Diversidad sexual: Las mujeres de HxD

Son mujeres con historias y recorridos muy diferentes, pero más de un interés común. Se han conocido y estrechado su amistad en HxD, Hombres por la Diversidad, una red social creada por hombres que, desde hace tres años, hace activismo por la diversidad sexual en Cuba, desde el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex).

En HxD, aseguran, encontraron respuesta a muchas de sus inquietudes y preocupaciones. También un espacio para el aprendizaje, el empoderamiento y el crecimiento personal, como seres humanos.

«Estar en el grupo me ha permitido identificar lo que quiero, convertirme en sujeto de derecho, independientemente de mis genitales y de mi orientación sexual», sostiene a SEMlac Mercedes García Hernández, residente en la capital cubana y la primera mujer que se incorporó a este grupo de activismo LGTB (lesbianas, gay, transgéneros y bisexuales).

Como otras muchas mujeres lesbianas en esta isla del Caribe, García Hernández ha tenido la experiencia de vivir en un medio social y laboral hostil, intolerante, que reconoce la heterosexualidad «como la única forma posible de relación amorosa entre los seres humanos», apunta.

«Me decía: si lo que siento es tan auténtico, nacido del amor, ¿por qué no encuentro espacio? Estaba llena de dudas y conflictos a los que no lograba darles una explicación», relata.

Mientras sus amigas y compañeras de estudio y trabajo vivían los procesos «normales» de tener hijos, enamorarse de hombres guapos, «si es posible altos y fornidos», ella estaba «sumida en una lucha por mi identidad sexual, con la sola idea de sobrevivir en ese medio que me aplastaba y no me reconocía como mujer», explica.

De sentirse como una actriz representando un papel que no le tocaba, «porque jamás me iba a enamorar de otra persona que no fuera una mujer», García Hernández tomó finalmente la decisión de realizarse personalmente.

«Claro que ‘saliendo del closet’ no tuve respuesta para todas mis preguntas, sino que surgieron otras interrogantes para las cuales tampoco encontraba respuestas», agrega. «Yo era mujer, como cualquier cubana, ni gris ni triste, deseosa de hacer y participar socialmente. Quería ser como todas las que están y se reconocen en la sociedad».

Pasó por lecturas de todo tipo: libros editados en el extranjero que llegaban de manos amigas, pero ninguno le ofrecía respuestas. Indagó en la literatura científica y creció la decepción: solo trataban el tema desde la homosexualidad masculina.

«No me encontraba como mujer, porque al romper el patrón de heterosexualidad yo era invisible, no existía. No era reconocida entre las personas heterosexuales ni las homosexuales, porque la información científica tampoco me abarcaba», confiesa a SEMlac.

Al primer grupo de activismo al que se insertó en el Cenesex fue Oremi, de mujeres lesbianas, donde pudo conocer más sobre la realidad lésbica. «Pero siempre he sido contraria a los guetos y las separaciones. Por eso me acerqué a HxD», precisa.

«Somos, simplemente, personas luchando por conocer los derechos que nos asisten y entablando un diálogo educativo con especialistas. Nosotras tenemos la experiencia y ellos el conocimiento para, en conjunto, impactar el muro de la ignorancia, la discriminación, el rechazo y la exclusión», explica quien no se considera «minoría» ni pide «tolerancia ni aceptación» porque, sobre todo, «exijo respeto a mis derechos».

Como ella, han llegado otras a ese espacio de activismo. Madres, amigas, conocidas; transexuales, heterosexuales, lesbianas…»buscando más justicia, equidad y respeto, porque más que categorizar, hace falta comprensión y entendimiento», precisa.

Caridad García Hernández, jubilada de 72 años y promotora de salud frente al VIH/sida, es una heterosexual del grupo muy identificada con sus compañeros homosexuales, «grandes personas, pero muy rechazados socialmente», dice.

Llegó a HxD buscando información y conocimientos generales sobre todas las identidades sexuales. «Pese a mi edad, he aprendido mucho y eso me ayuda a que otras personas comprendan mi programa de trabajo y me respeten», comenta a SEMlac.

«Por primera vez en la vida tuve un acercamiento con personas tan humanas y maravillosas como Mercedes, por ejemplo, completamente distinta a mí, pero que me dio lecciones por el amor y el respeto con que trata a su compañera», agrega.

Sin ser «la típica lesbiana rechazada por la sociedad», porque siempre encontró en su familia y su trabajo apoyo, consideración y respeto, Mildred Obourke no ha estado ajena a la existencia de tendencias discriminatorias en ese sentido.

«A mí, personalmente, no me afectaba nada», subraya esta periodista de profesión. Pero la lectura de Yo mi espalda, un libro sobre el activismo LGTB estadounidense que le prestó una amiga, le hizo pensar por primera vez que no hacía lo que debía.

Luego conoció el blog de un colega, Paquito el de Cuba, y cambió totalmente su perspectiva. «Me puso a pensar en lo que podemos hacer, profesionalmente, con las herramientas adecuadas, desde el médico hasta el jardinero, para que nuestra sociedad acabe de interiorizar que la homofobia es un problema serio, que impide el crecimiento humano».

En HxD Mildred ha encontrado, dice, «personas maravillosas», que luchan por un objetivo común, creativamente. «Hay que visbilizar más las redes, crecer numéricamente, mantener la cohesión, ir al diálogo con la comunidad, hablarles a las madres, los padres, la familia…que nos vean como seres humanos que servimos al país; debemos escuchar a las personas y buscar el entendimiento», subraya.

Si bien estas mujeres reconocen haber fortalecido su autoestima, expresión y conocimientos con las acciones de capacitación de la red, también ellas aportan al grupo que fue fundado y liderado primero por el médico Alberto Roque y ahora coordina el jurista Manuel Vázquez Seijido.

«El día que llegó Mercedes, todos crecimos tres palmos de un golpe», recuerda Félix López, activista de HxD, mientras compara el episodio con el desarrollo de una planta.«Ella nos dio la perspectiva de una mujer aguda e inteligente, le dio impulso a las contradicciones y nos rompió la lógica de los homo varones, que dentro de la comunidad gay somos los más empoderados. Nos hizo ver que no estábamos contando con ellas», resume el activista.

Para Rey Díaz, otro integrante del grupo que antes había trabajado en la prevención del VIH/sida con Hombres que tienen sexo con otros Hombres (HsH), la integración suponía dejar atrás el enfoque salubrista para abrirse al de los derechos sexuales como derechos humanos.

Díaz cree que a las mujeres de HxD les hacía falta, sobre todo, empoderamiento, herramientas para volcarse en el sendero de los derechos sexuales, la diversidad de género, hacia la sociedad. «Aquí todos hemos ganado en conocimientos científicos, en teoría y práctica, en ir creando la plataforma para llegar a otras personas»

HxD, la que ha empezado a ser la primera red abiertamente diversa del Cenesex, al decir de López, es también el escenario donde unas y otros han empezado a romper sus propios prejuicios internos y no pocos mitos dentro de la comunidad LGTB. «Un espacio donde seguimos creciendo como seres humanos», insiste García Hernández.

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