Desde diferentes campos del conocimiento, resulta evidente la necesidad de mantener un trabajo sistemático por la No violencia hacia las mujeres. Pero no debe quedar limitado a campañas; es preciso profundizar, ininterrumpida y sistemáticamente, en la atención a todos los elementos que contribuyen a que la violencia hacia las mujeres y entre ellas mismas se mantenga. 

Uno de los aspectos básicos a analizar es el condicionamiento cultural a que estamos sometidas desde niñas. Mediante los juegos de roles, los juguetes, la transmisión oral de experiencias y conocimientos de nuestras madres y abuelas, entre las figuras femeninas más importantes, nos llegan entrenamientos diversos y se nos responsabiliza en el proceso del maternaje, que incluye no solo la maternidad, sino el cuidado del resto de la familia, de la pareja y, en muchas ocasiones, incluso, hasta de las amistades.

Publicado en Opinan especialistas
Lunes, 18 Agosto 2014 15:18

Las cargas de las cuidadoras

Muchas transitan "la edad mediana" de la vida y hasta otras más avanzadas. Son mujeres que han trabajado mucho o lo siguen haciendo, dentro y fuera de casa, a veces completamente solas; otras, acompañadas.

No aparecen en estadísticas ni estudios cuantitativos y su función de cuidar a otras personas suele transcurrir en el anonimato. Pareciera que no tienen rostro, pero están en todas partes y son vitales por lo que hacen.

Publicado en Sociedad y cultura
Jueves, 30 Agosto 2012 01:56

Climaterio: ¿la edad de la violencia?

Por Dixie Edith / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Han vivido entre 45 y 59 años, son protagonistas de la educación de hijas e hijos y, en muchos casos, cuidadoras de sus ancestros; cumplen misiones laborales o sociales y sienten dolores, irritación y malestares ante los que no suelen detenerse a reflexionar.
Son las llamadas "mujeres sándwiches" o "generación del emparedado", término atribuido al psicólogo estadounidense Quaeshi Walker, quien define de esta manera a aquellas que se encuentran comprimidas entre el cuidado de hijos y ancianos, el matrimonio, el hogar y el trabajo.
En Cuba, especialistas coinciden, además, en que ellas, a menudo, se convierten en víctimas de múltiples formas de violencia, de las cuales no suelen ser conscientes.
Ada María Cuéllar cuenta una de esas historias. Residente en el municipio de Boyeros, en la capital cubana, fue una trabajadora "bastante exitosa", según expresión propia, hasta que dejó su empleo en el hotel Las Praderas, ubicado en las afueras de La Habana, para cuidar a su suegra, una anciana encamada de 71 años.

Publicado en Noticias
Jueves, 21 Julio 2011 12:39

Evitar enfermar cuidando enfermos

Asela Díaz trabaja en un centro de arte. Su amor por las artes plásticas la ha llevado a investigar a fondo buena parte de los pintores cubanos y contemporáneos. Sin embargo, solo puede dedicarle un tiempo a esa pasión; el resto de sus horas y neuronas quedan en su casa, donde su madre requiere de cuidados extremos.

La anciana  sufrió una enfermedad cerebrovascular que la llevó a una cama perenne. Desde hace años, no puede valerse por sí misma, pero los cuidados y esmeros de su hija la mantienen viva y en la mejor forma posible.

Publicado en Salud
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