La historia la siguen contando ellos

Cualquier búsqueda en Google, casi sin excepción, conduce prioritariamente a una fuente: Wikipedia. La enciclopedia libre, como proclama la página, es gestionada por una fundación y está abierta a la edición colectiva de quien decida embarcarse en la aventura de revisar, añadir y corregir información. Abierta, pero con barreras. La enciclopedia se rige por algunas normas que asumen, en su mayoría, hombres. Según el estudio ¿Dónde están las mujeres en Wikipedia?, elaborado por un equipo de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), sólo el 11,6 por ciento de quien edita es mujer. La historia la siguen contando ellos.

Cuando Montserrat Boix descuelga el teléfono, asegura encontrarse precisamente editando un artículo de la enciclopedia digital. La periodista aplaca enseguida la sensación de sorpresa: no es casualidad, es probabilidad. La mayor parte de su tiempo, reconoce, la dedica a esa labor. En Wikipedia hay varios frentes abiertos. El primero es la ausencia de mujeres editando, lo que tiene una repercusión en cuanto a contenidos. «Cada uno edita en función de lo que le interesa y socialmente los varones tienen intereses distintos», afirma.
Como consecuencia, percibe la periodista una gran ausencia respecto a las biografías de mujeres. Los datos lo confirman: según una reciente investigación de Maldita.es, sólo una de cada cinco biografías sobre personajes relevantes en la edición española corresponde a una mujer. Un problema que se retroalimenta de otro: la falta de bibliografía previa. Las entradas de Wikipedia deben estar apoyadas sobre una nutrida base bibliográfica, algo que en el caso de las mujeres se antoja complejo.
«El trabajo de las mujeres está menos reconocido y si no tienes referencias de una autora, la entrada es más cuestionada e incluso la puedan borrar», comenta Boix, cofundadora del proyecto Wikimujeres, que da soporte a las mujeres editoras.
Con un total de 1.676.287 artículos publicados, la edición en español de Wikipedia es la novena más grande. La cuarta según el número de editores registrados, en torno a 17.000. Julià Minguillón, uno de los autores del mencionado estudio, se detiene en las dificultades metodológicas. La mayoría de las personas que editan no identifican en sus perfiles su género, así que observar la brecha no es sencillo. Para cubrir ese vacío, los investigadores analizaron las distintas publicaciones, discusiones y aportaciones de cada perfil para intentar identificar su género. Este procedimiento les permitió categorizar al 49 por ciento de quienes editan, el resto sigue siendo una sombra.
Las conclusiones, sin embargo, bastan para sugerir un sesgo generalizado. Minguillón lo resume de la siguiente manera: «Wikipedia es como un hotel enorme y hay hombres por todas partes. Incluso en el lavabo de mujeres hay más hombres». Si se sitúa la lupa en «las páginas que supuestamente podrían interesar a mujeres», por ejemplo aquellas relacionadas con el movimiento feminista, también ahí la presencia de hombres editores multiplica por tres a la femenina. «Mires donde mires, hay siempre más hombres».

Tiempo, discusiones, jerarquía
Existen múltiples razones por las que las mujeres no siempre dan un paso hacia la edición. Uno de los principales motivos, el más cotidiano, el que irrumpe en todos los aspectos de la vida de las mujeres, es también el más evidente: la falta de tiempo. Así lo cree Florencia Claes, actual presidenta de Wikimedia España, la primera mujer al frente de la asociación.
«Las mujeres tenemos menos tiempo para dedicarnos a esto. Cuando entramos a Wikipedia nos encontramos un espacio lleno de reglas» en el que es fundamental «seguir todos los códigos, habitualmente generados por varones. No tenemos tanto tiempo y tanta dedicación como pueden tener los editores tradicionales», afirma al otro lado del teléfono. Las consecuencias, son obvias: «La historia está construida sin esa mirada de las mujeres».
Coincide Mentxu Ramilo, vicepresidenta de la asociación. «De nuevo las mujeres podemos pensar que ‘quién soy yo para escribir en Wikipedia’. Estamos programadas para cuidar, estar en la retaguardia y no en el espacio público. Y eso nos limita», lanza. Según un estudio elaborado en el año 2009, el perfil mayoritario de las manos tras la Wikipedia es el de hombres sin pareja ni hijos.
Hay un subgrupo de mujeres, las más activas, cuya actividad sí es similar a la que presentan los hombres que más editan. Por la cima, hay más equidad. «Si sólo miramos a los que más editan, los hombres y las mujeres son comparables», detalla Minguillón. Para el autor, esto demuestra que sólo aquellas que llegan a superar la barrera, las que persisten, se convierten en editoras de larga duración y su actividad las sitúa en un plano más igualitario.
El estudio de la universidad catalana revela además la existencia de roles: ellas son colaboradoras, ellos contribuidores. Es decir, las mujeres están más presentes en «páginas que no son artículos, en los espacios específicos para interactuar con otros participantes, en particular en páginas de discusión». Están más en el debate, en el trabajo colectivo.
Ramilo confirma la intuición y la dota de sentido. «Wikipedia no es un entorno amable, no es un entorno de conversación», explica la politóloga. De alguna manera, la enciclopedia ha renunciado a la dinámica colaborativa que algún día tuvo, para ceder ante la meritocracia. «Hace falta un espíritu de sororidad, de colaboración, un enfoque más femenino de hacer las cosas» y no un funcionamiento individualizado, «jerárquico y masculino» como el que prima en la actualidad.
Boix detecta fallas en el modelo y en las dinámicas. «No hemos avanzado en el espacio de disputa de poder: la última palabra la tienen los hombres, hay una desproporción y si llevamos algún asunto a debate, lo perdemos seguro». Una mayor presencia de mujeres, matiza la periodista, tampoco mejoraría necesariamente las cosas. «Que haya mujeres no garantiza que tengan perspectiva de género», por lo que se hace necesario no sólo un equilibrio en cuanto a las firmas, sino también en relación a la manera de trabajar y entender el conocimiento.

Pelear desde dentro y desde fuera
Son ellas, las mujeres editoras, quienes han cogido las riendas para sembrar un cambio en las entrañas de la enciclopedia. Lo han hecho a través de proyectos como Wikimujeres o WikiEmakumeok, iniciativa vasca gestada hace seis años para reducir la brecha. Pero también a través de la presión externa.
Mercé Piqueras forma parte de la campaña Dones amb categoría, un grito de las editoras catalanas de Viquipèdia para pelear por la categorización de las biografías. La edición catalana no siempre permite las categorías femeninas, por lo que aunque existe una promoción de las biografías de mujeres, a la hora de categorizarlas muchas quedan clasificadas en masculino. Esto es, dice al otro lado del teléfono, una anomalía respecto a otras ediciones. La situación ha dado pie a particularidades como la categoría «nadadores sincronizados barceloneses» (en masculino), compuesta exclusivamente por mujeres.
Las mujeres editoras han tratado de llevar a votación la posibilidad de cambiar las categorías para añadir el femenino, pero siempre sin éxito. Piqueras, también bióloga y divulgadora, recalca las consecuencias que tiene esto para la investigación. Pone un ejemplo clarificador: «A mí me interesa el papel de las mujeres en la ciencia y encontrar biografías ha sido muchas veces gracias a Wikipedia. Pero no en la catalana, porque no lo permiten». Así que muchas mujeres quedan, en la práctica, invisibilizadas. Las mujeres han empezado a movilizarse, conscientes de la necesidad de cambio. Aunque sea a fuerza de pelear desde fuera: «Desde dentro nunca lo conseguiremos», vaticina la editora catalana.

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