunta y las 29 restantes aportaron definiciones claramente erradas, para un 84,6 por ciento del total.
Según Mariela Castro Espín, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex),  “la transexualidad es un término creado por las ciencias médicas para designar a aquellas personas que, por lo general, desde su infancia temprana y a lo largo de su vida, manifiestan su indisoluble sentimiento de pertenecer a un género (femenino o masculino) que no se corresponde con el sexo asignado al nacer, según la morfología de sus genitales”.
Bien lejos de esa explicación, las respuestas más coincidentes al  sondeo de SEMlac confundieron la transexualidad con la heterosexualidad o la bisexualidad, y la mayoría de las 29 respuestas equivocadas no establecieron prácticamente ninguna diferencia con la homosexualidad.
Entre las 12 definiciones más o menos correctas coincidieron las que apuntaban al transexual como una persona que no se identifica con su sexo biológico y, en algunos casos, se mencionó la opción o deseo de una operación de reasignación sexual.
En cambio, 17 por ciento de las respuestas aportaron enunciaciones erradas acerca del travestismo y siete decidieron no responder.
En línea con la explicación publicada por la página web sobre diversidad sexual del Cenesex, más del 60 por ciento de las personas coincidió en explicar que un travesti es una “persona que se viste con ropas del otro sexo”, ya sea que por deseo propio o como parte de un espectáculo.
Especialistas del propio centro detallan que, para algunos, constituye una satisfacción erótica mientras, para otros, se trata de una expresión de los componentes de su personalidad. Travestirse se considera una “respuesta a un impulso que, ni ellos ni la ciencia comprenden”, explica la información ofrecida en la citada página.
Curiosamente, aunque el sondeo no lo preguntaba, 76 por ciento de quienes respondieron, correcta o incorrectamente, agregaron a sus definiciones que travestis y transexuales eran, sencillamente, “personas” o “seres humanos”, una muestra del camino andado, algo también anticipado ya por una indagación similar hecha por SEMlac en 2008.
Pero, aunque se perciben avances, también pueden identificarse espacios, e incluso regiones geográficas, donde las definiciones no parecen estar tan claras.
Alrededor  de 13 por ciento de las personas entrevistadas manifestó actitudes de rechazo y discriminación frente a travestis y transexuales. “Son inmorales y provocadores”, evaluó una ama de casa de 46 años, residente en la ciudad de Pinar del Río, en el extremo occidental de la isla.
Justamente en esa provincia se concentra más de la mitad de quienes expresaron criterios de condena, seguida de Ciudad de La Habana.
La de Granma, a más de 740 kilómetros de la capital, apenas aportó una opinión negativa al sondeo, contrario a un extendido criterio popular que signa a la región oriental como la más conservadora en asuntos de género y diversidad sexual.
Según la última Encuesta sobre indicadores de prevención de infección por el VIH/sida, realizada en 2006 por el Centro de Estudios de Población y Desarrollo (CEPDE), de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), 42,6 por ciento de la población investigada refería niveles de discriminación de alguna magnitud hacia los hombres que tienen sexo con hombres (HSH), una clasificación epidemiológica que puede incluir a travestis y transexuales, además de homosexuales y bisexuales.
La muestra del CEPDE abarcó a 29.999 personas, 14.158 hombres y 15.841 mujeres de todas las provincias del país.
En otro orden de análisis, aproximadamente la mitad de las personas entrevistadas por SEMlac reconoció que el sector institucional es un espacio donde aún queda mucho por hacer en el camino de la aceptación.

Mayo de 2010

(Solicite el trabajo completo a semcuba@ceniai.inf.cu)

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