La curiosidad por transformar elementos con la mezcla de sustancias fue el motivo por el cual Gisela Blanco Ramírez se hizo ingeniera química, hace 22 años, en su natal provincia Holguín, a 735 km de La Habana.

De esa vocación por la alquimia sacó las ideas para encauzar la minindustria de conservas de alimentos "Sí se puede", ubicada en el municipio habanero de Centro Habana, que en ocho años pasó de ser un local ruinoso con producciones deficientes a la rentabilidad y crecimiento actuales.

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Martes, 23 Diciembre 2014 21:49

Maestra santiaguera crea marca de conservas

Santiago de Cuba, diciembre (SEMlac) Luego de jubilarse con 42 años de servicio como educadora de personas con discapacidad, Rosa La Rosa Echevarría acaba de estrenar su propia marca de alimentos en conserva: Maroja.

Parecería inverosímil si se visita la cocina diminuta de su apartamento, a cuatro pisos del suelo, en uno de los modestos barrios obreros de esta ciudad oriental, ubicada a más de 700 kilómetros de La Habana, donde desde hace más de una década ensaya recetas de cocina para prolongar el estado de los alimentos con los más diversos métodos.

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