Opiniones a propósito de un taller

Las periodistas cubanas Isabel Moya y Dixie Edith y la bloguera Sandra Álvarez dan sus opiniones a raíz de un taller sobre buenas prácticas comunicativas sobre VIH/sida, desde la perspectiva de género, ocurrido en 2009.

Isabel Moya Richard

Una de las principales carencias que se observan hoy en el tratamiento del tema del VIH en los medios, de manera general, es que prima un enfoque de problema solamente de salud, y en muchas ocasiones, se obvian sus articulaciones con la cultura imperante en la sociedad, la vulnerabilidad social, las practicas sexuales y de relación de pareja y el acceso a la información entre otros aspectos.
Esa falta de un abordaje multidimensional que exprese la esencia social del tema lleva muchas veces a la utilización de un lenguaje que puede estigmatizar a las personas con VIH, o a mensajes poco problematizadores que se plantean la situación en blanco y negro, cuando en realidad esta muy matizada.

Aunque en comunicación, como en la vida misma, no hay recetas pues cada contexto social y comunicacional va a demandar herramientas propias para diseñar la agenda mediática y la forma en que se construye, en mi opinión , existen elementos claves a tener en cuenta a la hora de tratar el tema del VIH : articular lo social, lo científico y lo vivencial ; utilizar el enfoque de género como una brújula para develar que las personas pueden resultar más vulnerables en dependencia de la forma en que representan y viven su feminidad o masculinidad, dar voces a las personas con VIH y reivindicar el derecho humano al respeto y la aceptación que ellas se merecen.

Dixie Edith (periodista y colaboradora de SEMlac):
Creo que hay dos temas muy importantes a evaluar cuando se habla de la labor de los medios de comunicación en la prevención del VIH/sida en Cuba. El primero es una exigencia que marcan las características de la propia epidemia: más del 80 por ciento de quienes viven con sida en la isla son hombres y de ellos, la mayoría es HSH. Si tenemos en cuenta que uno de los primeros escollos para promover conductas responsables en este grupo es el doble estigma y discriminación a que a menudo se ven sometidos: por no ser heterosexuales y por portar el VIH, no es difícil concluir que los medios deben trabajar, en primer lugar, mensajes que promuevan respeto a la diversidad sexual, y luego, o mejor a la par, referidos al VIH en sí mismos. Erradicar la homofobia significaría un paso de avance importantísimo en prevención del VIH.
Es preciso, también, trascender el uso del condón como única esfera de trabajo en la prevención del VIH. No hay que tener miedo a la reacción de las personas. La transmisión de una novela como La cara oculta de la luna demostró que siempre pesa más el efecto positivo. Cuando las personas no entienden o no les gusta algo que están viendo en la pantalla lo fijan, lo comentan, buscan información para explicarlo y así pueden comprender mejor de qué se trata.
Lo otro es que esa cobertura no puede ser por campañas. Para lograr el impacto hay que ser sistemáticos. Si se transmite información solo de mayo a mayo, o de diciembre a diciembre, no se interioriza y las personas se olvidan hasta que llega la próxima campaña.

Sandra Álvarez, psicóloga, editora web y creadora del blog Negra cubana tenía que ser:
Una relación necesaria e indispensable es la que se establece a la hora de abordar la temática de la infección por VIH/sida en la comunicación social, teniendo en cuenta la perspectiva de género.
A pesar de que la epidemia cubana es mayoritariamente masculina, específicamente de hombres que tienen sexo con hombres, es válido realizar un abordaje de la misma a partir de lo que la teoría de género nos propone como nociones fundamentales, sobre todo en su aspecto relacional, en tanto estudiar problemáticas de un género lleva implícito el análisis de lo que sucede con el otro.
La semana pasada se realizó un taller en la sede del PNUD, en Cuba, conducido magistralmente por Isabel Moya, reconocida especialista de este tema, quien nos propuso acceder a varios productos comunicativos, radiales, audiovisuales e impresos relacionados con el VIH/sida. De los productos realizados en Cuba trabajamos, específicamente, con menciones radiales y carteles que han sido parte de las campañas desarrolladas en el país. Ambos intentan deshacer estereotipos, mitos y creencias que existen en la mente de cubanos y cubanas, y que, de alguna manera, impiden el logro de mayores resultados.
No obstante, a partir de este mismo análisis pudimos notar el pobre tratamiento de la diversidad racial evidenciado en la poca o nula representación de las poblaciones negras en dichos materiales. Así mismo, la imposibilidad de percibir el espacio especifico en el que se insertan las personas, y que muchas veces condicionan estilos de vida, la no discriminación entre ambientes rurales o citadinos, o ambientes privados/domésticos o públicos como otra de las cuestiones que emergieron en los debates que se propiciaron. La consideración de otras singularidades, por ejemplo en torno a la religiosidad, es otro de los factores soslayados en tales soportes promocionales.
Aprehender la perspectiva de género conlleva integrar los diversos saberes y ponerlos en bien de la equidad no solo de los géneros, sino también de las otras muchas realidades que atraviesan a los seres humanos: clase, procedencia, región, racialidad, religiosidad, entre otros.

Septiembre de 2009

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