Por Iliana Artiles de León
Licenciada en Psicología y Pedagogía, master en Sexualidad.
En la actualidad están vigentes muchos obstáculos que no nos permiten ver la necesidad de actuar, de manera inmediata, en la implementación de políticas públicas, en el campo de la atención integral a la violencia intrafamiliar.
En lo particular, me adscribo a los presupuestos citados por el psicoterapeuta argentino, especialista en varones y parejas y director del Centro de la Condición Masculina de Madrid, Luis Bonino.
Los estudios de Bonino parten de la visibilidad social de la víctima y la invisibilidad del victimario, cuestiones que hemos comprobado en el contexto cubano, mediante las investigaciones que, por más de 10 años, ha desarrollado el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) de Cuba.
Pensar que son pocas las mujeres que sufren la violencia, que este es un fenómeno individual y que, por tanto, la sociedad no es responsable, es banalizar el problema.
Los patrones culturales adjudican roles de poder y de dominio a los hombres y de subordinación a las mujeres, por lo que es necesario identificar y develar estas asimetrías sociales en las relaciones de género para sortear el obstáculo de considerar la violencia como un problema individual y, en consecuencia, privado.


