¿Cómo resolver que los medios sigan atrás de la realidad y nos oculten?

Por: Sara Lovera

Para mí que los medios de comunicación, de gran calado o incidencia, siguen siendo una caja de resonancia del poder. No solamente somos excluidas o están mal tratados los temas en los que incursionamos, sino que además es desde las páginas de los medios donde todavía se nos mantiene en dos papeles centrales: la maternidad y como objetos sexuales. ¿Son los medios infalibles? Esta es una pregunta que nos hemos hecho al impulsar medios alternativos y proponernos una estrategia para incidir en los no alternativos que llegan a la gente. No son infalibles y a través de ellos podríamos hacernos escuchar.

Pero todo lo que hemos pensado hasta ahora está en muchas dificultades porque el machismo generalizado se ha dado cuenta de que hemos avanzado, con todo, en varios sentidos. Hemos podido localizar cuáles son las formas de opresión y discriminación que operan en la sociedad, en los medios, en las políticas públicas. Hemos conseguido un movimiento internacional y hemos logrado algunas, muy importantes, leyes. Encima hemos salido a la calle a ocupar espacios que antes no eran posibles y ahora tenemos. Todo ello ha hecho reaccionar a los hombres.

Un espacio es el de los medios de comunicación donde directamente ellos nos ocultan y donde con frecuencia nos hostigan y repelen. Hace pocos días vi un reportaje desde España donde se informaba sobre lo que ganan los medios -hasta 60 millones de euros cada año- por los anuncios de venta de sexo, pornografía y promoción de las mujeres como objetos sexuales, con lo cual ayudan o encubran el tema de la trata.

Los empresarios de los medios que venden estos espacios de promoción sexual no están interesados en reconocer que la realidad cambió, que las mujeres estamos en el espacio público, que a lo largo de las últimas décadas hemos mostrado nuestra cara humana y potente en muchos sentidos y que estamos en la competencia honesta de las inteligencias. Tras la misoginia en los medios están los negocios y las atrocidades del sistema. Por eso sigo pensando que quienes trabajamos en los medios, y escribimos, tenemos herramientas para promover temas y ahora, usando las redes sociales electrónicas, tenemos una gran posibilidad de ir armando un equilibrio.

Primero se necesita creerlo. Segundo se necesita ser buena o buen periodista y luego tenemos que contar las cosas, bien contadas, destiladas, diseñadas para que en forma atractiva podamos mostrar el verdadero rostro de millones de mujeres armando el mundo, un mundo mejor. Pero si no estamos convencidas como periodistas que ello es posible, usando herramientasprofesionales, mostrando, profundizando en los hechos, habremos de ocupar un espacio solamente -que no es menor- de crítica sin hechos. Los hechos, los que hablan de donde estamos hombres y mujeres, son nuestra principal arma para incidir.

La enorme mayoría de las mujeres en el mundo, gana menos dinero que los hombres; la enorme mayoría de las mujeres en el mundo trabaja el doble, al hacer trabajo en la sociedad y en la casa; la enorme mayoría de las mujeres vive y siente en forma distinta la guerra y las crisis económicas.

¿Por qué no vamos a indagar cómo es eso, en lugar de sólo poner agendas de derechos? Vamos a ver dónde los derechos son utópicos, mostrando las realidades.

Yo creo que sigue habiendo espacios que debemos ocupar. Leí hace unos días, en El País, un reportaje sobre las tres mujeres que han puesto patas arriba a la trasnacional Walmart por sus prácticas discriminatorias.

Yo me pregunto, ¿dónde están las periodistas indagando sobre esas prácticas en otras grandes cadenas empresariales? Mostrando con hechos destilados dónde se halla la discriminación que puede contarse, tal como hacemos al contar a las muertas a manos de los hombres por la violencia machista.

Necesitamos además enjuiciar a los políticos o políticas que no cumplen con los planes de igualdad y mostrar cómo es eso. En América Latina hay recursos que se quedan en el camino y nadie los reclama, igual en Europa y existen todavía grandes resistencias para admitir la realidad de hombres y mujeres, donde nosotras perdemos.

Un nuevo periodismo que mire la realidad, que profundice, que se comprometa, que vaya en busca de los hechos y muestre, con las herramientas tradicionales del periodismo, qué pasa, si es masivo, si es continuado, etc… Si tiene muchas plumas a un mismo tiempo, podría incidir, de la misma manera como cuando las mujeres se juntan y consiguen una ley o un avance. Igualito.

Perseverar y hacerlo todo el tiempo, me parece que es el camino.

Fuente: La Independent

www.laindependent.cat

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *