Voces femeninas se imponen en la prensa deportiva

Las dos últimas semanas, cuando los Juegos Olímpicos de Londres 2012 acapararon los titulares de la prensa internacional, una disparidad mediática se hizo ostensible: pocas de esas noticias y narraciones salieron de la voz o la pluma de una mujer. Pese al camino ganado por ellas dentro del gremio periodístico, en materia de deporte siguen estando subvaloradas y en minoría.
En ello coincidieron nueve reporteras deportivas entrevistadas por SEMlac -una colombiana, una chilena y las demás de Cuba-, quienes no dudan en aclarar que, dado el esfuerzo y superación de cada una, ya no es quimera lejana el reconocimiento de colegas, atletas y público.
La inequidad de género en la prensa deportiva no es privativa del continente latinoamericano. En su artículo «Mujer, deporte y medios de comunicación», disponible en la web, el sociólogo español José Miguel Gutiérrez, de la Universidad de Valladolid, España, afirma que «la inclusión de mujeres periodistas en las plantillas de los grandes diarios deportivos es una asignatura pendiente, ya que aún no han asumido que gran cantidad de sus lectores habituales son mujeres y reclaman un espacio propio en este mundo todavía ‘de hombres'».

El investigador llama la atención sobre la presencia de las reporteras especializadas en áreas tradicionalmente «femeninas», como la gimnasia, y en revistas de ocio. «Incluso hay mujeres que escriben pequeñas columnas en los grandes diarios deportivos, pero siempre buscando ‘el otro lado’ de la noticia, o una visión femenina en un deporte por y para los hombres», refiere.
Nombres como Viviana Semienchuk, Sara Carbonero, Inés Sainz y Lara Álvarez no son desconocidos para quienes siguen las grandes cadenas deportivas de televisión por cable como Fox Sports y ESPN. Incluso, algunos opinan que es hoy una moda tener a mujeres en los programas estelares de análisis atlético.
Sin embargo, no siempre se les otorgan roles protagónicos o son incluidas en la cobertura de eventos mundiales importantes. Además, pesa sobre ellas el estereotipo de una apariencia que sigue los cánones mediáticos de la belleza, más elogiada que sus capacidades profesionales.
En una declaración reciente para el diario La Nación, de Argentina, la conductora de uno de los noticieros del canal TyC Sports, Gabriela Previtera reconoció la importancia de la imagen física para alcanzar un trabajo en la televisión, pero aclaró que el medio deportivo exige mucha preparación pues cualquier error se suele magnificar cuando se es mujer. Por tanto, ellas tienen que «estar con la guardia en alto todo el tiempo», refirió.
La joven Catalina Gutiérrez, quien colabora con el diario El Mercurio, en Santiago de Chile, confirmó a SEMlac que en la capital de su país no llegan a 10 las mujeres dedicadas a la prensa deportiva, incluyendo todos los medios.
Empero, sostuvo no haber sido víctima de discriminación, pues al ser la única de su equipo termina como «la princesita o la niña» y recibe ayuda de sus mayores varones, algo que no percibe como segregación.
A su juicio, la existencia de más referentes femeninos visibles en este sentido ha hecho que otras colegas interesadas se atrevan a seguir ese camino. «Recién las periodistas se están dando cuenta de que pueden trabajar en deportes porque escuchan a una comentarista en la radio, leen a otra en un diario y ya no es un tabú», opinó.

Knock out al machismo
En Cuba, el rostro de Julia Osendi fue por muchos años el de la única mujer que aparecía reportando las hazañas atléticas en la pequeña pantalla y estuvo entre las primeras en quebrar la brecha de género en esa área, entre las pasadas décadas del setenta y ochenta. Luego no le han faltado seguidoras en diversos medios de comunicación, como las periodistas Ana María Luján, Irene Forbes, Idania Pupo, Verónica Soto y Lissete Ricardo, entre otras.
La presencia de todas ellas ha servido de incentivo a jóvenes como Lianet Escobar Hernández, de 23 años, responsable de la sección deportiva del Semanario Venceremos, en Guantánamo, a 900 kilómetros de la capital, y colaboradora del canal de televisión local Solvisión.
«Soy una deportista frustrada y descubrí, gracias a la periodista Julia Osendi, una manera de acercarme al deporte sin practicarlo», recordó.
Entre las motivaciones más frecuentes para inclinarse hacia esta zona de especialización, las reporteras indican la práctica de deportes en la niñez o la juventud, así como la pasión deportiva familiar.
Escobar es la primera mujer que, en su provincia, se inclina por esta rama del periodismo y asegura no haber encontrado demasiadas trabas, pues considera que en Cuba esa práctica se va abriendo camino. «A primera vista todo el mundo se asombra de ver una mujer que se dedica a estos temas, pero una se va ganando el prestigio», aseguró.
Como ella, Daily Sánchez y Yisel Filiú, del sistema informativo de la televisión cubana; Glenda Torres, del Canal Habana; Mayli Estévez, del periódico Vanguardia de Villa Clara; Darilys Reyes Sánchez, del semanario 5de Septiembre en Cienfuegos; Elsa Ramos, encargada de la página deportiva en el periódico Escambray, de Sancti Spíritus, y Eyleen Ríos en la revista Jit, del Instituto de Deporte y Recreación (Inder), entre otras, enarbolan el papel de las mujeres en el gremio periodístico cubano.
Sin embargo, no todas coinciden en haber esquivado los prejuicios. Lissete Ricardo, quien fue atleta y desde 1970 se dedica al periodismo, se inclinó al principio por la fotografía deportiva y no pudo seguir ese camino pues «en aquellos años no era bien visto una muchacha que estuviera cámara en mano».
La corresponsal de Jit aseguró a SEMlac que, en sus inicios, en el periódico Ahora, de su natal Holguín, a más de 740 kilómetros de la capital, observaba a sus colegas algo incómodos con tener mujeres en su medio. A su juicio, «solo la entrega, la seriedad y los deseos de superación constantes nos hacen ganar un lugar entre ellos».
Con Ricardo concuerda Mayli Estévez, graduada en 2009 en la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Central Marta Abreu, de Villa Clara, al centro de la isla. Estévez ha debido imponerse a los comentarios «inocentes o con doble sentido» sobre la supuesta incapacidad femenina para entender el deporte.
«Como mismo ellos pueden saber de cultura y ballet, yo puedo definir cuándo alguien está fuera de juego en un partido», opinó.
Al ser la única mujer dedicada al periodismo deportivo en su provincia, tuvo que soportar el escepticismo de los directivos y los propios deportistas, quienes no siempre ponen la seriedad suficiente cuando los aborda una mujer.
«En un principio me tomaban a burla y decían: ‘la muchacha no’, pero cuando una se gana un espacio dentro del gremio, se cuidan mucho más de lo que puedas pensar porque saben que será publicado», aclaró.
Lo mismo sucedió a la cienfueguera Darilys Reyes, pues «una mujer joven frente a deportistas de alto nivel representaba un cuadro difícil de asimilar para estos y entonces tocaba esforzarse el doble: imponer respeto a la vez que demostrar conocimientos sobre la materia en cuestión, para convencer de esa forma a quienes constituyen las principales fuentes de información sobre el quehacer atlético», indicó.
No obstante, ninguna mujer hasta ahora ha podido narrar algún deporte en Cuba y siguen siendo varones los que comentan en vivo los principales eventos nacionales e internacionales.
«El principal obstáculo sigue siendo el mismo de siempre: el machismo existente en el país, como asunto sociocultural», acertó Daily Sánchez. «Aunque una recibe la ayuda de colegas hombres, algunos no consideran todavía que podamos narrar la pelota o el boxeo», apuntó.
La también presentadora en los noticieros televisivos Buenos Días, Al Mediodía y Nacional Deportivo señaló la importancia de prepararse para ese momento, «pues con tantos referentes masculinos, a veces es muy difícil lograr un estilo que sea acorde con nuestro género y que agrade al televidente para que no se resista y lo encuentre fuera de lugar», sostiene.
La capacidad intelectual y el conocimiento no tienen barreras de género, coincidieron las entrevistadas. «Tenemos acceso a la misma información y, si una se prepara, no tiene nada de inferior», concretó Sánchez.
«A mi modo de ver, depende más de lo que decidamos hacer. Limitaciones, escépticos y problemas siempre habrá, pero es una constante para cualquier empresa que se quiera asumir en la vida, sobre todo en una profesión tan compleja como el periodismo», concluyó por su parte Darilys Reyes.

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