Comunicación: De cara a Facebook y de espaldas al fogón

Convivir entre las redacciones periodísticas, las redes sociales y las labores hogareñas se ha convertido en verdadera tela de araña para no pocas mujeres que en Cuba ejercen el periodismo o asumen alguna responsabilidad en los medios de comunicación. 

Así lo aseguró la periodista Juana Osmaira González Consuegra, reportera del semanario impreso Vanguardia, en la central provincia de Villa Clara, a más de 270 kilómetros de la capital, durante el X Encuentro Iberoamericano de Género y Comunicación, realizado en el Hotel Nacional, en La Habana, del 23 al 25 de mayo.
Al intentar una mirada desde Facebook al comportamiento de mujeres y hombres, como experiencia personal, la periodista comprobó que, pese al exceso de funciones que ellas asumen, las periodistas van marcando un paso de ventaja respecto a los colegas hombres.

«Somos mayoría las que nos enredamos en este hacer comunicativo a través de la tecnología digital, aunque pudiéramos incrementar nuestro accionar si se optimiza el tiempo de trabajo, a fin de favorecer las horas de distracción que bien nos merecemos», comentó.
Un punto de conflicto esbozado por González Consuegra es el de la conciliación entre el trabajo doméstico y el profesional entre las periodistas mujeres, para quienes el peso de las tareas hogareñas mal distribuidas sigue marcando inequidades dentro de casa, en detrimento de su salud, su tiempo libre y desarrollo profesional.
«¿Cómo distribuir el tiempo entre cocinar, lavar, planchar, coser, cuidar de los hijos, el esposo, los padres enfermos y las redacciones que ahora se amplían hacia el ciberespacio y desde la casa? ¿Seremos capaces de insertarnos en las redes sociales sin que ello constituya un enredo mayor?», se pregunta.
Tras señalar que las posibles respuestas a estas interrogantes se pueden encontrar en experiencias que ya se observan en Facebook y otras redes sociales que están transformando las rutinas productivas del periodismo, la ponente hizo referencia a Liz Heron, directora de medios sociales para The New York Times, quien ofrece tres consejos a quienes ejercen el periodismo: ser estratégicos, diferentes y esforzarse por conseguir interacciones significativas en las redes sociales.
Luego de mantener una sistemática interacción en la red social de Facebook, sumar 1.389 amigos (42 % mujeres) y acumular 211 que esperaban respuesta, González Consuegra comenzó a estudiar el proceso y comprobó en el camino que mujeres y hombres mantienen, además, un comportamiento diferenciado cuando hacen uso de esos espacios.
A diferencia de los hombres, las facebookeras se muestran más comunicativas, concluye la reportera. «No se limitan a comentar el más mínimo de los detalles, mientras que ellos prefieren acogerse a los toques y Me gusta», acotó.
Del 42 por ciento de mujeres con que interactúa en Facebook, 249 son cubanas, todas vinculadas desde distintas funciones a los medios de comunicación masiva, en su mayoría como periodistas.
Aunque sin poder precisar cuántas de esas colegas se conectan desde sus casas o las redacciones, en general lo hacen en las mañanas y muy pocas utilizan el horario nocturno, pero cuando aparecen en la noche, lo hacen después de las 9:00 p.m.
«Ello indica que, salvo muy raras excepciones, las periodistas u otras mujeres vinculadas a la realización de espacios audiovisuales apenas pueden participar en las redes sociales en los horarios que habitualmente se realizan las labores del hogar», sostiene la autora de «Mujeres enredadas, la experiencia en Facebook».
Sin embargo, cuando se adentran en el ciberespacio se muestran solidarias, cariñosas, amables, amistosas, muy comunicativas, tal y como son en su cotidianidad, y son las primeras en compartir una flor, un poema, fotos y canciones para felicitar a sus amistades en fechas significativas, agrega.
«En cuanto al acontecer noticioso son las que más comentan y multiplican en la red social los hechos publicados en los distintos medios de prensa nacional o internacional», precisa González Consuegra.
En cuanto a las ausencias repentinas de Facebook, la colega explica que hay dos tipos fundamentales de motivos: por un lado están las que se desencantan del espacio y, por otro, quienes se lamentan porque «ahora sí que no me alcanza el tiempo».
A las primeras les recomienda no alejarse de una tecnología que llegó no tanto para quedarse como para perfeccionarse cada día más y hacerse casi imprescindible. A las segundas les aconseja que organicen mejor el tiempo, precisamente a través de las redes sociales.
«Aprendamos a vivir de espaldas al fogón y de frente a la recreación sin dejar de cumplir con los deberes profesionales. Basta con saber que existe Twitter, con más de 100 herramientas y aplicaciones que nos agilizan el acceso y permiten mayor visibilidad de los mensajes. Y si tienen un blog en WordPress, pues mucho mejor», sostiene González Consuegra.
«La tecnología digital, reitero, permite programar el trabajo para cuando usted lo desee. ¿Qué se necesita para lograrlo? Estudiar. Serán las distintas acciones de superación las que proporcionarán el entendimiento requerido y el dominio total de esa madeja de supuestos enredos que hoy son considerados obstáculos para que las mujeres se inserten con mayor sistematicidad en las redes sociales», concluyó.
Convocado por la Federación de Mujeres Cubanas, la Unión de Periodistas de Cuba y la Asociación Cubana de Comunicadores Sociales, el X Encuentro Iberoamericano de Género y Comunicación contó además con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID), Oxfam, el Fondo de Nacionales Unidas para Población (UNFPA) y la ONG Kultura Communication y Desarrollo (KCD).

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