Historias prohibidas con severas condenas

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Por Raquel Sierra

Nicolás tiene 54 años. Los próximos ocho los pasará en la prisión de Las Mangas, en el oriente de Cuba, por un crimen que no reconoce, pero con el cual la ley cubana es implacable: el abuso sexual de menores.
"La sobrina de su ex esposa tenía doce años. Como es habitual en los campos de Cuba, los conocidos juegan con las niñas, les hacen cosquillas, y esto no se toma a mal", dice Rosario, una de sus hermanas.
"Siempre jugó con Yahili, desde que era pequeña. Ella fue creciendo y estaba bastante desarrollada para su edad", agrega, moviendo la cabeza con angustia ante el destino del menor de sus hermanos.
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